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19.7.26

Principio y fin, del autor Julio Escámez


El Arte jode a los Dictadores, siempre, en todos los países, en todas las dictaduras. Es una constante, el Arte tiene el poder de poner nerviosos a los que no quieren la libertad de los ciudadanos.

Chile ha rescatado un mural ocultado por la dictadura de Pinochet tras el golpe de Estado de 1973 con 12 capas de pintura encima. Querían destruirlo a base de taparlo de todas las formas imposibles. Pero el espíritu sigue debajo.

La obra ‘Principio y fin’, creada por el muralista chileno Julio Escámez, fue hallada bajo 12 capas de pintura en la Municipalidad de Chillán, el Ayuntamiento de la ciudad. Y aunque los que participaron en el destrozo dijeron que la habían picado para destruirla, como eran unos vagos solo le aplicaron capas y capas de pintura para taparla.

Eso ha permitido que se descubriera la chapuza de los dictadores y se pudiera recuperar con un gran trabajo. El descubrimiento recupera una pieza marcada por el exilio del artista y el asesinato del alcalde que la inauguró.

Inaugurado el mural en 1972 y ocultado en 1973, como consecuencia del golpe de Estado en Chile, fue declarado Monumento Nacional en diciembre de 2024.

El alcalde de la época, Ricardo Lagos Reyes, fue asesinado junto a su familia cinco días después del golpe de Estado de Chile, como ejemplo de lo que representan las dictaduras militares que llegan tras un Golpe de Estado.

5.7.26

Milton H. Greene y Marilyn Monroe


El fotógrafo Milton H. Greene nos muestra en esta imagen en la que vemos a Marilyn Monroe en el año 1955 una imagen muy emotiva, triste y tal vez incluso derrotada. El fotógrafo supo captar lo que ya era un declive como persona con salud débil, aunque estuviera en lo mas alto de su carrera cinematográfica. 

Era un ser humano herido, se sabía un objeto manipulado, un producto que se vendía con los arreglos necesarios pero sin detectar que era frágil y que ya empezaba a sentir incluso miedo y asco de sus alrededores.  El fotógrafo supo rascar en su interior, a través de una sesión de fotografías muy personales y hoy muy válidas.

Aquel mes de marzo de 1955 quedaba todavía lejos de su posible (o no) suicidio en 1962. Muestra a una Marityl moderna pero no anclada en la moda de mujer fatal, con tacones altos y unos modelos de ropa muy sofisticados. De hecho hizo más por la moda casual pero moderna, de lo que nos imaginamos.

19.6.26

La calma en el Arte Islámico


El Arte Islámico no intenta contar una historia con personas; intenta hacernos sentir que la belleza puede construirse con líneas, colores, ritmo y paciencia. Es un arte que convierte la geometría en poesía y las paredes de sus espacios, sean palacios, mezquitas o casas particulares, en un lugar donde la vista nunca deja de descubrir nuevos detalles.

Aunque hoy podemos hacer estos dibujos con un ordenador, hace casi mil años todo esto se realizaba a mano, pieza por pieza, con una precisión extraordinaria. Los artesanos tardaban meses e incluso años, en terminar la decoración de una sola sala.

Esta imagen muestra una parte de un edificio construido en España por artistas musulmanes hace muchos siglos. Este tipo de decoración pertenece al Arte Islámico, un arte que buscaba transmitir belleza, armonía y la grandeza de Dios sin necesidad de representar personas o animales. En muchos edificios religiosos del Islam se evitaba representar personas o animales para que la atención no se dirigiera hacia las imágenes, sino hacia Dios y hacia la belleza de la creación.

En su lugar vemos dibujos hechos con líneas, hojas, flores y formas geométricas que parecen repetirse una y otra vez. Los artistas musulmanes pensaban que el universo estaba lleno de orden y de belleza. Por eso decoraban las paredes con dibujos que parecían no terminar nunca. Era una forma de recordar que el mundo creado por Dios también es infinito y está lleno de equilibrio.

En sus obras destaca el azul y el blanco. El azul recuerda al cielo, al agua y a la tranquilidad. El blanco transmite limpieza, luz y pureza. Con muy pocos colores conseguían que los edificios parecieran elegantes y luminosos.

