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5.11.26

Abstracción geométrica de hace 2.000 años

Urna funeraria íbera de Villajoyosa

Lo que vemos es la parte frontal de una urna funeraria de hace unos 2.100 años, de época íbera o iberorromana, encontrada en Villajoyosa. Una urna llamada "cálatos"en donde se desositaban los resto de los difuntos y que se decoraban con diversos grafismos geométricos, o de aves, y que simbolizaban la fertilidad, el renacimiento, la guía del alma hacia el Más Allá o un paraíso tras la muerte.

A los difuntos los depositban en una pira funeraria (ustrinum) en donde colocaban el cadáver —vestido con sus mejores galas, joyas y pertenencias— sobre una gran pira de leña que se encendía y podía arder durante horas.

Los restos que habían quedado de la incineración son los que metían en estas urnas funerarias. Estas urnas se tapaban con un tape y se depositaba en una fosa en la necrópolis (situada siempre fuera del poblado), que podía marcarse con un simple hoyo en la tierra, un túmulo, una torre o una estela.

Es abstracción pura de hace más de 2.000 años, de unas personas que entendías que aquellas geometrías simbolizaban muchos más que unos líneas sobre una cerámica, sino sobre todo un llamamientos al Más Allá.

1.11.26

Entre el Cielo o el Infierno, deseo quedarme donde estoy


Menos testosterona, venga de quien venga, incluso de quien nunca la tiene o desde quien no la sabe utilizar.

Calma, humanidad de humanos —pues los animales también la tienen y se llama de otra manera— y suavidad en las relaciones sociales, que os veo un poco alterados y así, como es contagioso, no vamos más que a la lucha final. 

Y en ese tipo de peleas, si acaso el único que gana es Dios que consigue de golpe un buen montón de nuevos clientes para su cielo o su infierno.

30.8.26

No es necesario ser abstracto. El mundo es abstracto


Dijo el diferente artista pintor expresionista y pionero del arte abstracto alemán Vassily Kandinsky que: "Cuanto más temible se torna el mundo, más abstracto se vuelve el Arte".

Esta frase aparece en su diario personal escrito en torno al año 1914, y refleja cómo las épocas de crisis, guerra o de una gran tensión social, las situaciones incluso ajenas al propio artista, empujan a estos (nos empujan a muchos) a tener que alejarnos de la representación de la realidad física. 

En su lugar, buscamos refugio y expresión en mundos interiores, formas puras y colores espirituales. En representar la realidad que no nos gusta con formas que no parecen expresar la realidad sino el color, la incertidumbre, el sueño, la sinrazón.

Hoy, hablo de estas primeras décadas del siglo XXI, más en estos años 20, el Arte parece haber desaparecido producto de varios frentes nuevos. No es cierto, pero sería un nuevo paso desde la incertidumbre.

No nos gusta lo que vivimos. Estamos muy crispado y llenos de enemigos cercanos o lejanos, y a la vez las máquinas ya crean Arte a veces mejor que nosotros mismos. Aunque sea sin alma.

El Arte cuando fue absorbido por la mercantilización, dejó de vivir libremente. No pudimos hacer nada, excepto los pocos que lograron sacar grandes réditos de ese cambio brutal. 

El Arte sigue sacando grandes beneficios económicos, pero están repartidos entre pocas personas y muchos de ellos no son creadores. Ya no es necesario ser abstracto, pues el mundo en sí mismo es abstracto.



Nota.: Para ilustrar mi texto os dejo una acuarela de Vassily Kandinsky, hecha en el año 1922.

21.8.26

Arte romano en museos norteamericanos

Escultura egipcia en Museo de los EEUU

Esculpida en mármol entre los años 120 y 140 d. C. —en pleno apogeo cultural de la dinastía Antonina—, esta esfinge constituye una de las piezas romanas más valiosas albergadas en el Museo de Arte de Portland en Oregón, Estados Unidos.

Su hallazgo se remonta a las prospecciones del siglo XVIII en el Monte Cagnolo, una eminencia geográfica próxima a la antigua Lanuvium (la moderna Lanuvio, al sur de Roma). 

Este enclave patricio albergó suntuosas residencias campestres, entre ellas la célebre villa atribuida al emperador Antonino Pío. 

Bajo la supervisión del pintor, marchante y arqueólogo británico Gavin Hamilton, el yacimiento sacó a la luz un extraordinario conjunto escultórico concebido para embellecer los atrios, jardines y peristilos de la élite romana. 

Frecuentemente empleadas como soportes ornamentales para candelabros o mesas (trapezophoros), muchas de estas piezas pasaron a formar parte de célebres colecciones europeas —como la Colección Townley del Museo Británico— antes de dar el salto a museos estadounidenses.

Si bien la esfinge nació en el Antiguo Egipto como un símbolo sagrado de protección y realeza, la Roma imperial del siglo II d. C. la integró en su universo visual a través de la moda helenística. De este modo, la figura perdió parte de su carácter cúltico original para transformarse en un distintivo de egiptomanía, sofisticación y estatus social en la decoración de interiores de la aristocracia romana.

