7.4.26

El Refugio de Teruel, para leer y descansar


Un logotipo, una marca, el diseño de un nombre, puede ser Arte y además siempre como mínimo es Arte Gráfico. Es Diseño, que también es Arte. Aunque no todos los entiendan así.

Una marca bebe de una idea, de diversos conceptos, de un imaginario que quiere ser útil al negocio y a quien lo contempla. En todo logotipo suele existir detrás una historia que no siempre se sabe. Pero no suele ser por casualidad.

Los diseñadores antes de crear algo, preguntan, intentar saber qué se quiere decir con una marca, de qué manera se desea introducir en el mercado, hacia quien va dirigida, con qué motivos se crea el nombre o la marca.

Y la suma de todos esos conceptos, si el diseñador es bueno, intenta reflejarlos en ese logotipo, en lo que va a ser el icono que marcará el negocio con su nombre. 

Nadie podría valorar hoy el logotipo y marca de Apple, de BMW, de Audi, de la Editorial Planeta, cada una desde su tamaño y concepto de negocio.

Esta marca que vemos, "Refugio", es de una cafetería, bar, local de tomar unas copas, en la ciudad de Teruel. 

No conozco la historia que hay detrás del nombre, aunque sin duda al entrar ves claramente que estás en un "Refugio", ni tampoco conozco la manera en que se decidió por esa tipografía. Pero estoy seguro que existió una decisión detrás.

Crear un local bien decorado en un barrio de Teruel, que sirva de refugio a sus vecinos de la zona, es una buena idea. Un Refugio muy pacífico, en donde hay libros para poder leer mientras te tomas un gintonic de media tarde. 

5.4.26

Hildegarda von Bingen, creadora de Arte


El papel de la mujer en el campo del Arte ha pasado en los siglos muy desapercibido, incluso cuando fueron auténticas exploradoras de nuevas técnicas o de nuevos puntos de vista. Es el caso de la alemana Hildegarda von Bingen.

No fue una clásica artista, pues su papel dentro del mundo del Arte en el siglo XII fue más de iluminadora o de persona que indicaba a otros artistas a dibujar escenas que ella imaginaba. Podríamos incluso decir que fue una precursora del surrealismo, incluso de la abstracción.

Nacida en el año 1098 fue una abadesa benedictina que componía música (monofonía sacra) y escribía poesía, y a su vez una gran creadora en aquellos tiempos de un universo visual propio, dirigiendo la creación de imágenes que hoy sin duda, son Arte Visual.

Sus miniaturas iluminadas que acompañó en su creación con sus visiones, están recogidas en varios libros, y son narraciones tradicionales pero con imágenes simbólicas, abstractas para aquellos años y con una creación geométrica novedosa que acercaba el mundo espiritual a un mundo onírico.

Sus imágenes con son las tradicionales de esa época, son religiosas pero no ilustran pasajes de la Biblia, sino son narraciones simbólicas, son visiones circulares, en una distribución del espacio que intenta narrar una historia con significado teológico.

No pinta o dibuja en el sentido estricto de la significación, sino que ejerce como de directora artística, como autora de la idea para poder generar esas imágenes que ilustran sus libros teológicos. Es un Arte Simbólico, lleno de conceptos que casi son como el Arte Contemporáneo actual pero hace más de 900 años, creando estructuras que narran historias.

La imagen que vemos arriba la explica la propia Hildegarda von Bingen en su libro Scivias con estas palabras: «Este gran instrumento redondo y umbroso que ves, semejante a un huevo, estrecho por arriba, ancho en su mitad y algo más ceñido en la parte inferior, representa al Dios Todopoderoso según la fe»


4.4.26

La vaquilla del Ángel, en Teruel


Este óleo sobre lienzo pintado en el año 1885 nos muestra una corrida de toros, un lance con uno de ellos, en una plaza pública. En este caso en Teruel.

El cuadro lo tituló Salvador Gisbert, un pintor turolense, como: "La Vaquilla del Ángel" en honor a una fiesta muy popular en este ciudad. 

Nos muestra no ya solo una fiesta en Teruel, sino una costumbre de aquellas décadas, de practicar la tauromaquia en las plazas públicas de las localidades, a veces con muy poca seguridad para el público o como vemos en este cuadro imaginario, con casi ninguna forma de poderse defender ante el toro si este arrancaba hacia el público.

Las plazas principales de los pueblos y ciudades se utilizaban con cierres de madera o sin ellos, para esos espectáculos. Tenemos todavía ejemplos en Tarazona o incluso Madrid, pero también en la plaza del Pilar de Zaragoza.

La Semana Santa, estéticamente es un lujo


No parece existir dudas de que la Semana Santa en España, además de muchas maneras de entenderla y vivirla, tiene un componente estético y artístico indudable. A veces mayor que el religioso puro. 

Hay muchas maneras de entender la religión y no siempre acertamos con la mezcla. Tal vez la Semana Santa vaya camino de una desviación.

Sobre todo la Semana Santa en casi toda España, que año tras año va creciendo en ese componente de mejora continua, ese deseo de hacerla más grande y a ser posible mejor y más novedosa. Introduciendo música o ruido, sonido, iluminación y de alguna manera incluso espectáculo.

Fuera de esa consideración artística y estética, no quiero comentar nada más, pues este es un blog de Arte. 

Sí afirmar desde mi punto de vista, que se está convirtiendo en un periodo temporal (o no tan temporal) que ya es mayor a una simple semana cada año, en el que se trabaja muy bien todos los componentes artísticos en general. No sé si también los componentes religiosos. O si lo sé, incluso me lo callo.

Ya hay ciudades que no celebraban en la calle representaciones procesionales, y que las recuperan; y otras amplían las suyas o crean versiones diferentes con añadidos, que son partes de unas ceremonias realmente teatrales de alto nivel. 

¿Hasta dónde se mezcla turismo con religiosidad?

La Semana Santa es un periodo religioso de reflexión, de ensimismarse para recapacitar, o al menos eso es lo que debería ser. En tiempo raros y revueltos, debería servir para plantearnos las situaciones. 

Pero en cambio, no utilizamos (en muchos casos) esos tiempos para nada que no sea ganar a la cofradía rival y vecina. 

Un mal precedente, o al menos, una admisión de que vamos por el camino equivocado. Ojo, es mi pequeña opinión.