29.8.25

Ángeles Santos: una catalana creando Un mundo con 17 años


La pintora catalana Ángeles Santos Torroella alcanzó notoriedad muy joven gracias a su obra “Un mundo” (1929), un óleo sobre lienzo de casi tres metros por lado que pintó con apenas 17 años. La pieza sorprendió por su originalidad, su lenguaje moderno y su carácter visionario, especialmente en una artista prácticamente autodidacta, todavía sin contacto directo con los grandes centros artísticos europeos.

El impacto de Un mundo fue inmediato: un planeta surrealista, de atmósfera onírica y simbólica, que mostraba a la humanidad en escenas fantásticas y metafísicas. Su estilo, cercano al surrealismo, la Nueva Objetividad alemana y la pintura expresionista, revelaba influencias de Joan Miró, Paul Klee y de la vanguardia europea, a las que accedió a través de revistas y libros de arte.

Ángeles Santos era hermana del crítico y escritor Rafael Santos Torroella, lo que facilitó su contacto con los círculos intelectuales de Cataluña y Valladolid, donde estudió. Gracias a ello, pronto entró en relación con la Residencia de Estudiantes de Madrid y con la Generación del 27, que la acogió con entusiasmo. En esos mismos años expuso en París, integrándose en los ambientes surrealistas internacionales.

Su primera etapa está marcada por el surrealismo onírico y expresionista, como demuestran obras como Un mundo(1929) o Tertulia (1929). Ambas muestran una fuerte carga simbólica, la exploración del espacio fantástico y la deformación expresiva.

Tras la Guerra Civil española, su estilo evolucionó hacia un lenguaje más intimista y figurativo, con paisajes, retratos y naturalezas muertas de gran delicadeza.

A partir de los años setenta y ochenta su figura fue revalorizada gracias a retrospectivas en museos y galerías. El Museo Reina Sofía de Madrid adquirió Un mundo, donde hoy se conserva como una de las obras maestras del surrealismo español del siglo XX.

Ángeles Santos está considerada una de las primeras mujeres artistas españolas con proyección internacional, abriendo camino en un mundo dominado por hombres. Su obra visionaria Un mundo se compara con los grandes lienzos de la vanguardia europea y simboliza la fuerza creativa de una joven que, pese a las dificultades de género y de época, dejó una huella indeleble en la historia del arte contemporáneo.