Los egipcios la crearon con un fin sagrado, los romanos la adquirieron para decoración y los norteamericanos la compraron para sus Museos. Esta es la realidad de los movimientos artísticos que durante muchas partes de la historia, han sido una constante en el mundo del Arte.

28.7.26

Libro de Artista y de Poesía, de Joan Miró


Esta es una doble página de un libro del propio Joan Miró, el artista catalán tan reconocido del que no cabe decir nada nuevo. Pero este ejemplo de Libro de Artista o Poesía visual, o Libro de Poesía Ilustrado, sería visto en su momento como un trabajo menor. 

Un libro. Un impreso. Unos dibujos para ser reproducidos junto a unos poemas.

Hoy sabemos y admitimos que una parte del Arte Contemporáneo se hace admitiendo de entrada que puede ser efímero desde su inicio. 

El Arte Urbano, muchos Libros de Artistas, los Fotolibros, no serían entendidos como Arte hace unos siglos. Puede incluso que no lo sean ni ahora para muchos espectadores.

Los manuscritos con ilustraciones o los llamados manuscritos iluminados, medievales en su concepción, son hoy ya sin duda unas auténticas obras de arte. Nadie lo discute. Bueno, nadie tampoco, eso es ya demasiado. Pero aquellos artesanos más que artistas en su momento, son hoy considerados auténticos artistas creadores.

Con este ejemplo de Joan Miró sucede algo similar. Pero adaptado a nuestro tiempo. 

Las obras de Arte deben democratizarse, este blog precisamente intenta eso mismo. 

Tener una copia digital de una obra de arte, NO ES COPIAR esa obra de Arte, aunque tenga unos derechos de copia. Es simplemente y si no hay beneficio para quien hace esa muestra, un ejercicio de multiplicación democrática para dar vida al Arte como concepto. Mostrar con unos pocos KB una imagen de una obra de Arte no es quitarle poder o valor a esa obra de Arte, sino si acaso, dárselo al publicitarlo.

Y eso a través de Libros de Autor, de Artista, logra que el Arte pueda entrar en muchas bibliotecas, en muchas maneras de ver el Arte como una parte más o menos necesaria para sentirnos algo mejor. Un mínimo mejor ya es suficiente

11.7.26

El Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci


Hay muchas obras que representan los puntos sobre los que pivota el Mundo del Arte desde los puntos de ista históricos tato por sus creadores como por lo que representan todavía estas obras. Una de ellas es esta "El Hombre de Vitruvio o Estudio de las proporciones ideales del cuerpo humano".

Uno de los dibujos más famosos de Leonardo da Vinci es el conocido como El Hombre de Vitruvio, realizado sobre 1485 a 1490 (hay dudas). Su título completo suele explicarse como Estudio de las proporciones ideales del cuerpo humano. Es una obra pequeña, hecha con lápiz y tinta sobre papel, pero su importancia es enorme porque resume muy bien una de las grandes ideas del Renacimiento Pleno, el deseo de comprender el mundo mediante la unión entre arte, ciencia, geometría y observación de la naturaleza.

El dibujo representa a un hombre desnudo en dos posiciones superpuestas, y con los brazos y las piernas abiertos. Su cuerpo aparece inscrito al mismo tiempo en un círculo y en un cuadrado. No se trata de una simple figura anatómica. 

Leonardo está intentando demostrar que el cuerpo humano puede entenderse a través de relaciones matemáticas y proporciones geométricas. Un ejercicio que traspasa el de un simple artista del dibujo o la pintura.

La obra se inspira en los textos del arquitecto romano Marco Vitruvio, que vivió en el siglo I antes de Cristo. Vitruvio defendía que un edificio bien construido debía guardar proporciones armónicas, parecidas a las del cuerpo humano. 

Para él, el cuerpo era una especie de modelo de equilibrio natural. Leonardo, muchos siglos después, estudió esas ideas y las transformó en una imagen clara y poderosa. Mezclaba diferentes Artes, y en este caso intentaba explicar o explicarse la armonía de la Arquitectura con el diseño del Cuerpo Humano.

En el dibujo, el cuadrado puede asociarse con la medida, la estabilidad y el mundo material. El círculo, en cambio, sugiere perfección, totalidad y armonía. El cuerpo humano queda situado entre ambas formas. Por eso esta imagen se ha interpretado muchas veces como un símbolo del ser humano colocado en el centro del universo, una idea muy característica del pensamiento humanista del Renacimiento.

Pero conviene no entender mal la obra. Leonardo no está diciendo que todos los cuerpos humanos sean exactamente así. Tampoco está haciendo un retrato de una persona concreta. Lo que busca es representar unas proporciones ideales, es decir, un modelo teórico de equilibrio. 

Por ejemplo, estudia relaciones como la distancia entre los brazos extendidos, la altura total del cuerpo, la posición del ombligo o la proporción entre la cabeza, el tronco y las extremidades.

Lo más importante de El Hombre de Vitruvio es que muestra cómo Leonardo miraba la realidad. Para él, el artista no debía limitarse a copiar lo que veía. Tenía que investigar, medir, comparar y comprender. Por eso Leonardo fue pintor, pero también estudioso de la anatomía, la ingeniería, la óptica, el movimiento del agua, la mecánica y muchas otras disciplinas.

