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24.6.26

Un icono bizantino para adorar


A partir del año 313, cuando el emperador Constantino se convierte en cristiano, todo el mundo occidental cambia poco a poco en los conceptos religiosos y con ello en el uso del Arte para sus fines propagandísticos. Había que convencer a todos que aquello, nuevo, era lo correcto.

La inmensa mayoría de los ciudadanos de aquella Europa, desde toda Italia hasta Grecia o Rusia, eran analfabetos y para convencerles de que las Sagradas Escrituras eran imprescindibles para alcanzar el Cielo y la Vida Eterna, había que explicarles sus verdades a base de imágenes en público.

Había que convencer y enseñar aquella verdad, que salvaba a las personas de la muerte total. Y se hicieron mosaicos enormes, se pintaron paredes enteras de los interiores y exteriores de las capillas y las iglesias, para que los vecinos no tuvieran duda de lo que estaban escuchando por parte de los sacerdotes de la época. 

Daba igual si eran lugares públicas o estancias privadas de personas con poder o con dinero. Había que envolverse en lo que todavía no se sabía leer, solo era necesario mirar. Y surgen además los iconos durante el siglo VIII como forma de controlar qué se tenía que adorar.

Dios era al principio muy similar a Zeus, Cristo lo era similar al dios Apolo, y de esa manera era más sencillo entender de qué se hablaba, de dioses que habían venirnos a salvarnos. 

Los ciudadanos no entendían grandes narraciones o extrañas historias de las Sagradas Escrituras, buscaban y se les entregaban referentes sencillos.

Para los ciudadanos más formados se creaban libros escritos a mano como es lógico, con miniaturas más complejas en donde ya sí, se relataban episodios bíblicos. O se ampliaban poco a poco las referencias en los frescos de los santuarios, para poder ampliar las explicaciones de los sacerdotes.

Brillo, luz, oro, mucho oro y vidrieras que dejaran pasar la luz del cielo, se fueron distribuyendo por toda aquella Europa que veía crecer el cristianismo a una velocidad altísima.

Y los artistas bizantinos, casi todos ellos monjes, intentaban no hacer esculturas pues creían que eran ídolos, y se trabajaba mucho más las imágenes bidimensionales, sin sombras, planas, sin perspectiva, como referencias religiosas, casi como estampas.

Los iconos miran de frente, no se ve el cuerpo, solo el rostro, algún vestido y poco más. Son inexpresivos, sin casi vida pero con la simbología del Ser Superior. Fondos dorados, coronas, y sobre todo que nunca el fiel espectador pudiera pensar que fueran a ser personas como ellos. Eran seres diferentes, superiores.

Eran figuras de poder, con llaves muy grandes para abrir espacios celestiales, con cálices o emblemas para perdonar, y llevando la Cruz de Jesús como símbolo. Simplemente Poder.

Estos iconos ortodoxos se elaboraban sobre una tabla de madera recubierta de yeso y pasta de mármol y empleaban pintura al temple (mezclada con yema de huevo), pigmentos minerales y láminas de oro. Los monjes realizaban el proceso de creación tras periodos de ayuno, oración y purificación, buscando la inspiración divina para que les inspiraran.



19.6.26

La calma en el Arte Islámico


El Arte Islámico no intenta contar una historia con personas; intenta hacernos sentir que la belleza puede construirse con líneas, colores, ritmo y paciencia. Es un arte que convierte la geometría en poesía y las paredes de sus espacios, sean palacios, mezquitas o casas particulares, en un lugar donde la vista nunca deja de descubrir nuevos detalles.

Aunque hoy podemos hacer estos dibujos con un ordenador, hace casi mil años todo esto se realizaba a mano, pieza por pieza, con una precisión extraordinaria. Los artesanos tardaban meses e incluso años, en terminar la decoración de una sola sala.

Esta imagen muestra una parte de un edificio construido en España por artistas musulmanes hace muchos siglos. Este tipo de decoración pertenece al Arte Islámico, un arte que buscaba transmitir belleza, armonía y la grandeza de Dios sin necesidad de representar personas o animales. En muchos edificios religiosos del Islam se evitaba representar personas o animales para que la atención no se dirigiera hacia las imágenes, sino hacia Dios y hacia la belleza de la creación.

En su lugar vemos dibujos hechos con líneas, hojas, flores y formas geométricas que parecen repetirse una y otra vez. Los artistas musulmanes pensaban que el universo estaba lleno de orden y de belleza. Por eso decoraban las paredes con dibujos que parecían no terminar nunca. Era una forma de recordar que el mundo creado por Dios también es infinito y está lleno de equilibrio.

