La vida se escapaba mientras mirábamos al suelo

El grito de vida se le escapó tumbado en el suelo, 
                                                                           mientras le reanimaban los que no se conocían. 
                Vecinos de calle le miraban con estómago encogido, 
                          mientras el silencio se ocupaba en tapar la hierba.
                                                                       Su grueso cuerpo destapado se movía acompasado, 
                               por los movimientos espasmódicos de un joven doctor agotado. 
                                                      Ni los coches de policía que llegaban, 
                pusieron las sirenas para no molestar al silencio. 
No se entendía nada, 
                                                                              no se vislumbraba la fina línea entre la vida y la muerte, 
pero estaba escondida entre el silencio y el temor, 
                                                                          entre el suelo y el cielo, 
entre los intentos y los deseos. 
                                        No supe el final.

Exposición de Ángel Maturén en Zaragoza

Hoy se inaugura en el palacio de Sástago la exposición “Ángel Maturén, 1949-2005. Pintura como materia de vida” es un interesante repaso a la trayectoria artística de un creador inclasificable. La muestra, que ocupa todos los espacios expositivos del palacio, incluye más de un centenar de piezas, algunas de gran formato, de todo tipo de técnicas, desde el óleo al temple, pasando por el collage, la serigrafía, la escultura... "Son obras que van a hablar por sí mismas, y con voz alta y clara -señala el comisario de la exposición, Pedro Pablo Azpeitia-. La suya es una obra que nos ayuda a explorar el mundo".

"Mi forma de pintar es anárquica. Para empezar a trabajar cojo el bote de color que tengo más a mano, no me planteo qué va a salir. Pinto bajo un estado de ánimo, y por eso hay cuadros que por la mañana son claros y por la tarde se han vuelto oscuros. Cada obra me va pidiendo cosas y yo se las voy dando hasta que creo controlarla. Y esto me lleva a uno de los debates clásicos

Carl Warner, un fotógrafo diferente con productos naturales

Os dejo una dirección de un artista realmente sorprendente (http://www.carlwarner.com/) que realiza entre otras obras, fotografías con productos de alimentación o vegetales en muchos casos, aunque en este ejemplo que pongo, es el salmón ahumado el que ocupa el protagonismo de la obra.

Hay ejemplos maravillosos, entre ellos un cielo con ojas de coles lombardas, que sorprende por su imaginación. Es sin duda una forma diferente de entender el arte, la fotografía y la gastronomía.

Con los enemigos, la misma atención o más que con los amigos

…pues en el ruido que hacen los contrarios
se puede adivinar sus puntos flojos, 
sus adornos falsos, su camino abierto;
para así ganar la batalla.


A los enemigos hay que escucharlos 
para interpretar su mirada,
con las mismas ganas que se tiene en ser más libre, 
pero sobre todo victorioso.

Y descubro que ya no soy yo

Lentamente me acerco al espejo
miro de frente y no me encuentro,
no soy yo,
si acaso mi padre algo joven todavía,
hago gestos,
muevo la boca,
giro hasta ponerme de perfil,
no, no soy quien me imaginaba que era,
y me retiro hacia la puerta sabiendo
que ya no me reflejo
que me he vuelto invisible y ya no existo ni para mi

No sé si existo o si todo es una simple mirada engañada


No sé si existen los besos inesperados, los abrazos gratuitos, los amores desesperados, los caminos inexplorados, las miradas inexpresivas, los gritos silenciosos, los gestos vacíos, las sonrisas gratuitas, los contactos fríos, las reuniones inútiles, las relaciones odiosas.

No sé si existes tú, simplemente porque incluso dudo de si existo yo. 
Tal vez seamos ambos una manera de movernos por la nada, dejando olores y sabores flotando, 
entre otros muchos perfumes desconocidos. 
No sé a donde voy ni sé por qué me muevo así. 
Me dejo llevar y te encuentro todos los días. 
Con eso me doy por muy satisfecho.

Antonio Saura, desde la cerámica pública de Grancasa en Zaragoza

En Zaragoza tenemos ejemplos de la cerámica de Antonio Saura al alcance de la vista de todos. Es una serie de pequeños habitantes curiosos y monstruosos que reciben a los visitantes de un Centro Comercial desde la entrada para que se viaje más acompañado por las calles comerciales del lugar.
Una serie de figuras llenas de color y luz que asombran a los pocos que las miran al entrar pues no siempre sabemos mirar hacia las alturas, donde se esconde la luz y lo curiosamente poco visto. Antonio Saura no sé qué quiso reflejar en ellas, de momento si que representan además del logotipo del Centro Comercial Grancasa, la pincelada artística de un artista aragonés muy querido por estas tierras.

Pablo Alborán, un compositor y cantante con mucha calidad por delante

Es interesante, muy interesante diría más bien, encontrar nuevas figuras, nuevos artistas de cualquier modalidad, que ofrecen una visión diferente por algo de su profesionalidad artística. Crear es un don que ayuda a superar los males del día a día y hay que aplaudir a todo aquel que lo intenta. En este caso que quiero presentar, lo consigue sin duda, con creces.
Hoy he descubierto a Pablo Alborán, un cantante andaluz, de Málaga, que con sus 21 años promete crecer y llenar, con unos textos maravillosos, putos poemas de amor o de soledad, con una música fresca en donde mezcla los sabores del flamenco más moderno con el pop, con pinceladas de música clásica en sus composiciones personales, lúcidas, enternecedoras, envolventes, embrujadoras incluso en sus finales de frase, en su voz dulce pero potente. Increíblemente casi es un desconocido, al que sin duda, deseo mejores triunfos.
Búsquenlo por la red, pues es muy sencillo obtener pequeños vídeos de sus canciones y poder así escucharlo.