30.1.22

¿Creemos en las fronteras personales? ¿Respetamos las líneas divisorias?


Vivimos en nuestros espacios, en unos compartimentos de vida que podemos entender rectangulares o circulares, pero que nos marcan nuestras fronteras de vida.

No es sencillo moverse fuera de ellos.

Salir y entrar si, pero construir sin ampliarlos es casi imposible,

Por eso la única manera de ser mas… es invadiendo los espacios de otros. Crecer a base de restar a otros, para sumar para nosotros.

Pero al invadir dejamos cicatrices, quedan marcas de las fronteras que ocupamos, y por eso siempre nos arriesgamos a perder lo conseguido con la misma facilidad con las que conquistamos esos espacios de vida.

Tal vez, no lo sé, la mejor manera sea crecer hacia dentro y no hacia fuera. Mantener las fronteras vitales con los demás, pero llenar las nuestras de más actividad y valor.

Pero no lo sé. No estoy seguro. Cada vida es un espacio diferente, lleno de heridas distintas, de opciones que no se parecen en nada a las que nos rodean, aunque disimulemos.

Pero las rayas… creo… están para algo. Tal vez simplemente para respetarlas.