En sus obras destaca el azul y el blanco. El azul recuerda al cielo, al agua y a la tranquilidad. El blanco transmite limpieza, luz y pureza. Con muy pocos colores conseguían que los edificios parecieran elegantes y luminosos.

Hay varios tipos de dibujos, de figuras. Trabajaban los motivos vegetales, que parecen hojas, flores o ramas, aunque muchas veces son imaginarias, las formas geométricas, construidas con una precisión casi matemática, y a todo ello le añadían escritura árabe, que en muchos edificios también forma parte de la decoración, aunque en esta imagen apenas aparece, excepto en la zona alta. Todo está hecho con muchísimo cuidado. Cada pieza parece colocada exactamente en el lugar donde debe estar.

Si observas esta imagen durante un rato, probablemente notes que transmite calma. No hay nada que llame la atención de forma brusca. Todo parece estar en equilibrio, como si cada dibujo ayudara al siguiente. Es un arte que invita a mirar despacio.


16.6.26

El Discóbol de Mirón, no existe


Una de las obras más importantes del mundo clásico, El Lanzador de Disco o El Discóbolo, no existe. Solo vemos copias. La más famosa está en el Museo Nacional Romano y es una copia que no sabemos si es exacta y de la que hay varios ejemplares, incluso con ligeros movimientos 
diferentes en su cabeza o en su mano y dedos.

El Discóbolo (o Lanzador de disco) es una de las esculturas más famosas de toda la Antigüedad griega y una de las obras que mejor representan el ideal clásico de equilibrio entre movimiento, belleza y perfección física. No hay duda de eso ni de su valor artístico. Una escultura muy estudiada durante muchos siglos.

Hecha por Mirón, que fue un escultor griego activo en el siglo V a. C., originario de Eleuteras, en la frontera entre el Ática y Beocia, es esta su obra más reconocida y está considerado uno de los grandes maestros del período clásico temprano y un pionero en la representación naturalista del movimiento en la escultura.

Los autores antiguos admiraban especialmente su capacidad para representar el movimiento y la tensión física de los cuerpos. El Discóbolo fue realizado hacia el año 450 a. C. La escultura original era de bronce, como la mayoría de las grandes obras griegas de aquella época, pero el original se perdió hace muchos siglos. Lo que conocemos hoy son varias copias romanas realizadas en mármol entre los siglos I a. C. y II d. C.

La obra representa a un atleta masculino en el instante previo al lanzamiento del disco. Lo extraordinario es que Mirón eligió un momento muy breve y difícil de captar el cuerpo está completamente girado. Los músculos se encuentran tensos, el disco aún no ha sido lanzado, y toda la energía de la escena está acumulada, pues un segundo después, la postura sería completamente distinta.

Por primera vez en la historia de la escultura occidental, el artista logró congelar un instante de máxima tensión dinámica, como si fuera una instantánea fotográfica, mostrando el movimiento pero también el equilibrio, la fuerza, la tensión de los músculos y sobre todo la naturalidad de la persona.

Hoy sabemos que es complicado que el deportista lanzara realmente el disco de esa manera, pro damos por bueno que se buscaba sobre todo esa tensión del instante, del movimiento de los músculos, del cuerpo humano en tensión. 

No sabemos en realidad qué figuraba la escultura original, muy posiblemente al tener menos peso no necesitara tantos elementos sobre la base para estar sujeta, y por ello no sabemos cómo era en realidad. Solo podemos ver copias antiguas, es verdad, pero copias hechas en su momento posterior.

31.5.26

La Venus de Willendorf y el Arte valioso para las culturas


La Venus de Willendorf es una de las esculturas prehistóricas más famosas del mundo. Tallada en piedra caliza oolítica (pequeños granos esféricos de carbonato cálcico de menos e 2 mm, con estructura en capas concéntricas) 
y originalmente cubierta y pintada de ocre rojo, mide 11 cm y data del 28.000 al 25.000 a.C. Fue descubierta en 1908 en Austria, y actualmente se exhibe en el Museo de Historia Natural de Viena.

La primera vez que la publiqué en este blog fue censurada, así que espero que ahora no fallen, y vuelva a ser censurada, me sorprendería que no fuera así. Pero vuelvo al Arte.

Estas imágenes escultóricas de hace 30.000 años eran utilizadas como figuras que tenían poderes sobrenaturales para aquellos años y culturas. 

Posiblemente en estos años actuales, todavía habrá personas que pensarán que siguen teniendo poderes superiores figuras similares. Eras pequeñas esculturas que se hacía en piedra caliza, en mármol, tallando marfil o en arcilla. Quien las poseía y las utilizaba era considerado un ser superior sobre el resto de sus convecinos o familiares.

