Quino ha decidido irse cansando de no poder mirar. Pero Mafalda sigue


Ha muerto Quino
, que en realidad se llamaba Joaquín Salvador Lavado Tejón aunque no lo dijera mucho, pero no pasa casi nada, sus filosofías y sus personajes, muchos, no han muerto, no se han ido de viaje. Tampoco era el padre de Mafalda, que sí lo era, sino del de muchos personajes con o sin nombre, pero la vida es tan compleja que no cabe solo en el pensamiento de la querida Mafalda.

El dibujante que más cosas quiso y supo decir en castellano, adoraba España posiblemente más que España adoró a Quino, pero eso es casi siempre así. 

Seguiremos hablando de sus muchos trabajos, de sus filosofías y de sus personajes maravillosos. Su trabajo artístico es muy actual.

13 Rue del Covid por @Tamat



Javi Agenjo @Tamat, profesor de programación de videojuegos en la Universitat Pompeu Fabra ha plasmado en 14 viñetas lo que es un 13 Rue del Percebe de Ibañez pero en moderno, recreando más un 13 Rue del Covid en un alarde de interpretar las semanas de confinamiento que tuvimos que pasar en España en la primavera de 2020.

El clásico confinamiento de toda la familia en muy poco espacio, el que se montó un Cine en casa para soportar el no poder salir mientras se dedicaban a fabricar pan como cosacos, el músico que se dedicó a crear nuevas canciones, la gimnasta que quiso seguir estando en forma, el profesor que daba clases online a sus alumnos, el miedoso que utilizaba todos los mecanismos para evitar el contagio, la lectora sin descanso, el que con la excusa de sacar a su perro a pasear se iba a la calle a respirar aire, la voluntaria cosedora de mascarillas, el repartidos que sufría los mimos miedos que todos pero tenía que hacer su trabajo y el jabalí que se dedico a explorar la ciudad una vez que los humanos nos habíamos escondido.

Sin duda y personalmente, ver la terraza vacía me impresiona. Todos encerrados, pero el aire libre estaba vacío. Al menos el jabalí sí creyó que era posible pasear. Y el repartidor por su obligación para comer.

Dice @Tamar en sus Redes Sociales donde ha dejado el dibujo: Durante el encierro decidí documentar todas las etapas por las que pasamos y hacer un dibujo de ellas. Este es el resultado. Tamat

El niño de la granada, de Joaquín Sorolla


De un joven Joaquín Sorolla tenemos esta obra que en a finales del año 2020 se subasta en Setdart.com y pintada sobre el año 1885 con 22 años de edad. Había estudiado arte desde los 13 años y ya se había ido hasta Madrid para ver en el Museo del Prado a los maestros y copiarles sus formas aprendiendo de ellos. Un año antes de esta obra: "El Niño de la Granada" había obtenido la Medalla de Segunda Clase en la Exposición Nacional por su obra "Dos de Mayo".

Becado ese mismo 1884, se fue a Roma en donde se cree pintó la obra que mencionamos y podemos ver arriba. Según la familia esta obra había sido regalada por Joaquín Sorolla a su futuro suegro, el conocido fotógrafo Antonio García Peris, al que se lo entregó el mismo año de su creación.

¿Y si los Museos abrieran sus puertas no para entrar sino para salir?


No hay ninguna duda a nivel mundial que el Museo Nacional Centro de Arte Contemporáneo Reina Sofía de España en Madrid es un lujo a cuidar y mimar, al mismo nivel que los centro más importantes del mundo, del que se copia sus formas y modos en España y Europa al menos, y digno de hablar de él con tranquilidad y calma, pero también con preocupación.

Ante la pregunta simple y contundente de: ¿Qué es un Museo hoy? habría que completar la pregunta: ¿Qué es un Museo de Arte Contemporáneo hoy? e intentar averiguar la respuesta con una exploración de todo el panorama mundial y sobre todo de todas las posibilidades actuales que toca el Arte de estos años y al menos de gran parte del siglo XX.