Esta obra representa muy bien el espíritu renacentista. En la Edad Media el arte había estado muy ligado a la religión y a la enseñanza de la fe. En el Renacimiento esa dimensión no desapareció, pero creció el interés por el ser humano, la naturaleza, la antigüedad clásica y el conocimiento racional. El cuerpo humano dejó de ser solo una presencia física o espiritual y empezó a estudiarse también como una estructura admirable, organizada y proporcionada.

Por eso El Hombre de Vitruvio sigue siendo una imagen tan conocida
. No es solo un dibujo anatómico. Es una declaración de principios. El cuerpo humano como medida, como objeto de estudio y como símbolo de armonía. Leonardo consiguió convertir una reflexión técnica sobre proporciones en una de las imágenes más reconocibles de la cultura occidental.





4.7.26

Nace el Arte Gótico, para que entre el Cielo


El llamado Arte Gótico comienza en el año 1140 más o menos, con el encargo de la reconstrucción de la iglesia de Saint-Denis en París y dura hasta el año 1500. Nace en Francia y se expande enseguida por Europa.

La idea con ese trabajo de reconstrucción era crear unos grandes mosaicos vidrieras sobre los ventanales, por los que entrara a la basílica una inmensa luz de color que ellos mismos llamaron: "La luz líquida que venía del cielo".

Se inicia una arquitectura muy elevada, buscando precisamente esa luz, acercarse al cielo, y reflejar que era como entrar por la puerta del Paraíso.

Otra vuelta de tuerca al Arte Religioso, para crear sensaciones, para convencer a los fieles de que aquello, con todo el Arte posible, era acercarse en vida a lo que sería la Eternidad. Era plantear la enseñanza de las religiones imperante desde los conceptos, las sensaciones, más que desde la pedagogía de las imágenes.

Era llenar de Arte nuevo lo que ya era una nueva forma de entender la religión. Y era también separarse de las nuevas órdenes religiosas que se fundaron en el siglo XIII, los dominicos y los franciscanos, que buscaban más cuidar la pobreza, la oración y el estudio, los martirios y la pedagogía religiosa más acercada a la anterior.

Se buscaba que aquellas vidrieras se admiraran por lo que representaban, no por ser Arte, aunque sin duda impresionaban a los que entraban en aquellas enormes catedrales, quedando impresionados por todo. Se buscaba con aquel Arte que los espectadores, ya dentro de las iglesias, se emocionaran con tanta belleza que casi parecía irreal.

Vidrieras, arquitectura, esculturas y retablos, pinturas y frescos, o tapices y libros pintados o iluminados para contar la historia de la religión y para emocionar. Se buscaba la naturalidad, mostrar ese momento de aquella actualidad con sus ropas, sus instrumentos de uso, sus propios gestos de aquellos años.

Y sobre todo hacer creer que aquello era la entrada a Dios, un lugar muy diferente, luminoso, inmenso, elevado hacia los Cielos.

21.6.26

Visita a Art Basel 2026 en Basilea


He estado visitando Art Basel 2026 en Basilea, las nuevas tecnologías tienes esas ventajas, no es necesario viajar mucho y caro, para sentirte (casi) dentro del gran almacén que supone Art Basel. Puedes buscar un vídeo de casi media hora con el título Art Basel 2026 Unlimited Rundgang in Basel, y disfrutar (o no) como he hecho yo.

Mis conclusiones son una mezcla de varias apreciaciones esperadas. Por una parte hay que señalar que Art Basel es una feria, un mercadillo, un espacio para galeristas con ganas de vender y para coleccionistas muy ricos, con algunas ganas de comprar. Efectivamente, un mercado de Arte revueto pues hay muchas galerías mezcladas.

Hay que tener muchos millones para comprar. Eso es así. Sobre todo porque las obras, la mayoría de ellas, son tremendas, muy voluminosas, y debes tener una vivienda muy grande para meterlas, o unas oficinas tremendas o un garaje de camiones. Si las pones en un despacho, no entras.


El tamaño de las obras en el Arte Contemporáneo es (o lo parece) un activo positivo. Parece ser que aunque sea mediocre, si es grande ganas muchas opciones. Y puede ser verdad, pues el Arte nos entra a todos por la vista, antes de entrarnos en el cerebro. Nos llama lo que se escapa de la normalidad. 

Hay obras buenas, incluso hay obras —para mi gusto— muy buenas. Pero entiendo que eso va en selecciones muy personales. Hay obras que se repiten (o casi) con arreglo a ideas incluso viejunas. Pero hay vueltas de tuerca sobre otros proyectos ya vistos, que mejoran lo anterior. 

Pero el Arte no debe convertirse en solo Arte Tremendo, en Arte muy Grande, pues entonces para mi, pierde el sentido. A veces parece verse una selección de Ninot, de grande monumentos falleros de la costa levantina española. Pero en caro. Y no tengo dura: el Arte Fallero valenciano o alicantino debería ser respetado mucho más, y a veces salvado del fuego. Pero estamos hablando de otros conceptos artísticos que nacen para venderse y no para ser quemados.

