9.9.26

Cristo ante Pilatos del Maestro Lupiana

Maestro de Lupiana. Cristo ante Pilatos

El cuadro y detalle del mismo que os dejo hoy es el titulado Cristo ante Pilatos, una tabla pictórica gótica del siglo XV (pintada entre 1450 y 1460) atribuida al anónimo Maestro de Lupiana.

La obra pertenece al gótico hispanoflamenco, anónima y vinculada por algunos expertos al círculo de Jorge Inglés. Se conserva habitualmente en las colecciones del Museo Nacional del Prado.

La pieza fue incautada durante la Guerra Civil en 1937 de la iglesia de Yebes (Guadalajara), y ha sido objeto de actos de restitución y depósito histórico en la provincia de Guadalajara.

La obra al completo es muy hermosa, pero los detalles de los personajes que llevan a Cristo detenido son sin duda un ejemplo de aquellos siglos de explicación religiosa mostrando malas caras de los "malos" y benevolencia de Cristo.

Jesús se sitúa en el centro de la escena. Aparece con las manos atadas y vestido de forma sumisa con una túnica sencilla. Su fisonomía y actitud transmiten una profunda mansedumbre y resignación. 

Frente a él se encuentra el gobernador romano Poncio Pilatos, quien se muestra imponente y poderoso. Está ataviado con ropajes sumamente elegantes y rematado con un singular tocado o gorro de clara influencia oriental, un recurso habitual en la época para dotar de exotismo a los personajes bíblicos alejados del cristianismo.

Rodeando a los protagonistas se agolpa una comitiva de soldados, sayones, un escriba y sacerdotes. Siguiendo las convenciones del estilo flamenco, el pintor recurre a la caricaturización expresiva, y mientras el rostro de Cristo irradia paz, los rostros de sus captores se distorsionan con gestos de soberbia, maldad y altivez.

La obra es un reflejo de la asimilación del estilo de Flandes en la Castilla del siglo XV (corriente hispano flamenca). Muestra una obsesión por la textura de los tejidos, el brillo de las joyas y un minucioso dibujo técnico que busca la tridimensionalidad en un espacio cerrado y teatralizado.

Vemos como detalles curioso al acusador, al que hoy podríamos llamar Fiscal que señala con el dedo a Jesús y hay otro personaje muy interesante que es la esposa del propio Pilatos, que se llamaba Prócula, que desde arriba le dice en una cartela a su esposo que intente ser justo sin implicarse en la condena.

Cristo ante Pilatos sección


7.9.26

Procesión de disciplinantes de Francisco de Goya


Los disciplinantes son penitentes cristianos que se autoflagelan la espalda en público como muestra de fervor y sacrificio religioso. En España y en otros países de tradición muy católica y con influencias españolas.

En el siglo XVIII, reyes como Carlos III y las autoridades eclesiásticas prohibieron estas procesiones por considerarlas escandalosas, pero se siguen practicando en varias localidades de España.

Francisco de Goya, conocedor de las tradiciones españolas en esa especia de Celtiberia mantenida aunque no siempre aceptada por los mentes más lógico hizo una obra que llamó precisamente Los Disciplinantes, en donde refleja una Semana Santa española con sangre y dolor, además de música.

Lo que vemos es solo una sección de la obra, en la escena de esas personas que se fragelaban la espalda con cilicios. El disciplinante que casi siempre es masculino, viste túnica blanca con la espalda descubierta, y se golpea hasta 800 veces con una madeja de cáñamo mientras recibe unos pinchazos en la zona de los golpes, por parte de un compañero para aliviar la sangre acumulada en los golpes.

Esta es una obra rectangular de 75 centímetros de anchura, un óleo sobre tabla de pequeño formato que pintó Francisco de Goya entre 1814 y 1816 y que representa un ritual de ese fervor católico. Junto a las Casas de Locos, los toros y la Inquisición, formaron una colección de obras de Goya, con los aspectos más terribles de la realidad española de comienzos del siglo xix.

Todos ellos reflejan motivos de costumbres que la ilustración y las ideas liberales (a las que por esta época se adscribía Goya) pretendían reformar.

6.9.26

Cuadro de las Ánimas en Palencia


He hablado varias veces en estas páginas del uso pedagógico y para sus propias ideas que realizaba la religión con las obras artísticas que encargaba hace siglos. No solo la iglesia cristiana, también hay que advertirlo. Y no siempre en los mismos siglos históricos, pues dependía de varios factores.

Los deseos de explicar sus puntos de vista, de hacer esa pedagogía que ahora nos suenan en muchos casos a cuentos, y dependía también del grado de analfabetismo de sus propias sociedades.

Este cuadro lleva unas cartelas en latín explicando lo que en ella vemos. Es el «cuadro llamado de las Ánimas», situado a la entrada de la Puerta de los Novios de la Catedral de Palencia. es sustancialmente la transcripción que publicó San Martín Payo; incluso conserva dos formas que hoy llaman la atención: «Himos» y «salbación».

Cartela superior:

EN LA GLORIA ESTAMOS; POR LOS VIVOS ROGAMOS

Cartela que lleva el ángel de la izquierda:

DE LAS PENAS SOMOS
ALIVIADAS
DE LOS VIVOS AYUDADAS


Cartela del ángel de la derecha:

A LA GLORIA
HIMOS AYUDADAS
DE LOS VIVOS


Gran cartela sobre las almas del Purgatorio:

EN EL CAMINO DE SALBACIÓN ESTAMOS. POR DIOS, AYUDADNOS.

Hoy ese texto se traduciría por un más castellano:

En la gloria estamos; por los vivos rogamos.
De las penas somos aliviadas, ayudadas por los vivos.
A la gloria vamos, ayudadas por los vivos.
En el camino de salvación estamos. Por Dios, ayudadnos.


Es una explicación gráfica del funcionamiento del Purgatorio. Las figuras inferiores son las almas que todavía padecen las penas purificadoras y suplican a los vivos: «Por Dios, ayudadnos». Es como una lección de catequesis para los seguidores. Una manera de utilizar el Arte para vender ideas,

2.9.26

San Pablo y San Pedro, en la catedral de Palencia

San Pedro y San Pablo. Palencia

La obra que vemos es el pequeño retablo de San Pedro y San Pablo de la Catedral de Palencia, situado en la nave de la Epístola, junto al trascoro, encajado dentro de un gran altar plateresco de piedra fechado en 1534.

A la izquierda, San Pablo, reconocible sobre todo por la espada, su atributo tradicional, alusiva a su martirio por decapitación. Se representa con barba larga y aspecto más severo. A la derecha, San Pedro, tradicionalmente caracterizado por las llaves y el libro. En esta escultura tiene el cabello y la barba cortos y rizados.

Sobre los apóstoles vemos a los lados la Anunciación: el arcángel Gabriel, a la izquierda, y la Virgen María, a la derecha

En el pequeño templete central superior está el Nacimiento de Cristo. Estos grupos superiores son bastante posteriores al retablo principal: se atribuyen a Juan Manuel Becerril y están fechados en 1769.

También son santos los cuatro pequeños medallones del banco, en la parte inferior de las figuras grandes. La guía de la Catedral los identifica como Santa Apolonia, Santa Catalina, Santa Bárbara y Santa Lucía.

Durante mucho tiempo las dos grandes figuras de Pedro y Pablo aparecieron simplemente como obras tardogóticas anónimas. Un estudio reciente del historiador del arte Rubén Fernández Mateos las atribuye al escultor palentino Alonso de Portillo, activo entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, basándose en comparaciones estilísticas con otras esculturas suyas de la propia catedral.