7.2.26

Goya y sus enfermos mentales


Este dibujo no muy conocido es de Francisco de Goya, y lo tituló junto a otros similares como: El Loco Furioso, un dibujo a lápiz negro y lápiz litográfico sobre papel verjurado. 

Forma parte del Cuaderno G, de Burdeos, unos dibujos realizados entre los años 1824 y 1828 y menos promocionados que sus grabados.

Goya dibujó y pintó varias veces a personas enfermas mentales, formando una galería de personajes que evidencian la constante preocupación de Goya por los seress marginales de la sociedad, como pobres, lisiados y enfermos, mendigos y otras personas en los límites sociales y que eran seres olvidados de la propia sociedad.

El surrealismo como tendencia artística todavía no había nacido, pero ya Goya intuye que la mente es muchas veces compleja, y que pensar diferente puede llevar desde muy diferentes grados a ser considerado por los demás como un ser enfermo, raro, incluso peligroso. 

Y que el Arte debe entrar en esos mundos, para intentar ver qué se puede observar a través de ellos. Y que soñar o comportarse de forma diferente no es estar loco.

En este dibujo en concreto y, a diferencia de otras obras en que el espectador contempla al enfermo (o enfermos) en el interior de la celda de un hospital, aquí nos muestra al protagonista cautivo, tras los travesaños de madera claveteados de una ventana, como deseando salir o pidiendo ayuda.

3.2.26

Una obra de Miguel Ángel, en Logroño


Con algunas pequeñas dudas y convencidos de que si en vez de en Logroño estuviera en Milán o en Madrid, tenemos en la catedral de Logroño un cuadro que casi con toda la seguridad es del famoso Miguel Ángel Buonarroti pintado para la que entonces era su muy buena amiga Vittoria Colonna.

Es un cuadro pequeño hecho sobre madera de nogal, una obra portátil, un oratorio para llevar en los viajes la antes mencionada Vittoria Colonna, una hermosa joven que era Marquesa de Pescara, e intelectual y poetisa de aquellos años del Renacimiento.

De familia noble italiana, parece ser que según consta en suficiente documentación encargó a su amigo Miguel Ángel este cuadro, una dama que se casó con otro noble pero español herido en la batalla de Pavía y que tras no poder superar las heridas y ya muerto, dejó a su esposa en una dura depresión.

En el año 1539 se sabe que entabló una fuerte relación de amistad con el pintor Miguel Ángel, quien le hizo numerosos dibujos y retratos y se intercambiaron poesías.

Este cuadro de una crucifixión, del que constan bocetos y dibujos preparatorios de Miguel Ángel repartidos por varios museos en Francia y Gran Bretaña, nunca ha querido ser sometido a rigurosos estudios de autoría.

Pintado en el año 1540, sólo eran Cristo, la Virgen y San Juan. En el año 1547, a la muerte de Vittoria Colonna, el pintor recuperó el cuadro e incluyó a su amiga en la obra, como la figura de Maria Magdalena portando sobre los hombros un pañuelo como símbolo de su viudez.

En esta versión retocada, se cambió la dirección de la mano de la Virgen, de estar dirigida hacia la figura de Cristo, para dejarla reposando en su pecho.

Hay dudas sobre si este cuadro es el original de Miguel Ángel, o una copia de alguno de sus alumnos. Lo cierto es que no existe otro, y que en los documentos testamentales de esta obra, quien deja la herencia perteneciente a la colección privada del Obispo de Logroño Don Pedro González de Castillo. 

Este deja por escrito la explicación de la obra y su autoría, de forma muy clara, y la forma en que se debía utilizar tras su muerte. El Museo Británico de Londres y el Louvre de París conservan bocetos dibujados de la crucifixión que aparece en el cuadro.

Cristo lleva en su cuello la leyenda inscrita en hebreo, con la frase: “Gibor” —el héroe divino—.

2.2.26

Ângelo de Sousa y un espacio roto por líneas


El artista Ângelo de Sousa fue el pintor contemporáneo más reconocido en la vecina Portugal. Escultor, pintor, diseñador y profesor de Arte, uno de los creadores del grupo llamado «Os Quatro Vintes», supo experimentar con nuevas técnicas abstractas en sus obras, siendo un estudioso del color y de la luz, que exploró el minimalismo de una forma radical.

Sus trabajos minimalistas y abstractos eran eso, sencillez buscando impresionar con muy pocos elementos, jugando con la geometría de las formas, de los colores, de las líneas que rompían los espacios, buscando muchas veces el infinito sin salirse de los marcos.

La obra que vemos arriba, Sin Título, la hizo con acrílico sobre lienzo en el año 1992.

Un Oporto de vinos y recuerdos


Sensaciones. Simples recuerdos de una tarde de niebla en Oporto visitando bodegas y catando vinos diferentes. Sin la fotografía es mucho más completo ponerle recuerdos a una reunión de amigos visitando posibilidades de ocio.