28.3.15

Menuda tropa de músicos muy reales

En el ARTE es muy complejo explicar por qué una obra te llama la atención sobre otras, qué es lo que te atrapa o te disgusta. Suele ser un golpe de vista, un instante en el que ves un sentimiento, una sensación, vida simplemente.

Esta obra naif del padre de un buen amigo tiene precisamente eso, vida. Los rostros de los músicos emanan sentimientos, esfuerzo por hacerlo bien, ensimismamiento, concentración. Son verdad. La composición es muy correcta, casi perfectamente nivelada con el instrumento que cuelga de la pared. Pero es sobre todo las miradas de los músicos lo que me atrapó. Cada uno de ellos mira hacia la nada, hacia su interpretación, hacia su obra. Son un círculo que emana música. Son simplemente creíbles.