Hay varios tipos de dibujos, de figuras. Trabajaban los motivos vegetales, que parecen hojas, flores o ramas, aunque muchas veces son imaginarias, las formas geométricas, construidas con una precisión casi matemática, y a todo ello le añadían escritura árabe, que en muchos edificios también forma parte de la decoración, aunque en esta imagen apenas aparece, excepto en la zona alta. Todo está hecho con muchísimo cuidado. Cada pieza parece colocada exactamente en el lugar donde debe estar.

Si observas esta imagen durante un rato, probablemente notes que transmite calma. No hay nada que llame la atención de forma brusca. Todo parece estar en equilibrio, como si cada dibujo ayudara al siguiente. Es un arte que invita a mirar despacio.


16.5.26

Alcantarilla y cava. Una mezcla


El mundo de las alcantarillas es fabuloso, un modelo incluso de coleccionismo en el Japón. Un modelo también de Arte Urbano. Curioso Arte Urbano en el suelo.

Esta alcantarilla es de Barcelona y me la manda el corresponsal Luis Iribarren, sólido viajero de todo tipo de tierras.

Y me ha gustado por sus óxidos, pero sobre todo y sin desdeñar su color, por el tapón de cava del agujerito central. 

Un detalle muy catalán, tras deleitarse alguien con una buena botella de cava. 

13.5.26

Qué es el Artivismo? Existe o es un invento de locos?

El Artivismo podría parecer la multiplicación de los panes y los peces, empleando al Arte como herramienta de Activismo, algo que sin duda se ha utilizado durante siglos y que ahora nos parece nuevo moderno. 

¿Qué eran si no Artivismo, muchos de los trabajos de Goya? 

¿Qué fue el Guernica de Picasso? 

Y no quiero adentrarme más lejos para no entrar en opiniones contrarias sobre lo que supuso la religión cristiana en siglos viejos que también utilizó el Arte para hacer propaganda.

El Artivismo es un uso lógico del Arte pues el arte nace de personas implicadas en su momento y en su sociedad, y utiliza el arte para influir en la política, en las opiniones, en su sociedad.

El Artivismo es sobre todo Arte Urbano, es Cartelería, son Gritos y frases envueltos en arte bastante básico pero no por ello debe ser considerado arte menor. Eso depende de cada obra y de cada artista.

El Artivismo es arte efímero en muchos casos que simplemente aspira a darnos una buena bofetada para que despertemos del momento actual. Lo cual a veces es contraproducente pues el Arte debe ser nada violento, excepto cuando la violencia forma parte de la propia obra, lo que siempre se produce cuando se nos despierta de golpe con una frase o una muestra gráfica contundente.

En las últimas décadas la fotografía tiene mucho de Artivismo, pues no esconde la realidad brutal que es capaz el ser humano con tal de seguir demostrando que somos animales, a veces racionales. Pero solo a veces. 

Hay que informar con el arte, hay que posicionarse y comunicar. Y es aquí cuando entra a saco el surrealismo, el dadaísmo, el futurismo, los videoartes o el arte conceptual, utilizando los espacios públicos y no los privados.

El Arte sale de los salones privados a los grandes salones públicos de la plaza, la calle, el centro cultural. 

El Arte Artivista se enfrenta a lo establecido, grita contra el poder, se queja pero sobre todo simplemente demuestra, señala, se expresa con el “hoy”. Mezcla color, formas, textos, poesía visual y mensajes. 

Toma partido y causa por la sociedad débil y se convierte en una herramienta más para luchar contra las desigualdades o las libertades de unos contra otros.

La obra de arriba se titula “La patera de los ricos” y fue pintada por Manuel Alcorlo Barrero en el año 1935, mostrando con toda la ironía posible a unos ricos que vuelven en patera pero conservando sus elegantes trajes pero tal vez asustados al tener que luchar contra los elementos como cualquier emigrante que se juega la vida.

28.4.26

El año del hambre en Madrid, de José Aparicio e Inglada


Esta obra pictórica es la más famosa y conocida de cuantos cuadros se pintaron durante el reinado de Fernando VII y el más difundido en su tiempo por todo el reino, debido a la carga adulatoriamente propagandística de su argumento tan propagandístico.

Pintado en el año 1818, más que un cuadro de historia, el lienzo de José Aparicio e Inglada representa en realidad una singular alegoría histórica, modalidad en la que este artista era verdadero especialista, sobre la dramática situación de hambre que hubo de soportar la ciudad de Madrid durante la ocupación napoleónica en los años 1811 y 1812.

Los ciudadanos rechazaron las ayudas que les ofrecían las tropas invasoras, lo que vino a producir un terrible hambre y enfermedades que se unían a las heridas de guerra y a la situación tan penosa de aquellos años.