Interesante propuesta la de Art Basel 2026 en Basilea, pero hay que explorar cambios, por parte de los artistas sobre todo, para impresionar más, para cambiar el Arte de este Siglo XXI, y así lograr que no parezca Arte del Siglo XX.

Por cierto, esta feria está hecha para personas mayores de 40 años, o puede que no. Pero es muy complicado ver jovenes entre sus visitantes, y eso se lo deberían hacer mirar.

Julio Puente




20.6.26

Antonio López en Zaragoza. Sus palabras


El pintor pero sobre todo artista Antonio López ha estado en Zaragoza para plantear una ponencia dentro del Congreso 'El mundo que viene' realizado por Fundación Ibercaja. 

Os dejo unas respuestas que nos ha dejado en una entrevista para Heraldo de Aragón. Son perlas de un artista tremendo, y vivo, al que hemos disfrutado y visto de forma contemporánea.

La fotografía utilizada para acompañar esta entrada es de Víctor Mateo, para Heraldo de Aragón-

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Vivimos en un mundo amenazante. Lo que ocurre actualmente y se cuenta en los periódicos ya lo es, pero hay una amenaza de la que no se habla: los humanos nos creemos los dueños de todo, de los animales, de los ríos, de todo el aire, y lo vamos aplastando todo como unas bestias, como animales. Hay que vivir con más sensibilidad hacia lo que nos rodea, una vida más austera, porque esto que tenemos y disfrutamos tiene que durar más. No podemos acabar con todo.

Todos somos testigos de la historia. Yo pinto como mis amigos, los que formamos la llamada Escuela de Madrid; no hemos tenido una actitud crítica, somos más velazqueños que goyescos. Goya opinaba con su arte: veía algo horrible y hacía las pinturas negras, o los Caprichos. Nosotros elegimos mostrar cómo veíamos las cosas y dejar que la gente juzgase: una actitud admirativa.

He dedicado mi vida, más que a buscar la luz, a huir de la oscuridad más terrible, la ignorancia. Hay que aprender, intentar llegar a donde puedas en el conocimiento de las cosas, cada cual desde el sitio que esté. A mí, la curiosidad y el saber me han salvado la vida.

Me conmueve la música, hasta la lágrima. Es arrebatadora. Quizás no dura tanto en mí, eso sí. También puedo estar viendo una pintura que me gusta y la miro una y otra vez, puedo relacionarme con ella sin que me trastorne... pero la música, o ciertas músicas, sí me trastornan. La arquitectura también me impresiona: de hecho, ciertas obras arquitectónicas me parecen lo más grande que ha hecho el hombre. El Partenón, por ejemplo; si lo viésemos con todas sus pinturas, con la diosa dentro, no podríamos resistir la emoción. O Nötre Dame, o la herencia arquitectónica del antiguo Egipto, la Sagrada Familia de Gaudí… Yo me paso la vida mirando para atrás y no me canso. ¿Cuándo empieza el atrás, de todos modos? Yo le llamo memoria, y está en el presente. El futuro casi no lo considero.


8.6.26

Para qué sirve el Arte en el siglo XXI?


Durante muchos siglos, el Arte estaba muy cerca de la religiosidad, del Poder, de la Magia incluso, nos hablaba del Más Allá, de la capacidad de influencia que podía ejercer el arte y los artistas sobre el pensamiento y los símbolos, a base de imágenes creadas para influir.

Hoy sabemos que el Arte no es nada. ¿No es nada? Que no tiene ningún poder sobre nosotros. ¿No tiene ningún poder sobre nuestra forma de comportarnos, de disfrutar, de pensar, de hablar, de cabrearnos?

Sí sabemos que hace miles de años se adoraba al Sol y a la Luna, y que en ciertos lugares muy bien elegidos se pintaban figuras humanas o de animales, escenas o iconos personales, aunque no estamos seguros ni quien las pintaba, ni tampoco para qué.

¿Eran hombre o mujeres? ¿Los mayores del grupo humano? ¿Los sabios? ¿Los influyentes?

Es posible también que cubrían una función lógica y humana, bien para sanar, para encomendarse, o para enterrar a las personas que morían para encomendarse a ellas, o incluso para poder comunicarse con los familiares que ya no estaban.

El Arte pues, tenía unas funciones básicas del ser humano, del animal con pensamiento propio que tenía más dudas que certezas. Creía en algunas entidades superiores, y quería hablar con ellas, solicitarles favores y reclamarles calma natural ante debacles y peligros.

Aquel ser humanos necesitaba comunicarse con los seres que creía que existían, pero de los que no sabía nada de nada. Era el inicio de la religión, de los ídolos, de los compañeros de vida que vivían de controlar y dosificar el Poder.

Hoy el Arte ya casi no cumple ese papel. Sabemos que nos atrapa, nos gusta, nos decora, nos acompaña incluso, disfrutamos con él, se ha sofisticado y además de ampliarse hacia nuevas formas de expresión, siendo inmenso, se puede utilizar para muchas funciones humanas.