Y sí, eso es Arte, inicio del trabajo artístico con fines claros para tener poder sobre las personas de su entorno. Esta escultura en concreto es pequeña pues tiene 11 centímetros de altura. No tenían que ser enormes, pero deben sustentarse en una historia contada. En la capacidad para contar historias de quien las construye y las muestra para ritos o hechos solemnes.

Se cree que eran estatuas que ayudaban a la fertilidad. Aunque el método para tener hijos siempre ha sido el mismo y las estatuas poco pueden hacer. 

Esta figura en concreto destaca por sus proporciones exageradas, con unos senos voluminosos, caderas anchas y un abdomen prominente, lo que tradicionalmente la asocia con un símbolo de fertilidad.

Estaba pintada de rojo y lo que es más curioso sobre su procedencia. La piedra no es de la zona en donde se descubrió, sino de Italia. Es decir, muy posiblemente viajó y se comerció con ella, como un elemento importante entre personas de aquellas culturas. El Arte se utilizaba y se compartía, servía para mucho más que para ser contemplado.

Muy posiblemente esta (mal) llamada Venus de Willendorf represente a la Madre Patria, a la vida tan apegada a la tierra que habitamos, al suelo, a la naturaleza. Venimos de la tierra y volvemos a ella. 

Pero hay un detalle curioso. En aquellos años las sociedades eran nómadas, se movían mucho entre diversos lugares, según las épocas del año. Las pinturas en cuevas servían para actividades de culto, pero no se podían trasladar si se era nómada. Unos podían ser los templos, y estas las imágenes de veneración.

Era pues algo importante, que no se abandonaba, que se llevaba dentro de los escasos ajuares de las familias, lo cual le da un gran valor que ellos le proferían, a simplemente una escultura pequeña. Es Arte, y hace 30.000 años creían que era muy valioso.

18.5.26

Juego de niños, de Pieter Brueghel el Viejo


El cuadro Juegos de niños es una pintura al óleo sobre tabla realizada por el artista del renacimiento flamenco Pieter Brueghel el Viejo, realizada en el año 1560 y que podemos ver en el Museo de Historia del Arte de Viena. Era un artista joven que deseaba profundizar en sus obras.

Es un cuadro de 161 centímetros de anchura, comprada en el año 1594 por Ernesto de Austria, y podría representar el primer cuadro de una serie que intentó hacer sobre las Edades del Hombre, que no completó. 

Murió joven, con aproximadamente unos 40 años de edad, lo que nos obliga a pensar en la cantidad de obra que dejó de hacer por ello. Y otro dato para reflexionar es que estamos hablando de un pintor que trabajó pocas décadas después del descubrimiento de América por Colón. Mientras en España gobernaba o Regía Felipe II. ¿Seguimos jugando a lo mismo?

Posiblemente la idea del artista era transmitir la importancia del juego en los niños para su desarrollo, a la altura de las actividades de los adultos para su desarrollo. 

Se contabilizan unas 83 actividades de unos 230 niños en total, casi todas ellas juegos aunque también hay actividades fisiológicas. Son casi como pequeñas fotografías unidas en un collage.

Arriba y abajo vemos un detalle de estos juegos, de esa manera de plasmar las actividades que tuvo Pieter Brueghel el Viejo, más plasmadas como un entretenimiento o catálogo para los espectadores, que para otra cosa.

No es un cuadro que podamos ver en pocos segundos, excepto que no lo queramos admirar. No solo están las actividades de los niños, sino también un paisaje urbano, sus edificios y calles. Os recomiendo buscar en internet el cuadro completo, del que seguiré hablando en otras entradas, pues es una delicia. Y está en tamaño grande, para deleitarse con estos niños de hace casi 500 años.

Julio Puente




20.4.26

La verticalidad para acercarnos al cielo


La imagen que vemos se corresponde con el gran rosetón y al órgano de la Catedral de Santiago de Bilbao. La Catedral de Santiago es el templo más antiguo de Bilbao (siglo XIV, con reformas posteriores), pero muchos elementos visibles hoy —incluido el órgano actual— responden a intervenciones más modernas dentro de un marco neogótico.

Lo de menos es el lugar, sino la estética de esta intervención arquitectónica y sin duda artística, buscando impresionar a los fieles. No es un órgano viejo, la evolución de este órgano es moderna, desde su construcción en 1890 por el organero Richard Ibach hasta la restauración y electrificación que finaliza en 1964, por el órganero Juan Braun.