En el cuadro vemos a un grupo de soldados franceses ofreciendo alimentos a un grupo de personajes madrileños, famélicos y harapientos, en los soportales de la Plaza Mayor de Madrid. Un anciano sostiene en su hombro a un muchacho mientas recoge en su regazo a una mujer ya muerta, junto a otro niño pequeño. Junto a la pilastra con la inscripción en letras doradas que proclama la fidelidad del pueblo madrileño a su rey, otros comen mondas y sobras, mientras detrás del grupo principal, un madrileño de anchas patillas y bicornio se abalanza con mala cara sobre los militares gabachos, retenido por su mujer, que lleva a su bebé en brazos.

Las figuras intentan provocar al espectador, no están claramente en posiciones muy reales, con gestos que de alguna manera buscan ridiculizar, caricaturizar el momento, de forma alegórica.

El lienzo desató las alabanzas más apasionadas durante el reinado de Fernando VII a modo de propaganda más que de crítica artística serena, pero el cuadro nos ha llegado en un desastroso estado de conservación, burdamente repintando en un porcentaje muy elevado de su superficie, afectando a figuras y zonas principales de la composición, razón por la cual no se había expuesto públicamente desde hace muchas décadas.

El Museo del Prado quiere ahora, en este 2026, que se redescubra una pintura que fue célebre hasta el exceso y que después quedó arrinconada por la política de cada tiempo, al ser considerada una obra excesiva, propagandística y de poco valor.

Y está bien esta relectura de la obra, admitiendo todos los que nos movemos cerca del Arte, que siempre ha sido un elemento, una herramienta de propaganda, posiblemente desde la prehistoria, cuando todos querían hablar e influir con sus pinturas en las cuevas, con sus decoraciones de sus palacios, con sus interpretaciones religiosas o las muestras de sus batallas ganadas.


27.4.26

Niño vendiendo yogurt en las calles de Alepo

Mientras un niño intenta vender yogurt casero en un puesto callejero de la ciudad de Alepo en la Siria en guerra, una mujer pasa con su hijo en brazos. 

Era 2014, y se veía claramente las tremendas palizas contra una sociedad, un territorio, un país, son tan constantes, que ya nada sorprende.

Son las imágenes de un siglo XXI cuando menos extraño y amargo. 

Estaríamos hablando de un ciudad que tenía más de dos millones de habitantes antes de la guerra, hoy ciudad casi destrozada, con unos 4.000 años de antigüedad sobre su historia. 

Alepo, ciudad por cierto que tenía cuatro universidades, una pública y tres diferentes privadas más dos escuelas internacionales y un reconocido conservatorio más una famosa Escuela de Bellas Artes. 

Fotografía de Mahmoud Hebbo

4.4.26

La vaquilla del Ángel, en Teruel


Este óleo sobre lienzo pintado en el año 1885 nos muestra una corrida de toros, un lance con uno de ellos, en una plaza pública. En este caso en Teruel.

El cuadro lo tituló Salvador Gisbert, un pintor turolense, como: "La Vaquilla del Ángel" en honor a una fiesta muy popular en este ciudad. 

Nos muestra no ya solo una fiesta en Teruel, sino una costumbre de aquellas décadas, de practicar la tauromaquia en las plazas públicas de las localidades, a veces con muy poca seguridad para el público o como vemos en este cuadro imaginario, con casi ninguna forma de poderse defender ante el toro si este arrancaba hacia el público.

Las plazas principales de los pueblos y ciudades se utilizaban con cierres de madera o sin ellos, para esos espectáculos. Tenemos todavía ejemplos en Tarazona o incluso Madrid, pero también en la plaza del Pilar de Zaragoza.

La importancia de estar unidos en los años finales


De la mano. Caminando de la mano, para poderse apoyar con más seguridad. Caminando de la mano para escucharse mejor, cuando el oido ya empieza a fallar. 

Estar sujetos el uno con la otra, la otra con el uno, para estar más cerca, para sentirse aunque ya no se toquen tanto como antes.

Por encima de ellos, mientras sobrevuele la ilusión, habrá vida en común, tendrán seguridad compartida. Hay que estar unidos por algo, aunque ya no sea por lo mismo que antes. 

El mural está en Teruel, en esa España algo envejecida, aunque crecen y mucho las familias jóvenes con ganas de disfrutar de lo pequeño.

20.3.26

Caerá el Mercado del Arte?


