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20.6.26

Antonio López en Zaragoza. Sus palabras


El pintor pero sobre todo artista Antonio López ha estado en Zaragoza para plantear una ponencia dentro del Congreso 'El mundo que viene' realizado por Fundación Ibercaja

Os dejo unas respuestas que nos ha dejado en una entrevista para Heraldo de Aragón. Son perlas de un artista tremendo, y vivo, al que hemos disfrutado y visto de forma contemporánea.

La fotografía utilizada para acompañar esta entrada es de Víctor Mateo, para Heraldo de Aragón-

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Vivimos en un mundo amenazante. Lo que ocurre actualmente y se cuenta en los periódicos ya lo es, pero hay una amenaza de la que no se habla: los humanos nos creemos los dueños de todo, de los animales, de los ríos, de todo el aire, y lo vamos aplastando todo como unas bestias, como animales. Hay que vivir con más sensibilidad hacia lo que nos rodea, una vida más austera, porque esto que tenemos y disfrutamos tiene que durar más. No podemos acabar con todo.

Todos somos testigos de la historia. Yo pinto como mis amigos, los que formamos la llamada Escuela de Madrid; no hemos tenido una actitud crítica, somos más velazqueños que goyescos. Goya opinaba con su arte: veía algo horrible y hacía las pinturas negras, o los Caprichos. Nosotros elegimos mostrar cómo veíamos las cosas y dejar que la gente juzgase: una actitud admirativa.

He dedicado mi vida, más que a buscar la luz, a huir de la oscuridad más terrible, la ignorancia. Hay que aprender, intentar llegar a donde puedas en el conocimiento de las cosas, cada cual desde el sitio que esté. A mí, la curiosidad y el saber me han salvado la vida.

Me conmueve la música, hasta la lágrima. Es arrebatadora. Quizás no dura tanto en mí, eso sí. También puedo estar viendo una pintura que me gusta y la miro una y otra vez, puedo relacionarme con ella sin que me trastorne... pero la música, o ciertas músicas, sí me trastornan. La arquitectura también me impresiona: de hecho, ciertas obras arquitectónicas me parecen lo más grande que ha hecho el hombre. El Partenón, por ejemplo; si lo viésemos con todas sus pinturas, con la diosa dentro, no podríamos resistir la emoción. O Nötre Dame, o la herencia arquitectónica del antiguo Egipto, la Sagrada Familia de Gaudí… Yo me paso la vida mirando para atrás y no me canso. ¿Cuándo empieza el atrás, de todos modos? Yo le llamo memoria, y está en el presente. El futuro casi no lo considero.


26.5.26

Retablo de Nuestra Señora del Arco de Mianos


Este es el retablo de la Virgen del Arco, Nuestra Señora del Arco, de la localidad zaragozana de Mianos. Es un retablo en el exterior de la iglesia, en una zona cerrada ante las inclemencias del tiempo y al estar entre dos arcos, es posible que por ello se deba el nombre de la virgen al lugar tradicional.

La imagen en realidad parece más una Inmaculada, colocada en el retablo con posterioridad a la construcción del mismo, puede que por sustitución de alguna imagen más importante que tuviera el mismo, en periodos más antiguos. Pero desconozco este dato.

Estaríamos hablando de un retablo que se movería entre los finales del siglo XVII y XVIII mientras que la imagen de la virgen parece más moderna. Las imágenes laterales nos parecen indicar sin seguridad de algún franciscano, algunas órdenes populares o incluso el propio San Francisco. La capilla no tiene comunicación directa con la iglesia pues esta está cerrada, y en la capilla exterior hay una verja de hierro terminada en semicírculo en la que se puede leer «ESTE REXADO Y PORTICO HIZO FACER D. PEDRO MATHEO BENEFICIADO VILLAMEDIAN AÑO 1756″ .

El corazón atravesado que aparece arriba es importante pues puede indicar fechas de construcción, y parece el Sagrado Corazón de María. Pero de todo el conjunto hay un elementos que resulta muy curioso y posiblemente de más valor artístico.

Es ese frontal cerámico inferior a modo de altar de misa, que sujeta el propio retablo. Porque esos azulejos son claramente de tradición aragonesa y probablemente de entre los siglos XVIII a XIX y tienen una calidad decorativa notable.

Además aparece una inscripción central que ha maltratado algo la cerámica en donde se puede leer "Jesús Ave María, os doy el corazón y el Alma Mía".

