26.5.26

La buena siesta, del artista Isaac Mahow


Por una de las entradas a la localidad navarra de Sangüesa, nada más cruzar el río Aragón, podemos ver este mural con esta obra de Arte.

Titulado "La buena siesta", fue creado por el artista zaragozano Isaac Mahow, representando una figura humana descansando entre formas florales, inspiradas en la flor de la judía pocha, un producto local muy apreciado en la gastronomía de toda Navarra y parte de Aragón.

El mural busca transmitir calma, descanso,  tranquilidad al visitar una ciudad histórica, y evoca el descanso tradicional después de comer, conocido como siesta, imprescindible para hacer un reset mental tras una buena comida y una mañana bien aprovechada.

Julio Puente

25.5.26

Diferencias entre Arte y Artesanía


No tengo nada claro en qué punto se separan la Artesanía del Arte, en las técnicas manuales, pictóricas, escultóricas incluso. 

Dicen algunos que lo que es ejemplar único es Arte y lo que se basa en hacer varios o muchos ejemplares es artesanía. No me sirve.

Los grabados de Goya no son artesanía. Hoy al menos. Y esta bolsa de la compra bordada a mano y que vemos arriba tampoco es artesanía, aunque muchos lo consideran así, entre otros motivos por ser un ejemplar único. A mi me motivó observarla.

El diseño sería artesanía e incluso la música o el teatro interpretado, y solo serían artistas los creadores. Y eso no es correcto.

La diferencia entre Arte y Artesanía tampoco está en que una cosa sea considerada “mejor” que la otra. Eso es un error bastante moderno y bastante elitista. 

Durante siglos, muchos grandes artistas fueron considerados simplemente artesanos muy hábiles. La artesanía suele tener una función concreta, una utilidad, un oficio detrás y aprendido, unas técnicas tradicionales, y normalmente busca hacer algo bien hecho, bello y útil.

Por ejemplo un alfarero, un ebanista, un joyero, un lutier que fabrica guitarras, un ceramista o un vidriero medieval, o incluso un encuadernador o muchas técnicas de artes gráficas de hace unos años.

Un artesano puede hacer una pieza preciosa sin intentar en su deseo el “cambiar el mundo”, ni lanzar un mensaje filosófico o expresarse de forma diferente que con su propia obra, sin querer expresarse por medio del trabajo que hace.

El Arte, en cambio, suele buscar algo más abierto y más personal. No necesariamente tiene que ser útil. Muchas veces lo de menos es precisamente su  utilidad.

Muchas veces el Arte intenta solo expresar emociones, provocar, hacer pensar, romper normas, mostrar una visión del mundo,
o incluso incomodar al espectador. Y a veces lo importante no es tanto la técnica como la idea. Por eso hay obras de arte técnicamente simples que aun así tienen muchísimo impacto.

Aunque muchas veces ambas cosas se mezclan, una forma sencilla de entenderlo sería planteándonos estas dos cuestiones.

La artesanía suele preguntar:
“¿Cómo hago esto bien?” Y se dedica a transforma elementos, materilaes.

El Arte suele preguntar:
“¿Qué quiero decir con esto?” E intenta modificar o incidir sobre la mirada del espectador.

El mundo del Arte moderno ha construido a veces una especie de “prestigio intelectual” que mira por encima del hombro a la artesanía. Y eso es tremendamente injusto. Hay artesanos con muchísimo más talento real que algunos artistas famosos.

¿Hasta dónde debe llegar el Arte?


Todos debemos preguntarnos qué es el Arte, y hasta donde debe llegar el Arte. 

Pero no lo hacemos, pues no le damos ninguna importancia al Arte, al entender sobre todo que la vida está llena de problemas, de sensaciones pesadas e impertinentes, y que el Arte es una ocurrencia de algunos que no tienen nada mejor que hacer. 

El Arte puede curar, pero eso lo dejo para otro día. Incluso diría que ahora algunos médicos de los de verdad, recetan paseos de la Naturaleza, como medicación válida para sanar. No son médicos raros sino de los de toda la vida. 