Estos niños, de una viñeta de la revista The New Yorker de este 2026, dan en el clavo doblemente. Se preguntan:

—Con la caída del Mercado del Arte, no sé si merece la pena continuar.

El Mercado del Arte lo hemos hecho crecer artificialmente. Tampoco pasa nada por eso. Puede ser tan mentiroso su valor como el del Oro, el de los Diamantes o el del petróleo. Todo depende. 

Y estos elementos anteriores es más complicado que te produzcan placer, algo que el Arte si lo sabe elegir como inversión puede dártelo.

Pero es verdad que hemos creado un pequeño monstruo que podría petar. Ya lo han hecho o lo harán otros inventos de entre el siglo XX y el XXI. No quiero dar detalles, pero invertir el dinero es una tontería, pues entregar número de unos papeles o a lo sumo papeles que llamamos todos billetes, por otra cosa. 

Nos creemos que el dinero vale lo que dice. Y es verdad de forma momentánea. Y a su vez, puede cambiar cuando otros lo decidan. El Arte queda, y habitualmente sucede si lo sabes invertir, como sucede con los activos inmobiliarios. Que tienen unos años de vida en los que casi siempre suben  de valor.

10.3.26

En las Delicias de Zaragoza, también se sueña


Un bello ejemplo urbano, en el barrio de las Delicias de Zaragoza, de cómo decorar una pared gris y anodina, con un trabajo artístico de altura.

Hay un llamamiento a "Despierta tu ser" imaginando que desde los sueños podemos imaginarnos cualquier cosa y luego intentar transformarlos en realidad. 

Los trazos, el color, la calma que transmite ayuda a quedarnos con estos detalles de calidad urbana, buscando la calma, a veces, algo muy necesario en barrios con excesiva saturación urbana y pocas zonas verdes.

2.3.26

Vagón grafiteado en Zaragoza, año 2026


El grafiti clásico se inicia en los vagones de trenes de algunas ciudades de los EEUU. Aunque es más cierto que el grafiti moderno (conocido como writing) y que comenzó a finales de los años 60 del siglo XX, no empezó en los trenes, sino en las paredes de las calles y barrios de los EEUU.

Antes del grafiti urbano de esos años 60, existió una tradición —casi 100 años antes— iniciada por los vagabundos estadounidenses (hobos) y los trabajadores ferroviarios tras la Gran Depresión (años 30), quienes escribían sus nombres con tiza o cera en los trenes de mercancías (como el legendario "Bozo Texino").

Lo cierto es que la cuna del grafiti moderno con spray (las firmas o tags) se inició en la ciudad de Filadelfia en 1967, impulsado por un joven llamado Darryl McCray bajo el pseudónimo de Cornbread, quien empezó a escribir su nombre por toda la ciudad para impresionar a una chica.

Y Nueva York fue la ciudad que popularizó y masificó el movimiento. Alrededor de 1970-1971, grafiteros como TAKI 183 o JULIO 204 llevaron esta práctica a las calles de Nueva York y, rápidamente, se dieron cuenta de que pintar los vagones del metro (subway) era la mejor forma de que su nombre viajara y fuera visto por los cinco distritos de la ciudad.

En la imagen que vemos arriba, del año 2026, vemos un vagón en la Estación Delicias de Zaragoza, en España. Todavía pues, en este 2026 se siguen haciendo trabajos similares a los que se hicieron en los inicios.

En los años 80, la Autoridad Metropolitana de Tránsito de Nueva York (MTA) inició la campaña de "Trenes Limpios" (Clean Train Movement): implementaron vallas con alambre de espino, perros guardianes, y un sistema donde ningún vagón pintado salía a circular. Y eso llevó a que se cambiara el uso de los vagones como lienzos, hacia edificios abandonados.

Al no poder exhibir sus obras en los trenes (en 1989 circuló el último tren grafiteado en NY), los grafiteros se vieron obligados a buscar otros lienzos: muros de la ciudad, túneles subterráneos y, efectivamente, solares y edificios abandonados, que abundaban en barrios deprimidos como el Bronx. A partir de esa década, finales de los años 70 y principios de los 80, el movimiento se expandió por Europa.






25.2.26

Sobre ventanas y geometrías


Las ventanas, vistas desde fuera, forman parte del Arte Urbano de las ciudades, de los edificios. Vistas desde dentro forman parte de la intimidad.

Una ventana desde fuera es un elemento público, de observancia y curiosidad, de belleza incluso, si se mantiene el diseño.