Recordemos el papel de la literatura, de la música, del teatro, del cine, de la fotografía. Actividades al alcance de muchos de nosotros, y que nos pueden tranquilizar, hablar, formar, tomar partido y cuerpo sobre determinados temas.

Ya no tenemos artistas que se dediquen en exclusiva a hablarnos de los Dioses, ni a darle forma al duelo de la muerte a través del Arte. Pero adoramos las músicas y además de motivarnos crean pertenencia a un Grupo, casi a una religión atea en donde los dioses son seres que nos parecen inhumanos.

En el siglo XXI el Arte ya no tiene el monopolio de la belleza ni de la representación del mundo, pero sigue siendo uno de los instrumentos más poderosos para interpretar, cuestionar y dar sentido a la realidad humana.

Un artista puede obligarnos a preguntarnos ante las dudas que se nos ofrezcan sobre temas tan complejos como: ¿Qué es la identidad? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la memoria? ¿Qué significa ser humano? ¿Qué valor tiene una imagen?

Muchas obras actuales parecen desconcertantes precisamente porque buscan activar la reflexión, más que transmitir un mensaje cerrado. Hoy el Arte, sin hablar con nosotros, nos lleva al campo de las dudas.

Ya no es solo contemplación, ni una manera de ver sufrimientos o emociones, dudas o paisajes y escenas muy profundas, es también lo que nos empuja a preguntarnos qué vemos, para qué lo han creado.

Existe la emoción estética. Una pintura, una pieza musical, un texto o una fotografía pueden producir melancolía, esperanza, inquietud, consuelo, asombro o dolor, Y ver eso, intentar entenderlo, sigue siendo una necesidad profundamente humana.

No hablo solo de entretener, ni de provocar, ni de mercados artísticos para comprar y vender. Hablo de necesidades que hay que cubrir en tiempos en los que todo arece venderse y comprarse. Una puesta de sol, natural, silenciosa, es Arte. No se puede poseer. Solo contemplar.

A menudo se dice que vivimos en una época dominada por la tecnología, la velocidad y la información. Nunca habíamos tenido tantos datos al alcance de la mano, ni tantas imágenes circulando a nuestro alrededor. Sin embargo, quizá por eso mismo el Arte sigue siendo más necesario que nunca. La IA simplifica los modos, los lenguajes incluso, pero no las ideas, al menos de momento.

Durante siglos el Arte fue el gran narrador de la humanidad poderosa. Pintó a los dioses, retrató a los poderosos, conservó la memoria de las guerras y mostró el rostro de generaciones enteras. Hoy ya no posee ese monopolio. Una fotografía informa más rápido, un vídeo llega más lejos y al instante si lo necesita y una pantalla puede contener en unos segundos más imágenes de las que una persona del pasado veía en toda su vida.

Y, sin embargo, el Arte permanece. Sobrevive. No sabemos bien por qué. No sabemos tampoco si de forma eterna.

Permanece porque hay preguntas que no pueden responderse con estadísticas, algoritmos o titulares. Permanece porque sigue siendo uno de los pocos lugares donde la duda tiene más valor que la certeza, donde la emoción importa tanto como la información y donde la complejidad humana puede expresarse sin necesidad de simplificarse.

Permanece el Arte, porque hay personas que siguen creando, aunque ya no sea un sistema válido para ganarse la vida.

El Arte hoy ya no nos dice cómo es el mundo. Nos ayuda a mirarlo de otra manera. Nos obliga a detenernos cuando todo nos empuja a correr y a consumir incluso tiempo. Nos recuerda que somos algo más que consumidores de noticias, usuarios de tecnología o habitantes de una economía. Nos recuerda que somos seres humanos con memoria, imaginación, miedos, deseos y contradicciones. Con lentitud, con deseos básicos.

Quizá el verdadero papel social del Arte en el siglo XXI no sea cambiar la sociedad de forma inmediata ni resolver sus problemas. Su función es más humilde y, al mismo tiempo, más profunda. Su trabajo tal vez ser el de mantener despierta nuestra capacidad de asombro, de reflexión y de pensamiento crítico. Defender un espacio para la sensibilidad en medio del ruido.

Porque cuando una sociedad deja de preguntarse quién es, qué siente o hacia dónde va, el Arte deja de ser un lujo cultural para convertirse en una necesidad.

Julio Puente

22.5.26

La Dama del Armiño. Póntela en casa


Hay ahora una serie de televisión con bastante éxito que se titula "La dama del armiño" en honor a un cuadro de Leonardo da Vinci del mismo título. La trama se centra —con numerosos temas aledaños— en robar este famoso cuadro, simplemente para que una persona lo pueda disfrutar en su casa, como parte de su vida, casi de su necesidad enfermiza.

No es tener Arte en propiedad, sea ese u otros cuadros en concreto, no es ni por inversión, ni por ahorro al ser millonario y no saber qué hacer con sus millones, tampoco aunque en menor grado por saberse dueño del algo carísimo, sino por el simple y complejo hecho de tener poder, de disfrutar de su posesión, de ser único.

En este caso el millonario no sabe robar, así que lo encarga.