Un Museo como el Reina Sofía tiene la importancia de marcar terreno, caminos, formas, y eso es además peligroso ante los errores que pudiera cometer, ante los riesgos en los cambios, sobre todo cuando parte de ellos vienen obligados por los cambios sociales que ya hoy sabemos encima con el Covid y sus consecuencias.

Museos como El IVAM, el MACBA, el IAACC Pablo Serrano, el MoMA, Orsay o el propia Reina Sofía están trabajando ya en formatos parecidos, pero con sus propias personalidades y direcciones, y preguntándose todos sobre los mismos asuntos. ¿Qué será de los Museos en el futuro? ¿De qué forma podremos ser sostenibles y cumplir la enorme función social y cultural asignada?

Los nuevos tiempos unido a la enorme brutalidad económica que suponen las grandes exposiciones obligan a un replanteamiento, sin perder su calidad expositiva, su osadía ante las propuestas, su capacidad educadora y cultural, y su obligada parte hacia el entretenimiento social. Unir todo esto sin dinero es casi imposible, pues se requieren excelentes profesionales. 

Hay que trabajar en multiplicar sin dividir, en expandir sin salir de casa, en acercarse más que en esperar a que se acerquen los espectadores. 

Y hay que seguir trabajando en difundir nuevas formas artísticas, en mezclar con valor y valores lo nuevo y lo no tan nuevo, para que vayan surgiendo modos artísticos nuevos. 

Y sobre todo como ya se sabe, hay que ampliar las miradas hacia América, hacia toda África y Asia, y hay que salir a la calle. En la calle también hay ARTE.

En la imagen podemos ver un dibujo de Víctor Mira realizado en la primera mitad de los años 80 para luego utilizar sus bocetos en distintas serias pictóricas de aquellos años.

Muro de Mina de la escultora Dora Stefanova


La obra escultórico que nos recibe (entre otras) al llegar a la Cueva del Soplado es "Muro de Mina" realizada por la artista búlgara Dora Stefanova y situada frente al Centro de Interpretación de la cueva El Soplao.

Se trata de una escultura de gran formato, consistente en una gran pantalla curva realizada por 
Dora Stefanova en bronce que representa el muro de la mina y sobre la que sobresale por ambos una pieza ovalada en forma de huevo de piedra, en representación del mineral que se extraía de la antigua explotación minera de La Florida, situada en el interior de la cueva.

Es un trabajo artístico típico de esta escultora afincada en España desde hace bastante años, con obras de grandes dimensiones o de esculturas de menos tamaño que casi intentan ser obras pictóricas, y que juega en sus obras con la mezcla de elementos planos y casi laminares que contrastan con otros piezas a su lado, ovaladas o casi circulares. Relieves y contrastes que evocan la obligación al espectador de preguntarse qué son esos contrastes tan marcados, formando casi dos obras en una.

¿Es el toreo Arte propio o es una representación teatral violenta?


Durante muchos años se entendió la tauromaquia como ejemplo estético para dibujar o pintar de forma rápida escenas curiosas, que no eran fáciles de ver en la vida común. La lucha entre un animal y unos hombres, siempre desigual pues siempre el final era el mismo, pero en medio quedaba esa estética artística y teatral.

Esta estampa nos enseña al torero Cuchares en Zaragoza, en las Fiestas del Pilar del año 1884, trasteando con la muleta a un toro de la Ganadería de Ferrer donde el animal tras enganchar al torero lo arroja el suelo quedándose como vemos en el dibujo o en el grabado.

No había fotografía, era la reproducción desde la mirada del artista grabador, donde una vez más y tras levantarse el torero desde el suelo, terminó dando una estocada al toro que por un momento parecía que podía ganar la batalla.

La belleza de la estampa es clara, sin entrar al ejercicio de la tauromaquia pues ese es otro tema. Es un ejercicio violento pero a la vez teatral y por ello artístico, donde el riesgo se corre siempre, aunque el final siempre sea como ya hemos dicho, similar en casi todas las veces. Pero mientras tanto hay color, hay formas y espacios, hay movimientos y estética. y eso es lo que el artista representa. 

