17.2.13

La puerta verde que seguía cerrando nadie sabe qué

Cientos, miles de veces se abrió para dejar salir. Las mismas para dejar entrar. Recibió palos y herrajes, golpes y cepillos, pinturas y apoyos. Ahora recibe aguas y sol, años y polvo. Es lo que tiene dejar de tener un uso constante. Ya nadie se acuerda de pintarte.
Estabas herida de agujeros y remaches, de boquetes tapados y heridas golpeadas. Pero seguía en forma, seguía cerrando. Nadie sabía qué, excepto su dueño.

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