Pero el mayor valor humano de esta pieza está en su conservación, pues no es un retablo “musealizado”, ya que da sensación de haber seguido usándose, y modificándose con el paso de generaciones. Esto tiene muchísimo valor antropológico para las localidades pequeñas que mantienen sus tradiciones y sus devociones incluso con los siglos, pasando de generación a generación esas ideas de sociedad con sus ritos y formas de amar y comportarse.

Estas capillas exteriores a las iglesias tenían una doble función. Por una parte eran las capillas más accesibles a cualquier hora para los vecinos de las localidades. Se ponían en zonas desde donde daba la sensación de que vigilaban las localidades y las protegían. Y además solían ser capillas muy "de cementerio" pues las utilizadas muchas veces para las ceremonias de funerales. 

Julio Puente

13.5.26

Posible autorretrato de Goya


Esta obra es de Francisco de Goya y Lucientes, un dibujo de un supuesto Autorretrato que dibujo y pintó sobre el año 1792 con lápiz grafito, sanguina y clarión sobre papel verjurado de color ocre, y que es propiedad de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, al ser un dibujo de la Real Academia de Dibujo de Bellas Artes de San Fernando.

Parece ser que siendo Goya profesor y teniente-director de Pintura, en noviembre de 1794 se mandaron nueve dibujos a Zaragoza, a la Escuela de Dibujo de la Real Sociedad Económica Aragonesa, para que se viera el adelanto de los alumnos de clase de dibujo.

Hay dudas de si realmente la figura que vemos es un autorretrato de Goya hecho por él mismo, pero sí se sabe que era una lámina de Goya y que se utilizaba como referencia para que los alumnos practicaran.

12.5.26

Ángel Orensanz, un escultor aragonés


Lo que vemos es una sección de una obra de Ángel Orensanz, un detalle de una obra suya que está en el Museo de Sabinánigo. Un escultor aragonés que no necesita presentación, aunque no siempre haya sido bien reconocido ni en su propia tierra.

No es nada sencillo triunfar siendo aragonés, pero eso supone que si lo logran algunos, es con mucho más mérito.

16.4.26

Real Academia de Bellas Artes de San Luis en Zaragoza


La Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País en Aragón fundó en Zaragoza una destacada y muy respetada Escuela de Dibujo, para enseñar a los jovenes artistas que iban a sus clases, para prepararlos como pintores, maestros de obras o ingenieros.

No eran solo artistas aragoneses pues acudían de toda España, y a veces se traían materiales o profesores desde Italia, para darle más valor a sus sistemas educativos.

Logró tanta fama e importancia que se transformó luego en la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, logrando el apoyo de Francisco de Goya y de la familia Bayeu.

La Academia nace en 1792, en pleno ambiente de la Ilustración, y su creación responde a una idea muy concreta, ordenar, enseñar y dignificar las artes de aquellos años, para crear profesionales. Partía como he dicho antes de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País que se había fundado en 1776, 16 años antes.

La Academia de Bellas Artes de San Luis, actúa como una escuela de dibujo, pero a su vez como centro de formación para artesanos y como un espacio de aprendizaje académico basándose en el modelo clásico. Todos los que hemos hecho enseñanzas de dibujo como el inicio a la pintura, sabemos lo duro que es tener que dibujar en blanco y negro durante excesivos meses, con carboncillo al principio, deseando abrazar el color cuanto antes.

Se enseñaba como he dicho dibujo, pero también anatomía artística, clases de perspectiva e iluminación y principios de arquitectura. Era el siglo XIX, viene la Guerra de la Independencia, las desamortizaciones, los cambios políticos, la falta de recursos públicos, y todo eso hace que sea complicado mantener las ideas, los trabajos buscando la excelencia.

Se van transformando este tipo de escuela y en toda España en Escuelas de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, y se busca una función más intelectual, más útil incluso de cara a los nuevos oficios, y la que no cambia hacia esas nuevas formas, se convierten en foros artísticos, en lugares o espacios en donde con talleres se intenta crear organismos de consulta intelectual, de ciertos debates artísticos, que vayan conociendo y amplificando el mundo del Arte en aquellos años.

En aquella Real Academia de Bellas Artes de San Luis había profesores muy conocidos, alumnos que luego fueron importantes, pereo no todos ellos estaban matriculados de forma reglada, como sucede ahora. Muchos eran artistas vinculados con la entidad pero sin una matrícula o contrato formal.

