6.12.10

El Ave María de Schu­bert en realidad se llama "Ter­ce­ra Can­ción de Ellen"



Dejo un pequeno vídeo del "Ave María" de Schu­bert, que en realidad es la "Ter­ce­ra Can­ción de Ellen" tal y como fue nombrada por su autor.

Pues no, no es una obra re­li­gio­sa, ni se co­rres­pon­de con la fa­mo­sa ora­ción del ro­sa­rio (que tan­tos com­po­si­to­res mu­si­ca­ron a par­tir de la Edad Media), ¡ni si­quie­ra se ti­tu­la Ave María! Ahora bien, como las dos pri­me­ras pa­la­bras de su letra son las úni­cas que nor­mal­men­te en­ten­de­mos los cris­tiano-​par­lan­tes, es po­si­ble que Ellens drit­ter Ge­sang (en ale­mán, Ter­ce­ra Can­ción de Ellen) per­ma­nez­ca para siem­pre en el acer­vo po­pu­lar como el Ave María de Schu­bert.

Sin em­bar­go, en sus orí­ge­nes, esta can­ción tenía poco de pía.
Se trata del pe­núl­ti­mo lied per­te­ne­cien­te a un ciclo de siete, cuya te­má­ti­ca se pa­re­ce más bien a la del cine de aven­tu­ras: es­pa­das, reyes, ac­ción y la lucha en­car­ni­za­da de tres ca­ba­lle­ros por el amor de una her­mo­sa dama. Schu­bert se basó en una tra­duc­ción de The lady of the Lake, un poema épico de Wal­ter Scott pu­bli­ca­do en 1810 y muy in­flu­yen­te du­ran­te el siglo XIX, que da tí­tu­lo tam­bién al ciclo de can­cio­nes que nos ocupa (en ale­mán: Lie­derzy­klus vom Fräulein vom See, Op.​52). Po­déis en­con­trar el poema en­te­ro en in­glés aquí. Está di­vi­di­do en seis can­tos que se co­rres­pon­den con el tiem­po de la ac­ción, pero la trama re­sul­ta un tanto fa­rra­go­sa y com­bi­na 3 his­to­rias. Por un lado, están los tres ca­ba­lle­ros que se quie­ren ligar a la Dama del Lago (Ellen Dou­glas). Por otro, la enemis­tad del padre de Ellen, James Dou­glas y el rey de Es­co­cia, James V. Todo ello, en el con­tex­to de una gue­rra entre cla­nes es­co­ce­ses. En fin, un lío que acaba, mi­la­gro­sa­men­te, con todos fe­li­ces y la Dama ca­sán­do­se con el Rey. En el mo­men­to en que Ellen canta su ter­ce­ra can­ción, sin em­bar­go, se en­cuen­tra es­con­di­da con su padre en la Cueva del Duen­de hu­yen­do, pre­ci­sa­men­te, de James V. Por ello in­vo­ca y pide la pro­tec­ción de la Vir­gen María. Por lo demás, y apar­te de las dos pri­me­ras pa­la­bras de la letra (que se re­pi­ten en el es­tri­bi­llo), esta no coin­ci­de con la ora­ción la­ti­na, si bien, en arre­glos pos­te­rio­res, se ha adap­ta­do el texto ca­tó­li­co a la mú­si­ca de Schu­bert.

Información encontrada en esta página de la que dejo su entrada original y completa.

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