Más árboles y menos cemento, ayudan a tener mejor salud. Más Arte de cualquier tipo ayuda a digerir mejor la soledad no deseada, por poner un ejemplo.

El Arte es tan variado, tan tremendamente plural, tiene tanta aristas y maneras de expresarse, que es fabuloso, pues además sabe repartirse muy bien entre todos. 

Eso sí, necesitamos vivir en una sociedad en paz, libre, y con lo mínimo vital ya cubierto.

La música está perfectamente asumida, la literatura también, pero no tanto el urbanismo con criterios artísticos, la poesía, el teatro, la fotografía con ese punto de vista artístico que la convierten en algo más.


22.5.26

La Dama del Armiño. Póntela en casa


Hay ahora una serie de televisión con bastante éxito que se titula "La dama del armiño" en honor a un cuadro de Leonardo da Vinci del mismo título. La trama se centra —con numerosos temas aledaños— en robar este famoso cuadro, simplemente para que una persona lo pueda disfrutar en su casa, como parte de su vida, casi de su necesidad enfermiza.

No es tener Arte en propiedad, sea ese u otros cuadros en concreto, no es ni por inversión, ni por ahorro al ser millonario y no saber qué hacer con sus millones, tampoco aunque en menor grado por saberse dueño del algo carísimo, sino por el simple y complejo hecho de tener poder, de disfrutar de su posesión, de ser único.

En este caso el millonario no sabe robar, así que lo encarga.

Contemplar una obra única no te convierte en único.
Aunque sepas que solo tú la puedes contemplar. Es todo más complejo. No cabe duda de que muchas personas desearían tener esa o cientos de obras de arte de cualquier autor en su casa, para poderlas contemplar como espectadores únicos.

Y de hecho ese es uno de los mecanismos que hacen al mercado del Arte algo carísimo. 

¿Y el resto de mortales? ¿No tenemos esa sensación interior de posesión? ¿Y la de poder disfrutar de una obra de arte en concreto, cuando quieras o lo necesites?

La dama del Armiño está en el Museo Czartoryski de Cracovia. Nos pilla lejos para ir y volver en un rato de necesidad. Esta joven Cecilia de la obra tenia 17 años cuando fue pintada por Leonardo da Vinci. Pero a esa edad ya era la amante de cama de un duque algo tosco. Él la veía desnuda.

Pero la pregunta que quiero hacer sirve para esta dama o para cualquier otra obra de Arte, sea de Miró o de Picasso, de Goya o de los hombres o mujeres prehistóricas. Hoy con las técnicas actuales y por poco dinero, podemos tener en casa una copia perfecta de cualquier obra de arte, a poco que te lo curres.

Si pides una copia impresa en papel simulando tela o incluso en tela, en alta resolución y con unos retoques muy precisos en cuando a los colores, podemos estar hablando de entre 100 a 400 euros el impreso que puede dar el pego. 

Al tamaño que tu necesites, incluido el tamaño real de la obra, en muy diferentes tipos de papeles y lienzos, con una base blanca o de color elegido por tí, enmarcado o sin enmarcar.

No, yo no me dedico a esto.

Lo comento aquí, como sustituto de tener (poseer) el original de muchos millones de precio y que puede casi lograr los mismos objetivos si no eres millonario. Podrías tener un pequeño museo en tu propia casa, con las obras elegidas, a un precio bajo o medio.

Aunque también os recomendaría tener obra mucho menos conocida, de autores nuevos y buscados por ti, y que te fueras haciendo una pequeña colección. Esas serían tus decisiones y tus posibilidades.

Imagínate tener la obra Las señoritas de Aviñón, de Pablo Picasso, en un tamaño de un metro de altura y sobre lienzo de tela, impresa en alta resolución y revisados sus colores y matices para que sean muy similares al original, por menos de 200 euros. 

Si se vendiera el original estaríamos hablando entre los 500 y los 1.500 millones. Nada que ver con los 200 euros. Aunque efectivamente, para según qué necesidades mentales, no es lo mismo.

Os dejo La Dama del Armiño, para soñar o no, depende de los gusto.

Julio Puente