Francisco de Goya o Francisco Bayeu fueron profesores, también fue profesor Bernardino Montañés o Mariano Pescador, Mariano Benlliure, Félix Lafuente, Francisco Marín Bagüés o José Camón Aznar. Pintores, arquitectos, escultores, historiadores, críticos, artistas muy diferentes a estos, que supieron mantener el espíritu inicial.

Lo que vemos en la imagen es uno de los muchos dibujos que se conservan de los alumnos de aquella época, realizados en la citada Real Academia de Bellas Artes de San Luis.

10.4.26

Guercino y un San Juan Bautista de niño


El artista italiano Giovanni Francesco Barbieri, más conocido como Guercino, representa un artista del barroco italiano, que tenía estrabismo por lo que se le puso el mote de "Guercino" que es más o menos lo mismo que bizco.

Esta obra que vemos, titulada "San Juan Bautista de niño" es del siglo XVII sin poder aclarar el año, y pertenece a la colección de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País. 

Un cuadro no muy grande, de unos 60 centímetros de altura, y que representa junto a otro titulado "Niño Jesús" una dupla que se harían por encargo para alguna iglesia, posiblemente. 

La melancolía contenida del niño San Juan Bautista es muy de las formas de crear de Guercino, unos volúmenes muy redondeados y un trabajo muy importante con las pieles y las texturas. 

Aunque es cierto que otros detalles nos llevan a pensar que podría haber sido de algún taller cercano al tipo de obra de Guercino, pero no tanto de él, por el trato de los pelos sobre todo y por el tratamiento de la luz, no tan dramático como solía utilizar Guercino.


7.4.26

El Refugio de Teruel, para leer y descansar


Un logotipo, una marca, el diseño de un nombre, puede ser Arte y además siempre como mínimo es Arte Gráfico. Es Diseño, que también es Arte. Aunque no todos los entiendan así.

Una marca bebe de una idea, de diversos conceptos, de un imaginario que quiere ser útil al negocio y a quien lo contempla. En todo logotipo suele existir detrás una historia que no siempre se sabe. Pero no suele ser por casualidad.

Los diseñadores antes de crear algo, preguntan, intentar saber qué se quiere decir con una marca, de qué manera se desea introducir en el mercado, hacia quien va dirigida, con qué motivos se crea el nombre o la marca.

Y la suma de todos esos conceptos, si el diseñador es bueno, intenta reflejarlos en ese logotipo, en lo que va a ser el icono que marcará el negocio con su nombre. 

Nadie podría valorar hoy el logotipo y marca de Apple, de BMW, de Audi, de la Editorial Planeta, cada una desde su tamaño y concepto de negocio.

Esta marca que vemos, "Refugio", es de una cafetería, bar, local de tomar unas copas, en la ciudad de Teruel. 

No conozco la historia que hay detrás del nombre, aunque sin duda al entrar ves claramente que estás en un "Refugio", ni tampoco conozco la manera en que se decidió por esa tipografía. Pero estoy seguro que existió una decisión detrás.

Crear un local bien decorado en un barrio de Teruel, que sirva de refugio a sus vecinos de la zona, es una buena idea. Un Refugio muy pacífico, en donde hay libros para poder leer mientras te tomas un gintonic de media tarde. 

4.4.26

La vaquilla del Ángel, en Teruel


Este óleo sobre lienzo pintado en el año 1885 nos muestra una corrida de toros, un lance con uno de ellos, en una plaza pública. En este caso en Teruel.

El cuadro lo tituló Salvador Gisbert, un pintor turolense, como: "La Vaquilla del Ángel" en honor a una fiesta muy popular en este ciudad. 

Nos muestra no ya solo una fiesta en Teruel, sino una costumbre de aquellas décadas, de practicar la tauromaquia en las plazas públicas de las localidades, a veces con muy poca seguridad para el público o como vemos en este cuadro imaginario, con casi ninguna forma de poderse defender ante el toro si este arrancaba hacia el público.

Las plazas principales de los pueblos y ciudades se utilizaban con cierres de madera o sin ellos, para esos espectáculos. Tenemos todavía ejemplos en Tarazona o incluso Madrid, pero también en la plaza del Pilar de Zaragoza.