Contemplar una obra única no te convierte en único.
Aunque sepas que solo tú la puedes contemplar. Es todo más complejo. No cabe duda de que muchas personas desearían tener esa o cientos de obras de arte de cualquier autor en su casa, para poderlas contemplar como espectadores únicos.

Y de hecho ese es uno de los mecanismos que hacen al mercado del Arte algo carísimo. 

¿Y el resto de mortales? ¿No tenemos esa sensación interior de posesión? ¿Y la de poder disfrutar de una obra de arte en concreto, cuando quieras o lo necesites?

La dama del Armiño está en el Museo Czartoryski de Cracovia. Nos pilla lejos para ir y volver en un rato de necesidad. Esta joven Cecilia de la obra tenia 17 años cuando fue pintada por Leonardo da Vinci. Pero a esa edad ya era la amante de cama de un duque algo tosco. Él la veía desnuda.

Pero la pregunta que quiero hacer sirve para esta dama o para cualquier otra obra de Arte, sea de Miró o de Picasso, de Goya o de los hombres o mujeres prehistóricas. Hoy con las técnicas actuales y por poco dinero, podemos tener en casa una copia perfecta de cualquier obra de arte, a poco que te lo curres.

Si pides una copia impresa en papel simulando tela o incluso en tela, en alta resolución y con unos retoques muy precisos en cuando a los colores, podemos estar hablando de entre 100 a 400 euros el impreso que puede dar el pego. 

Al tamaño que tu necesites, incluido el tamaño real de la obra, en muy diferentes tipos de papeles y lienzos, con una base blanca o de color elegido por tí, enmarcado o sin enmarcar.

No, yo no me dedico a esto.

Lo comento aquí, como sustituto de tener (poseer) el original de muchos millones de precio y que puede casi lograr los mismos objetivos si no eres millonario. Podrías tener un pequeño museo en tu propia casa, con las obras elegidas, a un precio bajo o medio.

Aunque también os recomendaría tener obra mucho menos conocida, de autores nuevos y buscados por ti, y que te fueras haciendo una pequeña colección. Esas serían tus decisiones y tus posibilidades.

Imagínate tener la obra Las señoritas de Aviñón, de Pablo Picasso, en un tamaño de un metro de altura y sobre lienzo de tela, impresa en alta resolución y revisados sus colores y matices para que sean muy similares al original, por menos de 200 euros. 

Si se vendiera el original estaríamos hablando entre los 500 y los 1.500 millones. Nada que ver con los 200 euros. Aunque efectivamente, para según qué necesidades mentales, no es lo mismo.

Os dejo La Dama del Armiño, para soñar o no, depende de los gusto.

Julio Puente

18.5.26

Juego de niños, de Pieter Brueghel el Viejo


El cuadro Juegos de niños es una pintura al óleo sobre tabla realizada por el artista del renacimiento flamenco Pieter Brueghel el Viejo, realizada en el año 1560 y que podemos ver en el Museo de Historia del Arte de Viena. Era un artista joven que deseaba profundizar en sus obras.

Es un cuadro de 161 centímetros de anchura, comprada en el año 1594 por Ernesto de Austria, y podría representar el primer cuadro de una serie que intentó hacer sobre las Edades del Hombre, que no completó. 

Murió joven, con aproximadamente unos 40 años de edad, lo que nos obliga a pensar en la cantidad de obra que dejó de hacer por ello. Y otro dato para reflexionar es que estamos hablando de un pintor que trabajó pocas décadas después del descubrimiento de América por Colón. Mientras en España gobernaba o Regía Felipe II. ¿Seguimos jugando a lo mismo?

Posiblemente la idea del artista era transmitir la importancia del juego en los niños para su desarrollo, a la altura de las actividades de los adultos para su desarrollo. 

Se contabilizan unas 83 actividades de unos 230 niños en total, casi todas ellas juegos aunque también hay actividades fisiológicas. Son casi como pequeñas fotografías unidas en un collage.

Arriba y abajo vemos un detalle de estos juegos, de esa manera de plasmar las actividades que tuvo Pieter Brueghel el Viejo, más plasmadas como un entretenimiento o catálogo para los espectadores, que para otra cosa.

No es un cuadro que podamos ver en pocos segundos, excepto que no lo queramos admirar. No solo están las actividades de los niños, sino también un paisaje urbano, sus edificios y calles. Os recomiendo buscar en internet el cuadro completo, del que seguiré hablando en otras entradas, pues es una delicia. Y está en tamaño grande, para deleitarse con estos niños de hace casi 500 años.

Julio Puente




12.5.26

Ángel Orensanz, un escultor aragonés


Lo que vemos es una sección de una obra de Ángel Orensanz, un detalle de una obra suya que está en el Museo de Sabinánigo. Un escultor aragonés que no necesita presentación, aunque no siempre haya sido bien reconocido ni en su propia tierra.

No es nada sencillo triunfar siendo aragonés, pero eso supone que si lo logran algunos, es con mucho más mérito.

1.5.26

Mark Manders en New York


El Arte puede ser también algo desagradable como en este caso. La belleza se puede esconder dentro de lo extraño, de lo feo, de lo no habitual. Es una manera de provocar.