El contexto, el espacio, el momento, el envoltorio de cualquier obra de arte… influyen


El contexto, el espacio, el momento, el envoltorio de cualquier obra de arte influyen y mucho en su significado. No podemos contemplar de igual manera una obra de teatro en Mérida y su espacio romano que en una sala pequeña  y moderna de una gran ciudad. No es posible entender igual un cuadro de Goya si lo observas en el año 1835 a si lo haces en el 2020. No es lo mismo ver una obra musical clásica para tí solo (o en la Fila 1) que hacerlo en un enorme auditorio con 30 filas delante de tu vista, pues todo influye.

De esta manera es imposible hoy entender qué pensarán en el año 2150 de una obra de Joan Miró o de Antonio López. Podemos imaginarlo desde nuestro punto de vista actual, pero nada más. Sobre todo porque no es posible saber hoy qué tipo de Arte se estará realizando en ese año de 2150. Sabemos, eso sí, que se seguirá haciendo Arte y que será diferente al actual, pues así ha venido sucediendo en los últimos miles de años.

El momento histórico influye en cada obra, pero también el contexto técnico, el espacio sobre el que se muestra una obra. 

Hoy somos capaces de entender que algunas obras son cine y otras publicidad, algunas son artículos de opinión y otros artículos de información. Dentro de 130 años no tenemos ni idea de dónde estarán las separaciones y los contextos por donde se explicarán las ideas. 

Y por eso mismo, algunas de las obras actuales soportarán mucho mejor que otras el paso del tiempo. Pero no sabemos cuales serán y cuales saldrán perdiendo. Simplemente porque no podemos imaginar el contexto sobre el que se moverán en el año 2150.

En la imagen de arriba vemos la cabeza reconstruida (nunca se a fundir en bronce desde el modelo de cera) del Caballo Sforza de Leonardo da Vinci sobre 1490.

La vendedora de Lanzones, de Félix Resurrección Hidalgo y Padilla


Un lienzo del año 1875 del pintor Félix Resurrección Hidalgo y Padilla realizado en Manila mostrando lo que era una española filipina "La vendedora de Lanzones". Es una obra de un Félix Resurrección Hidalgo y Padilla joven con 20 años de edad, que refleja la sociedad que él veía en sus calles en la todavía Filipinas española. Pocos años después de realizada esta obra viajó hasta España donde continuó sus trabajos artísticos moviéndose entre Roma, París o los EEUU. Falleció en España.

La obra que vemos arriba es propiedad del Museo del Prado

Una teja de una pagoda de China en cerámica vidriada


En ese uso más humilde y habitual del Arte, cercano a la Artesanía de más nivel, nos encontramos con todo tipo de añadidos religiosos a los hogares de todas las Culturas. 

Esta imagen nos muestra una simple teja (¿simple?) de la Dinastía Ming en China, mostrando una imagen de un Buda que estaba en el tejado de una pagoda. Una cerámica vidriada de entre los siglo XIV a XVI. El Arte en sus variadas técnicas inunda todas las sociedades de todos los siglos. 

¿Qué es ser migrante en el mundo del Arte?


La fotógrafa (artista visual) colombiana Luisa Ordóñez nos presenta el montaje fotográfico "Uno se despide y no se va: geografías migrantes" en una instalación presentada en Madrid y con materiales recogidos en Berlín junto a un grupo de otras fotógrafas latinoamericanas en un trabajo donde la migración es una constante entre muchas personas que nunca antes se habían sentido emigrantes.

Es la búsqueda de un espacio conjunto de descanso, de hogar o de espacio vital, de zona de confort donde la emigración todo parece complicarlo. 

Se notan esos recuerdos del pasado dejado atrás y lleno de recuerdos, se reflexiona sobre el presente y se imaginan un futuro nuevo, que nunca saben bien de qué color será.