30.3.26

Goya y sus obras de El Duque de Wellington


Voy a sacar en esta página otro Goya del cajón para seguir recordando al artista aragonés posiblemente más famoso, aunque somos tierra de muchos artistas fabulosos, algunos todavía no tan conocidos. Dos Goya poco conocidos, todo hay que decirlo.

Arriba un retrato del Duque de Wellington que podríamos ver en The National Gallery de Londres, y que se hizo sobre 1812, que nos muestra al primer Duque de Wellington tras derrotar este a las tropas de Napoleón en España, y entrar a un Madrid ya liberado.

Goya hizo tres trabajos sobre el mismo personaje histórico. Este cuadro a modo de retrato, un dibujo y otro gran cuadro mostrando al Duque de Wellington a caballo. Y que vemos abajo de esta entrada.

Esta obra superior sufrió diversos retoques desde el principio, posiblemente por el mismo Goya, para ir añadiendo medallas y condecoraciones en el pecho como el Toisón de Oro, según iba ascendiendo la importancia del personaje, que parece ser que para esta obra posó al natural.

Vemos a un hombre erguido, tal vez triste y cansado pues acababa de terminar una guerra, y aunque era —según comentan— un hombre de baja estatura, aquí aparece como un personaje potente, sereno y seguro.

El cuadro tiene 64 centímetros de altura, y fue una obra que se hizo como retrato privado, y sirvió el rostro de modelo para el gran cuadro a caballo que se encuentra en la Apsley House de Londres.

Abajo os dejo la otra obra de Goya, en la que vemos al Duque a caballo, pero de la que se cree que el aragonés solo hizo el rostro del cuadro, sobre un fondo creado por otros artistas. 



29.3.26

La Venida de la Virgen a Zaragoza


Dejo hoy una obra posiblemente menor, sin autor claro, del barroco tardío de final del siglo XVIII, posiblemente hecho en un taller de algún artista aragonés, pues da la sensación de que han intervenido diversos artistas con diversa calidad en sus trabajos, con unos rostros de ángeles que se repiten lo que nos indica que es una obra menor, de encargo, con un tema muy clásico en Aragón por aquellas décadas.

Muestra la Venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza, desde otro punto de vista, la Virgen se aparece sentada y unos ángeles traen el Pilar para dejarlo en la ciudad, mientras que aquellos primeros cristianos que acompañaban a Santiago están sorprendidos (o dormidos) mientras parece verse a lo lejos la ciudad.

No es un Bayeu o un Luzán, NO es un Goya, pero podría ser un trabajo de sus talleres o de otros, para alguna devoción privada o algún encargo institucional pero no de una gran iglesia o convento.

Incluso en el fondo de la obra volvemos a ver repetida la imagen de la Virgen del Pilar, con la iconografía que actualmente la vemos en su iglesia. Parece la suma de la venida de la Virgen y la llegada de sus atributos que todavía sirven para representar este hecho o tradición.


15.3.26

Rafael Pertús y un cuadro histórico


Esta obra casi fotográfica e histórica, nos muestra a Alonso de Aragón, I duque de Villahermosa, recibiendo la vara de mando como nuevo capitán general de la Santa Hermandad  nueva por parte de los Reyes Católicos.

Este cuadro es de Rafael Pertús y parte del fono y de las figuras más bocetadas deben estar por su taller y no por él. Este cuadro es del año 1620. 

7.2.26

Goya y sus enfermos mentales


Este dibujo no muy conocido es de Francisco de Goya, y lo tituló junto a otros similares como: El Loco Furioso, un dibujo a lápiz negro y lápiz litográfico sobre papel verjurado. 

Forma parte del Cuaderno G, de Burdeos, unos dibujos realizados entre los años 1824 y 1828 y menos promocionados que sus grabados.

Goya dibujó y pintó varias veces a personas enfermas mentales, formando una galería de personajes que evidencian la constante preocupación de Goya por los seress marginales de la sociedad, como pobres, lisiados y enfermos, mendigos y otras personas en los límites sociales y que eran seres olvidados de la propia sociedad.

El surrealismo como tendencia artística todavía no había nacido, pero ya Goya intuye que la mente es muchas veces compleja, y que pensar diferente puede llevar desde muy diferentes grados a ser considerado por los demás como un ser enfermo, raro, incluso peligroso. 