El Arte en este caso se utilizó como muchas otras veces para crear sensaciones. Sin duda, suena fabuloso el órgano, solo faltaría, el rosetón ayuda a que entre luz tamizada desde el exterior, pero su función es la de envolver al espectador, la de poner en valor la música y la iluminación como elementos que ayuden a entender el lugar y su mensaje.

La música se utiliza muchas veces para eso en muy diversos lugares en los que se reúne a la sociedad, sea en fiestas, en reuniones políticas o en ceremonias religiosas. Y para ello la estética o el Arte arquitectónico, también importa. Son miles de años haciendo lo mismo.

Esa simetría, esa verticalidad hacia el Cielo, esa geometría muy remarcada, ayudan a salirnos todos de la normalidad y a creer sin darnos cuenta, de que estamos en un lugar muy especial.

5.4.26

Hildegarda von Bingen, creadora de Arte


El papel de la mujer en el campo del Arte ha pasado en los siglos muy desapercibido, incluso cuando fueron auténticas exploradoras de nuevas técnicas o de nuevos puntos de vista. Es el caso de la alemana Hildegarda von Bingen.

No fue una clásica artista, pues su papel dentro del mundo del Arte en el siglo XII fue más de iluminadora o de persona que indicaba a otros artistas a dibujar escenas que ella imaginaba. Podríamos incluso decir que fue una precursora del surrealismo, incluso de la abstracción.

Nacida en el año 1098 fue una abadesa benedictina que componía música (monofonía sacra) y escribía poesía, y a su vez una gran creadora en aquellos tiempos de un universo visual propio, dirigiendo la creación de imágenes que hoy sin duda, son Arte Visual.

Sus miniaturas iluminadas que acompañó en su creación con sus visiones, están recogidas en varios libros, y son narraciones tradicionales pero con imágenes simbólicas, abstractas para aquellos años y con una creación geométrica novedosa que acercaba el mundo espiritual a un mundo onírico.

Sus imágenes con son las tradicionales de esa época, son religiosas pero no ilustran pasajes de la Biblia, sino son narraciones simbólicas, son visiones circulares, en una distribución del espacio que intenta narrar una historia con significado teológico.

No pinta o dibuja en el sentido estricto de la significación, sino que ejerce como de directora artística, como autora de la idea para poder generar esas imágenes que ilustran sus libros teológicos. Es un Arte Simbólico, lleno de conceptos que casi son como el Arte Contemporáneo actual pero hace más de 900 años, creando estructuras que narran historias.

La imagen que vemos arriba la explica la propia Hildegarda von Bingen en su libro Scivias con estas palabras: «Este gran instrumento redondo y umbroso que ves, semejante a un huevo, estrecho por arriba, ancho en su mitad y algo más ceñido en la parte inferior, representa al Dios Todopoderoso según la fe»


28.3.26

La caída de los gigantes, de Francisco Bayeu


Esta imagen que te dejo, nos muestra una sección del cuadro de Francisco Bayeu y Subías, del año 1764, titulado "La caída de los gigantes". ¿Qué nos muestra, qué nos quiere decir? Y aviso, no es la imagen completa.

En este fragmento se ve el momento posterior a la derrota de los gigantes. Sus cuerpos aparecen tumbados, débiles y desordenados, mientras el mundo de los dioses queda por encima, tranquilo y triunfante. 

La pintura transmite la idea de castigo, caída y poder venciendo al desorden. Pero en esta sección no vemos violencia, como si la podemos observar en otras partes de la obra.

Esta parte del cuadro muestra a los gigantes vencidos, ya caídos entre las nubes, mientras dos figuras divinas dominan la escena desde arriba. Los cuerpos están recostados sobre una masa de nubes, en una composición muy teatral, mientras arriba aparece la autoridad celestial, mostrando abajo, la derrota y asombro de algunos de los rebeldes.

Lo que aparece aquí pues son gigantes derrotados, figuras de gran tamaño y fuerza que, según la mitología clásica, se rebelaron contra los dioses. Incluso algo deformes con unas orejas en punta, fuertes pero muy saturados de color.

Pero ya no están luchando. Están cayendo, están vencidos. Sus cuerpos están inclinados o tumbados. Sus gestos muestran sorpresa, dolor o desconcierto. Miran hacia arriba, como si aún no comprendieran del todo su derrota.

Esto transmite una idea muy antigua, el poder humano (o titánico) tiene sus límites. Esta imagen no trata solo de mitología. Habla de algo universal, la ambición, el desafío al poder y las consecuencias de ir demasiado lejos.