Simple Arte Urbano para decorar un rincón perdido


Cualquier detalle por pequeño que sea sirve para decorar un rincón perdido de una zona degradada. Es el ejemplo sencillo del poder del Arte Urbano, capaz de dignificar los rincones perdidos de las ciudades. El Arte también hay que repartirlo gratis entre todos los ciudadanos. La Justicia Artística está muchas veces en lo simple, en conocer lo sencillo.

La villa romana de Noheda y su fotografía teatral de hace 1.600 años


La villa romana de Noheda del siglo IV, en Villar de Domingo García (Cuenca) es uno de los ejemplos de Arte decorativo con 16 siglos de antigüedad que refleja el lujo y la riqueza de algunas familias que podían permitirse todo tipo de lujos existentes en aquellos siglos. La villa es un reflejo del modelo económico, familiar  cultural, social y organizativo romano que ha quedado plasmado en un magnífico complejo de diez hectáreas, al que llaman en Europa ‘La Pompeya española’.

En lo que sería el salón comedor hay un inmenso mosaico de más de 231 metros de arte figurativo realizado con la técnica de opus vermiculatu, una de las más complejas en la elaboración de mosaicos. Es el más grande y mejor conservado de Europa. 

Está compuesto por seis paneles con temáticas mitológicas, como el juicio de Paris o el mito de Pelope e Hipodamía, representaciones de diversos ludi (juegos) y alusiones a géneros literarios y teatrales. Sus figuras son un ejemplo del tipo de representaciones teatrales y musicales de aquellos años.

Una fotografía de un concierto o una representación teatral de hace 1.600 años. ¿Podemos dejar de considerar esto un Arte Fotográfico? Como en realidad solo conocemos el 10% de todo el complejo edificio y anexos, ¿Qué permanecerá todavía escondido bajo tierra?



Gülsün Karamustafa nos muestra en un collage mural "Fragmentos"


La artista turca Gülsün Karamustafa nos deja esta pared llena de propuestas raíces de su propia cultura que es más la suma de un montón de pequeñas ventanas desde donde podemos ver esas maneras únicas de mostrar detalles de sus vidas, de sus formas, de sus maneras de ver y entender la relación humana.

Es un montaje con decenas de recortes de imágenes de la artista, formando un collage mural, creado en el año 1999 y que titula "Fragmentos". Imágenes sensuales de bellas imágenes que forman un todo al sumarse una a la otra, ya que en sí mismo cada una de ellas no dice todo lo que pretende.



No es una decoración más de un Centro Comercial. Es una obra de Arte Urbano


A veces con el Arte Urbano que se ha convertido simplemente en Arte Comercial, en Arte Decorativo de fachadas, sucede algo curioso. Resulta muy complicado el lograr saber el autor. Es como si ya nada fuera una obra de Arte, sino un añadido mas al edificio. Y por consiguiente es del propio edificio, que lo es, pero como si fuera una ventana, una puerta o los cables de la luz.

Este mural en cerámica está en la fachada de uno de los edificios de El Corte Inglés de Valencia. Es muy grande, no sé, tal vez unos 12 metros de ancho. 

Es una gran Obra de Arte. 

Pero no sé (todavía) el nombre de su autor. Y no pienso cejar hasta encontrarlo, pues para mi no puede ser simplemente la cerámica de la fachada de unos Grandes Almacenes, sino la obra comprada y encargada a un Artista. Os avisaré en cuanto lo sepa descifrar algo mejor.

Las Redes Sociales lo han prohibido. Es el siglo XXI, muchachos


En los últimos tiempos la Libertad de Expresión se duda, de entrada además de miedo produce dudas. ¿Para qué la necesitamos? dirían algunos. Y en cuanto se duda de la Libertad siempre es el Arte uno de los primeros damnificados. 

La pintura el cine, el teatro, la literatura, la poesía con o sin música producen miedo a los que se creen que la Libertad de Expresión es peligrosa.