Hay tantas formas de ventanas como ideas. Tantos contenidos como ganas de agradar. Esta que vemos, con sus añadidos interiores que nos producen curiosidad, no sabemos qué nos quiere decir.

Pero es una buena ventana geométrica, de distribución de formas y colores. Es una ventana interesante.

2.2.26

Nuno Costah en Oporto


Esta sencilla obra es del artista gráfico y callejero portugués Nuno Costah (nacido en 1982) que es un artista portugués de graffiti y callejero activo desde 1998. 

Conocido por su trabajo en las calles de Oporto, incluyendo la Rua Miguel Bombarda, ha participado en exposiciones colectivas e individuales.

lleva desde el año 1998 trabajando las calles de Oporto poniendo, color, amabilidad y amor por las calles, con diversos modelos de trabajo.

31.1.26

No es humor, es dolor nevado


El punto de vista que nos ofrece semana tras semana la revista The New Yorker en sus portadas es fabuloso, una radiografía de nuestra sociedad actual, desde un punto de vista que a veces es ácido, pero siempre es real. 

No nos gusta, es verdad, asumir que somos así, pero es por nuestras decisiones que nos vamos convirtiendo en esto.

La viñeta de la portada de The New Yorker de esta semana, con un New York muy nevado, vacío de viandantes, pero lleno de personas que hacen el reparto a domicilio con sus motos, es ejemplar, para entender dónde estamos.

De verdad, esto es esclavismo, pero lo hemos disfrazado con el adjetivo de siglo XXI para disimular, siempre hay personas más necesitadas que uno mismo, que haga lo que nosotros no queremos hacer. Les pagamos cuatro migajas y esperamos a que lleguen desde nuestra calefacción. 

Hacemos barrio, en Zaragoza


Hagamos barrio, pues eso supone aumentar la calidad de vida de nuestro entorno. Hagamos barrio para vivir mejor. Seamos egoístas y defendamos la cercanía de nuestra zona de confort



27.1.26

Llámame, desde Huesca, Mural poético


Esta imagen, este texto en una pared, la podemos ver en la plaza más importante e histórica de Huesca. En la plaza del mercado. Es sencilla, simple, real en su fondo. 

Sí, pide algo complejo. Es mucho más sencillo llamar que amar. Pero es mucho más válido amar que solo llamar.

Nos llamamos poco, pero nos amamos mucho menos todavía. Huesca nos lo recuerda.

21.1.26

La fotografía como notario de las realidades del momento



La fotografía se ha convertido en el testigo principal de nuestro tiempo, todos llevamos una cámara en el bolsillo y eso nos convierte sin quererlo, en notarios visuales que certificamos que algo ha ocurrido, cómo ha ocurrido y a quién afecta. 

Pero ese “notario”, ya no es neutro ni incuestionable, y ahí está el matiz que la sociedad necesita entender. Somos los que publicamos imágenes, los responsables de como poco, no manipular el momento.

En periodismo, la fotografía dentro de las explicaciones, actúa como una testigo presencial, muestra lo que el texto cuenta y aporta una prueba sensible de que el hecho existió.​ 

Luego ya, la interpretación final depende de cada lector, sobre todo si mezclamos la fotografía documental o periodística, con la artística o con la fotografía con toque personal.

En guerras, desastres o protestas, la imagen no solo ilustra, se convierte en evidencia. Proyectos sobre atrocidades o crímenes de guerra usan secuencias de fotos como si fueran un dossier judicial mostrando la verdad a partir de muchas miradas y momentos.

Por eso se habla de la fotografía como “testigo mudo” pues no habla, pero lo visto en ella difícilmente puede negarse sin más, como ocurrió con las imágenes de los campos de concentración nazis o de la violencia en los Balcanes y recientemente en Gaza.

La clave aquí para la sociedad es que ya no basta con creer los relatos; necesitamos verlos tras ser mostrados por alguien con credibilidad. 

La foto convierte lo que podría ser “opinión” en algo que se parece mucho a una prueba.

Los fotógrafos de prensa ya no son solo “cazadores de imágenes espectaculares”. Se los entiende como parte de una red de testigos de confianza que documentan, interpretan y contextualizan lo que ocurre.​ Asumen roles diversos. Registrador, observador, narrador, testigo, abogado, intérprete en el que confías; todos obligados a lidiar con la tensión entre objetividad del momento y responsabilidad moral.