El autor de esta obra, Francisco Bayeu y Subías (1734-1795) fue un destacado pintor español, conocido principalmente por su trabajo al fresco sobre grandes superficies, y por su influencia en la pintura neoclásica en España. Entre sus obras más conocidas se encuentran los frescos en el Palacio Real de Madrid y en la Basílica del Pilar en Zaragoza

Fue de alguna manera profesor de Francisco de Goya, que fue su cuñado. Y si vemos o comparamos los trazos de Bayeu y muchas de las obras de Goya en fresco, podemos observar que se parecen en esa manera de pintar bocetando, pensando en los muchos metros a los que los espectaodores observarán la obra.

15.3.26

Rafael Pertús y un cuadro histórico


Esta obra casi fotográfica e histórica, nos muestra a Alonso de Aragón, I duque de Villahermosa, recibiendo la vara de mando como nuevo capitán general de la Santa Hermandad  nueva por parte de los Reyes Católicos.

Este cuadro es de Rafael Pertús y parte del fono y de las figuras más bocetadas deben estar por su taller y no por él. Este cuadro es del año 1620. 

10.3.26

El Greco y su Sagrada Familia con Santa Ana


Esta imagen que vemos arriba es una Sagrada Familia con Santa Ana del pintor El Greco, realizada sobre el año 1595. Primeramente fue donado al Hospital de San Juan Bautista de Toledo y durante décadas fue una obra de gran devoción lo que le sirvió para que se hicieran diversas copias. En la actualidad está en el Hospital de Tavera en Toledo.

Hay una también de El Greco pero son la figura de Santa Ana en la Hispanic Society de New York. El rostro muy joven de la Virgen atrapa con sus facciones y su mirada. El Greco primero dibujaba y pintaba el rostro de la Virgen, y cuando ya le parecía correcto es cuando completaba la obra con el resto de figuras y con el paisaje.

En realidad la Virgen está representada no tanto como la Sagrada Familia como la Virgen de la Buena Leche. Es una obra grande, de 127 centímetros de altura, al óleo sobre lienzo.


24.1.26

Fresco con Jesucristo de hace 1.700 años


A finales de 2025 se descubrió o se dio a la luz desde Turquía el descubrimiento o la interpretación de un fresco del cristianismo primitivo, en donde dentro de una tumba del siglo III se ha conservado muy aceptablemente un fresco que muestra a un Jesús joven, en una escena que significa la explicación del "Buen Pastor".

Como sucede en estos tiempos, 1.700 años después, el Buen Pastor es el guía de la humanidad, de la sociedad, representada en la imaginación colectiva a un Jesucristo joven, sin barba, mostrando la figura como un pastor de cabras y ovejas, como el guía espiritual de la sociedad.

La tumba, localizada en la necrópolis de Hisardere, a las afueras de la ciudadela antigua de İznik (antigua Nicea), se remonta al siglo III, cuando el cristianismo seguía perseguido por los romanos. Un cementerio en donde se enterró a familias con poder económicos pero a su vez en tumbas más sencillas a personas sin recursos de la propia ciudad.

Se encuentra el fresco decorando la zona central y en una cámara subterránea, lo que le ha permitido conservarse casi en su integridad, con las cuatro paredes en pie y a Jesucristo presidiendo esa pared principal.

Hay que entender que en aquellos primeros tiempos del cristianismo el símbolo no era todavía la Cruz, sino la figura de Cristo cuidando ganado, ovejas o cabras, como un profeta con sus rebaños.

Hay en las paredes más personajes, posiblemente los propietarios de esta iconografía, rodeados con su familia, y escenas vegetales de la zona en donde se ha encontrado.

La ciudad de Nicea es donde en el año 325 se celebró el primer Concilio Ecuménico de la Iglesia, convocado por el emperador Constantino. En ese concilio se redactó el Credo Niceno, que aún hoy se recita en iglesias de todo el mundo.

Que una de las primeras imágenes figurativas de Jesús aparezca precisamente en esta ciudad no hace más que reforzar su papel clave en el desarrollo del cristianismo.

La principal pregunta que nos debemos hacer es: ¿Cómo y cuando, incluso desde dónde, se empezó a representar la figura de Jesucristo como un pastor de cabras, para explicar su trabajo como guía espiritual de una nueva tendencia ideológica en un mundo de hace 2.000 años?



24.12.25

Escena del interior de una taberna en Madrid


Esta obra del Museo del Prado que no se encuentra expuesta y que es anónima, nos muestra el interior de una taberna de Madrid, y así se titula el cuadro de 60 centímetros de anchura realizado en el siglo XVII al óleo sobre tabla.