Esta escultura de Mark Manders, una destacado artista visual contemporáneo de Países Bajos y reconocido sobre todo por su proyecto continuo "Autorretrato como un Edificio" iniciado en 1986, que abarca escultura, instalación y dibujo, nos deja esta obra titulada "paisaje con Cabezas Pintadas" realizado en el año 2026 realizada con apoxy pintado, maderas y lienzo.

Está instalada en una amplia exposición de la sala Tanya Bonakdar Gallery de New York, donde presenta sus nuevas obras que van desde bustos monumentales de bronce hasta paisajes escultóricos abstractos y pinturas u obras discretas en papel.
Ensoñadoras y fragmentadas, estas nuevas piezas llenas la galería de New York como si fueran una serie de pensamientos a los que el artista dio forma y luego los congeló en el tiempo.

Experimentados juntos, las obras forman una especie de escenografía de la mente para que el visitante se mueva y habite rodeado de los pensamientos de artista.

28.4.26

El año del hambre en Madrid, de José Aparicio e Inglada


Esta obra pictórica es la más famosa y conocida de cuantos cuadros se pintaron durante el reinado de Fernando VII y el más difundido en su tiempo por todo el reino, debido a la carga adulatoriamente propagandística de su argumento tan propagandístico.

Pintado en el año 1818, más que un cuadro de historia, el lienzo de José Aparicio e Inglada representa en realidad una singular alegoría histórica, modalidad en la que este artista era verdadero especialista, sobre la dramática situación de hambre que hubo de soportar la ciudad de Madrid durante la ocupación napoleónica en los años 1811 y 1812.

Los ciudadanos rechazaron las ayudas que les ofrecían las tropas invasoras, lo que vino a producir un terrible hambre y enfermedades que se unían a las heridas de guerra y a la situación tan penosa de aquellos años.

En el cuadro vemos a un grupo de soldados franceses ofreciendo alimentos a un grupo de personajes madrileños, famélicos y harapientos, en los soportales de la Plaza Mayor de Madrid. Un anciano sostiene en su hombro a un muchacho mientas recoge en su regazo a una mujer ya muerta, junto a otro niño pequeño. Junto a la pilastra con la inscripción en letras doradas que proclama la fidelidad del pueblo madrileño a su rey, otros comen mondas y sobras, mientras detrás del grupo principal, un madrileño de anchas patillas y bicornio se abalanza con mala cara sobre los militares gabachos, retenido por su mujer, que lleva a su bebé en brazos.

Las figuras intentan provocar al espectador, no están claramente en posiciones muy reales, con gestos que de alguna manera buscan ridiculizar, caricaturizar el momento, de forma alegórica.

El lienzo desató las alabanzas más apasionadas durante el reinado de Fernando VII a modo de propaganda más que de crítica artística serena, pero el cuadro nos ha llegado en un desastroso estado de conservación, burdamente repintando en un porcentaje muy elevado de su superficie, afectando a figuras y zonas principales de la composición, razón por la cual no se había expuesto públicamente desde hace muchas décadas.

El Museo del Prado quiere ahora, en este 2026, que se redescubra una pintura que fue célebre hasta el exceso y que después quedó arrinconada por la política de cada tiempo, al ser considerada una obra excesiva, propagandística y de poco valor.

Y está bien esta relectura de la obra, admitiendo todos los que nos movemos cerca del Arte, que siempre ha sido un elemento, una herramienta de propaganda, posiblemente desde la prehistoria, cuando todos querían hablar e influir con sus pinturas en las cuevas, con sus decoraciones de sus palacios, con sus interpretaciones religiosas o las muestras de sus batallas ganadas.


27.4.26

Niño vendiendo yogurt en las calles de Alepo

Mientras un niño intenta vender yogurt casero en un puesto callejero de la ciudad de Alepo en la Siria en guerra, una mujer pasa con su hijo en brazos. 

Era 2014, y se veía claramente las tremendas palizas contra una sociedad, un territorio, un país, son tan constantes, que ya nada sorprende.

Son las imágenes de un siglo XXI cuando menos extraño y amargo. 

Estaríamos hablando de un ciudad que tenía más de dos millones de habitantes antes de la guerra, hoy ciudad casi destrozada, con unos 4.000 años de antigüedad sobre su historia. 

Alepo, ciudad por cierto que tenía cuatro universidades, una pública y tres diferentes privadas más dos escuelas internacionales y un reconocido conservatorio más una famosa Escuela de Bellas Artes. 

Fotografía de Mahmoud Hebbo

22.4.26

Laura Gracia Lalá, y un lugar encerrado


En el hermoso montaje expositivo que ha realizado Lalá, Laura Gracia Lalá para el Centro de Historias de Zaragoza, y titulado "Donde habita el olvido" podemos ver estas verjas que nos recuerdan que a veces lo mejor para algunas memorias, es encerrarlas.

Los ecos del pasado —no recuerda Laura— resuenan entre rosas paredes, amplificando incluso esos recuerdos que queremos conservar, pero que a veces duelen. 

Podemos restar trozos de nuestra memoria, pero no siempre, no solo los que elegimos, no de una forma fija y para siempre. 