En Madrid, en el Madrid de Lavapies del otoño de 2020 dentro del Festival C.A.L.L.E. han censurado —o literalmente han borrado después de verse unos días— esta imagen que vemos arriba con tres policías deteniendo a un Robot. ¡¡Uff!! un robot, esto tiene miga. 

Y el Artista Urbano Guillermo J. Bueno ha visto borrar su obra de una calle por peligrosa. Podría incitar a la violencia contra los robot. Una obra que ya ha pasado al pasillo de la Fama.

La excusa es perfecto. El Ayuntamiento ha dicho que ha realizado un seguimiento en Redes Sociales de la obra y ha detectado que podría incitar a la violencia. Es decir, la última palabra la tienen las Redes Sociales. Si algo no gusta, aunque se critique con violencia, hay que quitarlo para evitar la violencia. 

En verdad, seamos sinceros, si tenemos que criticar todo lo que se critica en las Redes Sociales de internet… jodo… os quedáis cuatro y encima ninguno de estos lleva guitarra. Jodo petaca que aburridas van a ser vuestras vidas.

Contra las calles aburridas y grises: Arte Urbano


Calle de Valencia mostrando ese cubismo abstracto en Arte Urbano lleno de color realizado en el año 2018 por @Rosh333

Simplemente un soplo de color y formas en las calles a veces aburridas o a veces excesivamente grises. 

Juan Genovés y un Laberinto de 1993 que no afecta a los protagonistas


Juan Genovés Candel, el pintor de las personas pequeñitas que giran alrededor de la obra, o se quedan sin entrar en ella, o simplemente forman parte del cuadro como elementos principales pero sin querer protagonismo, no deja esta obra del año 1993 titulada Laberinto.

En gran parte de la obra de Juan Genovés son las personas los protagonistas cuando forman grupos y cuando se mueven sobre círculos que son los que nos obligan a fijar la mirada. Puntos grandes que se han convertidos en círculos que giran a veces mientras la gente permanece impávida, quietas, ajenas al movimiento del fondo. 

La base de la obra de Genovés es como ruido que envuelve a las figuras, pero que no es capaz de apoderarse de ellas que siguen con su marcha sin fijarse en lo que nosotros desde arriba vemos mucho mejor que ellos.

¿Es un preso con pico o un pájaro encerrado?

A veces una imagen no puede (debe) contener textos, explicaciones. Esta se tomó en Palafrugell y nos la envía nuestro corresponsal del mundo: Luis Iribarren.

Con el Arte no vale engañar. Si acaso el silencio, si no te gusta lo que ves



No hay nada peor que la información mal intencionada confundiendo para engañar para llevarnos a nuestro terreno los aplausos empleando el populismo para ello. ¿Qué quiere escuchar la gente que no entiende de lo que les quieren engañar? Pues normalmente lo fácil, reafirmando lo que a veces piensan. Así logran los engañadores que la sociedad no aprenda nada, sino que siga agarrada a sus errores. Así que vamos a comentar un poco esta imagen que circula por las Redes.

Si comparamos lo que cobra un médico cirujano con lo que cobra un futbolista famoso nos saldría algo parecido a la imagen superior. 

Si comparamos las cartas de amor del siglo XIX con los textos de WhatsApp del siglo XXI volveríamos a caer en la misma trampa. 

Comparamos cosas diferentes, aunque nos parezcan lo mismo. Hay que hacer pedagogía para enseñar dónde está la diferencia. Y luego decidir si te apetece seguir conociendo o no el asunto. Al Arte se llega amando, pues si se llega odiando lo mejor sería orillarlo y no apreciar antes de despreciar.

A nadie se le obliga a querer o a odiar al Arte. Tampoco al fútbol o a la gastronomía o los viajes al Caribe. O incluso elegir entre música clásica o rap es una decisión que debe tomar cada cual. Pero volvamos a la imagen de arriba.