Es una escena costumbrista que nos fotografía bastante bien lo que sería el interior de una taberna, de un bar de las clases bajas en donde se juntaban las gentes del barrio a tomarse algo, hablar e incluso discutir.

Vemos en el suelo una carta, posiblemente una pipa, mientras un niño parece acariciar a un perro pequeño. Los personajes son casi cómicos, disfrutando del momento, en lo que parece más un interior de un almacén convertido en taberna con ajos colgados alrededor de una chimenea que serviría de calefacción.

Abajo veremos un detalle de la obra para ver más de cerca los gestos de los personajes.




12.11.25

El aquelarre o Sabbath de Brujas, de Goya


El Museo Lázaro Galdiano alberga el lienzo  "El aquelarre" de Francisco de Goya, pintado entre 1797 y 1798, el cual representa una escena de brujería como una reunión de hechiceras.  También es conocido con el nombre de Sabbath de Brujas. Este cuadro es uno de los seis que Goya pintó para los duques de Osuna, y fue adquirido posteriormente por José Lázaro Galdiano, según indica el catálogo del museo en donde permanece. 

Pintado entre los años  1797-1798. formaba parte de una serie de seis cuadros sobre brujería encargados por los ilustrados duques de Osuna para decorar su palacio de recreo en la Alameda de Osuna (hoy Parque del Capricho, en Madrid).​ Aunque el tema es oscuro, estos cuadros estaban pensados como piezas decorativas de "capricho" para una élite ilustrada que veía la brujería como una superstición popular digna de ser satirizada, no como una amenaza real.​ Hoy nos resulta imposible pensar en decorar nuestra vivienda de recreo con esta temática, pero eran otros siglos.

Esta primera versión es más narrativa y teatral. Luego hizo alguna obra similar para sus Pinturas negras. La composición es más clara y los elementos son más definidos: mostrando al Diablo como Macho Cabrío. En el centro, un gran macho cabrío negro, con cuernos imponentes adornados con hojas de vid (una alusión al dios Baco, el vicio y a lo dionisíaco), preside la ceremonia con ojos brillantes.

A su alrededor, un grupo en círculo de brujas de todas las edades (ancianas y jóvenes) le rinden culto. Su actitud es de devoción y miedo reverencial.​ El tema central es el sacrificio infantil. Una bruja ofrece a un niño vivo al diablo, mientras que otra sostiene a un bebé esquelético, ya "chupado". En el suelo yace otro niño muerto. Esto refleja la superstición popular de que las brujas se alimentaban de niños para crear sus ungüentos mágicos.​

La escena transcurre de noche, bajo una luna creciente que ilumina parcialmente la escena, creando un ambiente de misterio y ocultismo.​ Esta obra, como los grabados de Los Caprichos que Goya, estaba creando en la misma época, y es una sátira contra la ignorancia y las supersticiones populares que los ilustrados como Goya y sus mecenas criticaban. 

No es una celebración de la brujería, sino una denuncia de la credulidad.​ Aunque aún conserva ciertos elementos compositivos del rococó, el dramatismo, el uso del claroscuro y la temática macabra, anuncian ya el Romanticismo. La pincelada es más suelta y expresiva.

28.10.25

El columpio de Goya de 1787


La obra: El Columpio, de Francisco de Goya, y que vemos arriba como diversión campestre, ya fue tratado por el pintor aragonés en otra obra, un cartón para tapiz que realizó anteriormente a este, en el año 1779, para el ante dormitorio de los príncipes de Asturias en el palacio de El Pardo. 

En esta obra que vemos arriba, vuelve sobre el mismo tema desde otro punto de vista, prestando especial atención al entorno paisajístico, que domina el lienzo, reduciendo las figuras a un tamaño menor. 

Pintado en 1787 es de una colección particular, hasta que fue robado en el año 2001 y recuperado un año después. Tiene un metro de anchura y pintado al óleo sobre lienzo.

Goya dice de la obra: Columpiando á una jitana y otras dos sentadas mirando y tocando una guitarra, con su país correspondiente"

Ese país del que habla Goya serían las inmediaciones de la finca "El Capricho", donde unos árboles sirven a estos personajes para amarrar las cuerdas del improvisado columpio sobre el que se balancea una bella muchacha. 

Alguien ha querido ver en esta joven el retrato de la misma duquesa de Osuna que fue quien encargó la obra. No es una gitana.

A menudo las gentes de clase alta gustaban vestirse con los trajes populares de majos y majas, y lo más probable es que eso sea lo que el pintor representó aquí. 