A veces olvidamos de forma parcial, y nos obligamos a seguir viviendo en esos recuerdos, incluso sabiendo que ya tenemos olvidos, sensaciones mezcladas que se quieren apoderar de nosotros. 

Simplemente es el mundo interior. El nuestro.

20.4.26

La verticalidad para acercarnos al cielo


La imagen que vemos se corresponde con el gran rosetón y al órgano de la Catedral de Santiago de Bilbao. La Catedral de Santiago es el templo más antiguo de Bilbao (siglo XIV, con reformas posteriores), pero muchos elementos visibles hoy —incluido el órgano actual— responden a intervenciones más modernas dentro de un marco neogótico.

Lo de menos es el lugar, sino la estética de esta intervención arquitectónica y sin duda artística, buscando impresionar a los fieles. No es un órgano viejo, la evolución de este órgano es moderna, desde su construcción en 1890 por el organero Richard Ibach hasta la restauración y electrificación que finaliza en 1964, por el órganero Juan Braun.

El Arte en este caso se utilizó como muchas otras veces para crear sensaciones. Sin duda, suena fabuloso el órgano, solo faltaría, el rosetón ayuda a que entre luz tamizada desde el exterior, pero su función es la de envolver al espectador, la de poner en valor la música y la iluminación como elementos que ayuden a entender el lugar y su mensaje.

La música se utiliza muchas veces para eso en muy diversos lugares en los que se reúne a la sociedad, sea en fiestas, en reuniones políticas o en ceremonias religiosas. Y para ello la estética o el Arte arquitectónico, también importa. Son miles de años haciendo lo mismo.

Esa simetría, esa verticalidad hacia el Cielo, esa geometría muy remarcada, ayudan a salirnos todos de la normalidad y a creer sin darnos cuenta, de que estamos en un lugar muy especial.

19.4.26

Alumnos de la Facultad de Bellas Artes EHU, Universidad del País Vasco


Esta es una obra colectiva de alumnos y alumnas de la Facultad de Bellas Artes EHU, Universidad del País Vasco en Bilbao. Una obra qu buscaba u sintiéramos una comparativa con lo que podría ser una clásica gominola enorme, que incluso se udiera tocar e imaginar tanto su olor como su sabor.

Es sin duda Arte Poveda, por el uso de materiales pobres o aparentemente sin valor, donde lo importante es la presencia física más que la forma “bella”. No tiene una forma clara, prima lo blando, lo instable, lo que no tiene una forma definida. Colores pasteles como una clásica gominola, da la sensación de ser algo mordible, blandito, dulce, casi infantil.

Sin duda es una clásica prueba pedagógica y experimental con materiales, de jugar con texturas creíbles, de crear algo ambiguo, como si fuera un experimento colectivo, en donde se acumulan texturas, sensaciones, colores suaves, exploraciones de materiales nuevos, sobre los que se puede jugar para seguir buscando nuevas formas casi sin identificar.

No se puede comer aunque simule una gominola, no sirve para olerlo, pero permite sumar gestos y decisiones de un colectivo de alumnos, que van acumulando decisiones y abren un nuevo espacio de exploración, que tal vez alguno, puede seguir explorando. Simplemente ahora es un objeto, una obra, para contemplar y disfrutar de las preguntas que nos hagamos.


El ilustrador David Menendez y sus opiniones


Esta es una obra del ilustrador bilbaíno David Menendez, con un dibujo preciosista de vivos colores, siguiendo su temática de mujeres idealizadas y monstruos ambientados en el cosmos o en entornos naturales. Un artista ya no tan joven que se niega a participar de los circuitos comerciales en pro de su propia libertad creativa.

En una entrevista que le hicieron en 2016, hace ya 10 años, respondió a su figura artística con un:

Estoy abierto a todo, me fijo en todo a mi alrededor. Nunca me ha dado por estudiar a otros artistas, ni Historia del Arte o Bellas Artes. A los 17 años, cuando comencé de nuevo a pintar, mi madre me apuntó a una academia de dibujo, pero allí no aprendí nada, así que seguí por mi cuenta. Respecto a mis referencias, de copiar como tal no tengo, pero sí influencias de HR Giger (creador de las figuras de Alien), Salvador Dalí y Gustave Klimt. Es con lo que más identificado me sentía cuando comencé a dibujar. Cuando empecé a dibujar, fue como una explosión, se me empezaron a ocurrir ideas de forma enfermiza. Cerraba los ojos y veía ideas constantemente, me levantaba de la cama, las apuntaba... Me podía tirar hasta 12 horas dibujando, y había días que no podía ni dormir. Ahora ya lo controlo más.

El perfeccionamiento te lo da la práctica, cuando inviertes miles de horas. A base de trabajo, llegas. La diferencia entre un artista y otro es la cantidad de horas de trabajo. El trabajo es el 80 %, porque gente con talento hay a patadas. Hay tener disciplina para, en vez de ir a tomar unas cervezas, coger y pintar hora y media o dos horas todos los días, aunque esté reventado del trabajo. Eso es lo que da mejorar y perfeccionar. Como dice la frase, "casualidad que la inspiración siempre me pilla trabajando".