Hoy la fotografía periodística es una pieza central del discurso cívico, pues ayuda a que la ciudadanía pueda ver y entender lo que el poder preferiría mantener invisible (desde la corrupción, violencia policial, guerras de todo tipo, problemas sociales, etc.).

Lo que hay que explicar es que no se trata solo de estética artística, sino de responsabilidad democrática del fotógrafo, que a veces podemos ser nosotros mismos. 

Sin imágenes creíbles, el control ciudadano sobre el poder debilita el papel del fotógrafo en general.

Las fotografías influyen de manera muy potente en la percepción de personajes públicos y temas políticos, mucho más que el texto aislado. Por eso los encuadres, gestos y contextos visuales pueden reforzar o cuestionar narrativas enteras.​ 

En un entorno saturado de información, la imagen funciona como atajo cognitivo, lo que se ve se incorpora más rápido y se olvida más despacio que lo leído.

La era digital ha traído retoque fácil, imágenes generadas por IA y “fake photos”. Esto podría llevar a pensar que “ya no se puede creer en nada”. Hay que exigir que en la fotografía periodística, NUNCA se manipule lo que se muestra, aunque en realidad el encuadre elegido ya puede ser una toma de decisiones, como lo es el ambiente, el color, etc. Y si algo se manipula, hay que señalarlo en la propia imagen.

Los estudios muestran que, por defecto, la gente sigue dando credibilidad a las imágenes, y solo cambia de opinión cuando se le señala de forma clara que están manipuladas.​ Por eso la importancia de no engañar nunca, haciendo pasar por imágenes reales, las que han sido manipuladas, excepto cuando hablamos de fotografías artísticas.

El hecho de que una fotografía pueda manipularse no le quita valor como prueba; obliga a reforzar las prácticas de verificación. Es como los testigos en un juicio, que pueden mentir, pero no por eso dejamos de usar testigos; mejoramos los métodos para contrastar sus declaraciones.

El fotógrafo es un testigo con deberes ético. No solo “saca fotos”: decide qué mostrar, desde dónde, en qué momento. Tiene una responsabilidad ética porque sus imágenes pueden legitimar o denunciar, humanizar o deshumanizar.

En tiempos de deepfakes y manipulación, el ciudadano necesita alfabetización visual, saber preguntar “¿quién ha tomado esta foto?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿puede estar manipulada?” y valorar mejor las que vienen de fuentes verificadas.


Dentro hay dos personas, y no son invisibles


Esta imagen mía es de enero de 2026, a las casi 12 de la mañana de un martes en la Gran Vía de Madrid. Es la soledad, la injusticia, el abandono, la muestra de que estamos dentro de una sociedad ya rota y con serios problemas. No hablo solo de Madrid o de España. Que también.

Al hacer esta fotografía junto a otra más, una señora se me quedó mirando con cara de pocos amigos, me salvo del improperio mi edad. Yo la entiendo, puede pensar que las hice sin conocerme, para criticar. Y no. O sí.

No existe morbo, sino injusticia. Una injusticia que muchas veces retrato por los países de Europa que he ido visitando, que se da en muchos de ellos, que se ve en los centros de las ciudades, y que convierte a las personas en invisibles.

Los fotógrafos tenemos cuidado, conocemos qué se puede fotografiar, y qué se puede manipular. Pero somos a su vez notarios de lo que vemos, aunque sea doloroso y no nos guste nada. No me lanzó improperios la señora, lo que me evitó tenerle que explicar que no lo hago para regodearme, sino para señalar con el dedo.

La fotografía es Arte, pero a su vez es también literatura y periodismo callado y sin letras. Muchas veces no es necesario escribir nada, para explicar todo.

Por cierto, los Servicios Sociales en muchas ciudades intentan ayudar como pueden, que siempre es poco aunque se agoten las personas que voluntariamente entregar mantas para que el frío sea menos. Como colchón, los cartones.

¿Tú qué hubieras hecho, eres de los de criticar por hacer la fotografía para un fin determinado, o de los que ayudan, o de los que no ven lo que hay en las aceras?

9.1.26

No, aprobar no es haber aprendido


Hay frases obvias, contundentes, clarísimas, aunque no las hayamos asumidos nunca. 

Aprobar no es aprender, incluso según como seamos capaces de aprobar, es literalmente: desaprender.

También somos capaces de poner en los muros frases casi lapidarias y de sentido común. Frases para reflexionar. 

Y cada alumno y cada profesor o familia, debe asumir esto como algo fundamental en la educación y formación de la sociedad.