Es un ejemplo de las diversiones que los invitados de los Osuna podían disfrutar si visitaban la finca de estos nobles y mecenas de Goya llamada El Capricho.


27.10.25

Mariano Salvador Maella, pintor y dibujante


Del pintor valenciano Mariano Salvador Maella Pérez os dejo una Inmaculada Concepción que sirvió como primer ejercicio abocetado para una obra final más grande. 

Podemos ver sus brochazos gruesos para bien dirigidos, que configuran las formas con una escuela muy similar a la de Francisco de Goya, con el que coincidió en el tiempo y como pintor de cámara en Madrid, pues era considerado el más claro competidor en calidad con Francisco Bayeu.

Y después vemos un dibujo hecho también por 
Mariano Salvador Maella, con pincel, pluma, tinta y aguadas grises, una Inmaculada Concepción sobre nubes, recibe de España, representada por una matrona coronada, el collar de la orden de Carlos hecho en 1973.



22.10.25

Wandjina. El Arte Rupestre de los Espíritus de la Lluvia en Australia


El arte rupestre de los Wandjina, originario de la región de Kimberley en Australia Occidental, es una de las tradiciones artísticas sagradas más antiguas y continuas del mundo. Con una antigüedad estimada de hasta 4.000 años, estas pinturas representan a los poderosos espíritus de la lluvia y las nubes, figuras centrales en la cosmología de los pueblos aborígenes de la zona. Su aparición coincide con el fin de una sequía milenaria, dando paso a un clima más húmedo regido por monzones regulares.

Significado y Poder Creador

Para las culturas locales, los Wandjina son mucho más que simples espíritus; son vistos como los auténticos creadores de la tierra, el paisaje y sus gentes. Representan un pilar fundamental de sus creencias religiosas y su conexión espiritual con el territorio. El espíritu de la Creación y la Lluvia del Wandjina está ampliamente documentado en los yacimientos de arte rupestre de Kimberley, considerados uno de los enclaves de arte rupestre más importantes del planeta.

Por sus formas gráficas, a veces se han querido entender como figuras que habían sido o llegado desde otros planetas, gentes representadas con signos extraterrestres cuando la explicación es mucho más sencilla. Son representaciones de seres espirituales, que incluso en algunos casos son similares en detalles, con figuras religiosas más actuales. Coronas, aureolas, mandorlas o nimbos en forma de rayos.

Iconografía: ¿Cómo se Representan los Wandjina?

Las pinturas de Wandjina poseen un estilo visual único e inconfundible. Aunque pueden representarse en solitario o en grupo, en posición vertical u horizontal según la forma de la roca, comparten una serie de características comunes:

Paleta de colores: Utilizan principalmente negro, rojo y amarillo sobre un impactante fondo blanco.

Figuras sin boca: El rasgo más distintivo es la ausencia de boca en sus grandes cabezas. Existen dos explicaciones para ello: se cree que son tan poderosos que no necesitan hablar y, por otro lado, que si tuvieran boca, la lluvia nunca cesaría de caer desde las nubes.

Grandes ojos y nariz: Sus rostros muestran siempre grandes ojos negros y una nariz, dominando la composición de la cabeza.

Aureola de poder: Alrededor de sus cabezas se dibujan líneas o bloques de color que simbolizan aureolas o halos de energía, representando relámpagos y poder espiritual.

Figuras asociadas: A menudo se les representa junto a otras figuras importantes de su mitología, como la Serpiente Arco Iris o representaciones de ñames y otros elementos de la naturaleza.
Una Tradición Viva: El Repintado y la Continuidad Cultural

Lejos de ser una reliquia del pasado, el arte Wandjina es una tradición viva y activa. Se cree todavía que las pinturas conservan el poder de los espíritus y deben ser tratadas con el máximo respeto.

Los miembros de la comunidad aborigen de Mowanjum son los custodios de esta tradición. Periódicamente, vuelven a pintar las imágenes en lugares específicamente preparados para ello, con el fin de asegurar la continuidad de la presencia y el poder de Wandjina. Este ritual, que suele realizarse anualmente entre diciembre y enero, se considera fundamental para garantizar la llegada de las lluvias monzónicas.

Esta práctica de repintado ha sido tan constante a lo largo de los siglos que algunos yacimientos presentan capas de pintura de una enorme profundidad, con estudios que han llegado a identificar más de 40 capas superpuestas en un mismo lugar.

19.10.25

Retrato de la marquesa de San Andrés de Parma, de Goya


Los historiadores de Arte de la Universidad de Zaragoza, Arturo Ansón y Javier Martínez Molina, han presentado un trabajo de investigación en donde muestran cuatro obras de Goya que son inéditas. Un cuadro y tres dibujos.

