27.9.22

Cómo deben ser los Museos en el Siglo XXI


Los Museos que se han tomado en serio el Siglo XXI ya no son lugares estáticos. No deben serlo. Sean Museos de Arte Contemporáneo o de Historia Local. 

Se acabaron los Museos como contenedores o almacenes de “cosas”. La gente que va a los Museos ya no acude a simplemente contemplar y ver, ahora quiere mucho más. 

Y los Museos tradicionales… o se adaptan o mueren.

No solo hay que interactuar en su interior con elementos diversos según cada modelo de museo, que está bien pero es insuficiente. 

Hay que asombrar, mover sentimientos, sorprender, entrar en el oído, en el olfato, en el tacto además de en la vista. 

Hay que salir del museo llevándose “cosas” que sean los deberes de casa, hay que lograr que una visita dure días, aunque en realidad solo dure minutos o un par de horas.

Un Museo del siglo XXI debe ser un lugar multidisciplinar, entretenido, pedagógico, novedoso, distinto a lo que vemos constantemente en los medios de comunicación habituales. 

Un Museo debe ser un lugar de exploración de obras pero también de visitantes. 

Un lugar de muestra pero también de participación. 

Un almacén de culturas pero también de futuros. 

Una aula pero también un divertimento.

Si queremos ver qué ideas de nuevos museos están planteándose en Europa, ver la página web del Museo Real de Bellas Artes (KMSKA) de Amberes, un gran museo muy clásico, totalmente reformado tras 11 años cerrado. Mucho mejor si podéis visitarlo.


Zaragoza 2008 se olvida, y algo se quiere gritar


Torre del Agua de la Expo 2008 - 2022 - Zaragoza



Existe el negro transparente y translúcido aunque no lo notemos


Sobre todo en Artes Gráficas y más en lo que llamamos impresión litográfica, el negro que se utiliza, la tinta negra que existe para imprimir, es transparente y translúcida. No es opaca. Aunque no lo notemos en los impresos. 

Todas las tintas básicas que se utilizan son transparentes, el Cían, el Amarillo, el Magenta y el Negro. Y no se utiliza (casi nunca) el Blanco (que sería casi opaco aunque hay varias tintas de blanco y cada una se comporta de una manera diferente), pues para ofrecernos a la vista el blanco ya está el papel, el soporte sobre el que se imprime, que no siempre es blanco, eso además.

Pero a veces hay que crear por ejemplo grises en tintas directas… y sin blanco eso parece imposible. Y no lo es. Se mezcla la tinta negra con una base o tinta que es totalmente traslúcida, con una base transparente que rebaja el color del negro hasta lograr una tinta gris tan clara como deseemos. Sería como una crema con todos los integrantes de las tintas básicas, pero sin nada de color.

¿Y cuál es el motivo de no utilizar blanco? Pues que la impresión de unos colores sobre otros, para con los cuatro básicos o con otros se logre un resultado de miles de colores diferente a la vista, se basa precisamente en la transparencia de las tintas que se van superponiendo unas sobre otras.

Imaginemos un gris hecho con blanco. Al caer encima del papel blanco sería gris y al caer en una zona naranja sería el mismo gris. 

Pero en cambio si lo hemos realizado con negro y una base traslúcida hasta crear un gris, al caer en el papel blanco se vería gris, pero al caer encima del color naranja lo veríamos como un gris cálido, anaranjado. Lograríamos dos tonos diferentes tanto de gris como de naranja.

De esta forma, con las tintas transparente logramos que con solo cuatro tintas básicas se logre diferenciar miles de colores distintos en una impresión litográfica. También en otros procesos de impresión se logra algo muy parecido, pero cada uno tiene sus particularidades. La tipografía hoy ya casi desaparecida es menos transparente y traslúcida pero lo es, la serigrafía depende totalmente de sus tintas y procesos de creación de sus planchas, etc. 

Así que sí, el negro es en litografía siempre transparente y translúcido, aunque no lo notemos.

Es cierto que como el negro de la impresión siempre va al 100% de su intensidad, su transparencia parece no existir, pues al 100% realmente no existe. La notamos más o casi exclusivamente cuando utilizamos esa tinta para mezclarla con otras para crear colores añadidos, algo que en estos tiempos ya casi no se hace, por comodidad del impresor, utilizando tintas ya fabricadas por Gamas, por ejemplo la Gama Pantone, y así se evitan tener que mezclarla, para lo que siempre hemos necesitado una cierta experiencia y profesionalidad.