29.11.25

El Nuevo Mundo de Dvorak visto de noche

Cuando entras en New York por mar, la sensación es la de llegar al Nuevo Mundo como le sucedió a Dvorak o a Lorca. No es mejor, es tan solo recibir la sensación de que llegas al corazón del mundo. 

A veces gripado, otras encantador, siempre diferente, lleno, ocupado y abierto. 

Nunca eres forastero en New York, eres como todos ellos, parte de una sopa de personas que se mueven en un caldo que te arropa. 

Seas migaja o carne, verdura troceada o tropezón de sabor. Si estás, eres.