El cuadro de 1817 hoy quedaría mucho más real si le hiciéramos una buena fotografía. Nadie puede asegurarnos que ese señor fuera así, en cambio con una fotografía es casi seguro que resulta mucho más complejo engañar, y además es mucho más rápido jugar con la iluminación. En ambos casos, 1817 y 2020 se necesita un profesional.

La obra de 1917 viene de un momento mundial claro, la fotografía ya había entrado en las salas y se buscaba expresar mucho más que impresionar, y buscaba reflejar expresiones, interiores, pensamientos. El señor de la obra está absorto en sus interiores aunque lo hayan pintado relativamente deforme.

La obra de 2017 es ya un expresionismo abstracto buscando destruir lo habitual, lo conocido, para buscar más y casi solo eso, la expresión de una acción. Es más amargo y duro que el expresionismo de la segunda imagen y nace y se reproduce en un mundo duro, complejo, violento, pues el Arte nunca vive ajeno al mundo en el que vive. Es una representación de él, incluso sin querer.

Por cierto, los objetos comunes convertidos en basura pueden ser arte y dan mucho juego, así que el ejemplo mirado desde el lado positivo encaja muy bien. No sé por qué debo admirar la manzana de la izquierda y odiar a la de la derecha. Otra cosa es que decida comérmelas. Pero de momento las obras de Arte casi nunca son para comérselas. 

En qué se pueden parecer unas sardinas escabechadas y un cuadro de José Guerrero

Con el ánimo de intentar entender a los artistas caben muchas preguntas ante dudas lógicas. ¿De verdad una persona dedica toda su vida a trabajar duro, a incluso aprender mucho de todo lo referente al Arte, para al final pintar unas manchas en un lienzo e intentar sorprendernos con eso?

¿Simplemente le mueve el deseo de producir en el espectador un rechazo, un deseo de sorpresa, de risa, de quebranto?

¿Empieza creando Arte Abstracto sabiendo que se podría convertir en millonario?

Pero por otra parte también debemos preguntarnos si en estos tiempos del siglo XXI tiene sentido —con la fotografía en todo su esplendor— intentar pintar obras con muchas horas de trabajo encima, para reflejar hasta el mínimo detalle de una persona, de un paisaje, de un bodegón. 

Claro que… esto mismo le podríamos preguntar a cualquiera de los miles de escritores españoles —por poner un país— que dedican centenares de horas en escribir una obra con ganas y dedicación, sabiendo que excepto que se la auto publiquen ellos… no van a lograr ganar nada por sus horas de trabajo, y en caso de que se la publiquen ellos, además de no ganar es casi seguro que pierdan.

El ser humano crea simplemente POR QUE SÍ. 

No tiene que buscar nada que no sea agradar, preocupar, provocar, sublevarse contra la normalidad. 

Hoy el Arte está también en la gastronomía. No solo en el diseño de los alimentos que nos sirven sino también en la forma de los platos sobre los que depositan esos alimentos, o sobre lo que envuelve el ambiente de la comida. 

Podrían ir los grandes cocineros hacia lo sencillo. Ganan más dinero por rentabilidad los que sirven bocadillos a destajo que los que sirven menús de 300 euros. No es la rentabilidad lo que les provoca esas necesidades de crear y ofrecer algo diferente. Buscan el placer en lo diferente. En lo que sea Marca Propia.

Si nos ofrecen unas sardinas escabechadas que no parecen sardinas por su forma, sobre un plato que asemeja una roca de mar, con una salsa picante oriental, y que saben a sardinas pero conservan el color de unas hojas de lechuga, no se nos ocurre decir que aquellos no son unas sardinas. 

Lo aplaudimos pues dentro de todos esos cambios han logrado que "aquello" sepa a sardinas. Pero si nos presentan una obra que son unas manchas le exigimos al autor que no nos presente tonterías pues queremos un paisaje con sus montañas marrones y sus árboles verdes. ¿Por qué le exigimos algo a un artista que no se lo exigimos al otro artista?