La pintura, que vemos arriba, muestra a María de la Josefa Pescatori y Díaz de Lavandero, y se tituló la obra: Retrato de la marquesa de San Andrés de Parma. Un cuadro que se encuentra en París, en manos de un particular y que se habría subastado en el año 1912.

La obra está firmada, parece hecha en 1790 y cuando se subastó ya se indicaba que era una obra de Francisco de Goya.

16.10.25

Anónimo flamenco en La Seo de Zaragoza


En el ámbito cristiano se conoce Anunciación a la Santísima Virgen María, la Anunciación de Nuestra Señora o la Anunciación del Señor, a ese momento en el que el Ángel Gabriel le anuncia a María que va a ser la madre de Jesús.

Este episodio religioso ha sido profundamente tratado por pintores de casi toda la Historia del Arte, en obras que por encargo solicitaba la propia iglesia para decorar sus templos o para domicilios privados de familias adineradas.

Esta obra es de un pintor flamenco pero anónimo, pintada al óleo sobre cobre entre los años 1670 y 1680 y perteneces a la Catedral de El Salvador de Zaragoza, más conocida como La Seo de Zaragoza.

15.10.25

Virgen con niño del siglo XVI


Hay días en los que una obra de arte te llama tanto la atención, que para ese día ya tienes un cuadro de referencia, sea del siglo que sea, pues lo de menos es la obra o el autor, sino la suma de eso mismo, más tus sensaciones de ese día, que van llenos de mochilas propias.

La luz, los ropajes, las transparencias, la mirada del niño, te atrapan casi sin querer.

Esta Virgen con el niño no tiene un autor totalmente reconocido, es casi seguro que sea una obra de Guillaume Benson, un óleo sobre tabla entre 1545 y 1555.

Guillaume Benson se formó en el taller de su padre en Brujas, un artista más conocido que se le conoció como El Maestro de Segovia, llamado Ambrosius Benson.

Y el hijo trabajó en la repetición de composiciones y muchas de sus obras se encuentran en España, posiblemente debido a los vínculos comerciales entre Brujas y España.

Esta obra de La Virgen con niño, similar a otras de la época, estuvo en el Monasterio cisterciense de Santa María de Veruela y pertenece al Museo de Zaragoza.

13.10.25

Detalle del Tapiz de Bayeux de 70 metros de largo


El Tapiz de Bayeux es una de las obras más destacadas del arte medieval y una fuente histórica invaluable que documenta la Conquista normanda de Inglaterra en el año 1066. Se trata de una pieza bordada, de aproximadamente 70 metros de largo y 50 centímetros de alto, elaborado en el siglo XI, pocos años después de la batalla de Hatings.

Su extraordinaria combinación de arte, narración histórica y propaganda política lo convierte en una obra maestra de la Edad Media. Es un libro bordado, dibujado, que cuenta la historia de aquella batalla, pero con la decisión de que sea contada desde un solo punto de vista.

Hablamos de una obra del siglo XI, hecha entre los años 1064 y 1066 aunque algunos historiadores hablan de algunos años posteriores, y es un relato histórico de la victoria de Guillermo, duque de Normandía, contra Haroldo duque de Wessex, con una forma de explicar aquella historia que hoy se entiende muy manipulada, para ser simplemente propaganda del ganador.

Parece más un tebeo actual, de 70 metros de largo, en donde se explica todo lo acontecido, desde el punto de vista manipulado, para darle valor y sobre todo razones al ganador. No es un documento histórico, pero sí es una obra artística única.

Muestra las ropas de la época, sus formas de trabajar en agricultura y ganadería, sus armas, barcos y sus animales domésticos, incluso sus edificios y ajuares de hogar.

La idea era que este tapiz fuera colocado en la catedral consagrada en el año 1077, y se cree que fue realizada por costureras anglosajonas por encargo del obispo de Bayeux llamado Odón de Conteville. El bordado se realizó con dos técnicas, pespunte para los contornos lineares de las figuras y «punto de couchage» para su relleno. 

El tapiz no es una tela tejida, sino un bordado en lana sobre lino. Su diseño está compuesto por más de 50 escenas diferente a modo de páginas de un libro, en las que aparecen alrededor de 626 personajes, 202 caballos y mulas, 55 perros, 505 animales y bestias, 37 fortalezas y edificios y 41 navíos y embarcaciones, realizado en tres líneas que recorren toda la obra, con una línea central importante y dos arriba y abajo con detalles y figuras.