Y que el Arte debe entrar en esos mundos, para intentar ver qué se puede observar a través de ellos. Y que soñar o comportarse de forma diferente no es estar loco.

En este dibujo en concreto y, a diferencia de otras obras en que el espectador contempla al enfermo (o enfermos) en el interior de la celda de un hospital, aquí nos muestra al protagonista cautivo, tras los travesaños de madera claveteados de una ventana, como deseando salir o pidiendo ayuda.

12.11.25

El aquelarre o Sabbath de Brujas, de Goya


El Museo Lázaro Galdiano alberga el lienzo  "El aquelarre" de Francisco de Goya, pintado entre 1797 y 1798, el cual representa una escena de brujería como una reunión de hechiceras.  También es conocido con el nombre de Sabbath de Brujas. Este cuadro es uno de los seis que Goya pintó para los duques de Osuna, y fue adquirido posteriormente por José Lázaro Galdiano, según indica el catálogo del museo en donde permanece. 

Pintado entre los años  1797-1798. formaba parte de una serie de seis cuadros sobre brujería encargados por los ilustrados duques de Osuna para decorar su palacio de recreo en la Alameda de Osuna (hoy Parque del Capricho, en Madrid).​ Aunque el tema es oscuro, estos cuadros estaban pensados como piezas decorativas de "capricho" para una élite ilustrada que veía la brujería como una superstición popular digna de ser satirizada, no como una amenaza real.​ Hoy nos resulta imposible pensar en decorar nuestra vivienda de recreo con esta temática, pero eran otros siglos.

Esta primera versión es más narrativa y teatral. Luego hizo alguna obra similar para sus Pinturas negras. La composición es más clara y los elementos son más definidos: mostrando al Diablo como Macho Cabrío. En el centro, un gran macho cabrío negro, con cuernos imponentes adornados con hojas de vid (una alusión al dios Baco, el vicio y a lo dionisíaco), preside la ceremonia con ojos brillantes.

A su alrededor, un grupo en círculo de brujas de todas las edades (ancianas y jóvenes) le rinden culto. Su actitud es de devoción y miedo reverencial.​ El tema central es el sacrificio infantil. Una bruja ofrece a un niño vivo al diablo, mientras que otra sostiene a un bebé esquelético, ya "chupado". En el suelo yace otro niño muerto. Esto refleja la superstición popular de que las brujas se alimentaban de niños para crear sus ungüentos mágicos.​

La escena transcurre de noche, bajo una luna creciente que ilumina parcialmente la escena, creando un ambiente de misterio y ocultismo.​ Esta obra, como los grabados de Los Caprichos que Goya, estaba creando en la misma época, y es una sátira contra la ignorancia y las supersticiones populares que los ilustrados como Goya y sus mecenas criticaban. 

No es una celebración de la brujería, sino una denuncia de la credulidad.​ Aunque aún conserva ciertos elementos compositivos del rococó, el dramatismo, el uso del claroscuro y la temática macabra, anuncian ya el Romanticismo. La pincelada es más suelta y expresiva.

28.10.25

El columpio de Goya de 1787


La obra: El Columpio, de Francisco de Goya, y que vemos arriba como diversión campestre, ya fue tratado por el pintor aragonés en otra obra, un cartón para tapiz que realizó anteriormente a este, en el año 1779, para el ante dormitorio de los príncipes de Asturias en el palacio de El Pardo. 

En esta obra que vemos arriba, vuelve sobre el mismo tema desde otro punto de vista, prestando especial atención al entorno paisajístico, que domina el lienzo, reduciendo las figuras a un tamaño menor. 

Pintado en 1787 es de una colección particular, hasta que fue robado en el año 2001 y recuperado un año después. Tiene un metro de anchura y pintado al óleo sobre lienzo.

Goya dice de la obra: Columpiando á una jitana y otras dos sentadas mirando y tocando una guitarra, con su país correspondiente"

Ese país del que habla Goya serían las inmediaciones de la finca "El Capricho", donde unos árboles sirven a estos personajes para amarrar las cuerdas del improvisado columpio sobre el que se balancea una bella muchacha. 

Alguien ha querido ver en esta joven el retrato de la misma duquesa de Osuna que fue quien encargó la obra. No es una gitana.

A menudo las gentes de clase alta gustaban vestirse con los trajes populares de majos y majas, y lo más probable es que eso sea lo que el pintor representó aquí. 

Es un ejemplo de las diversiones que los invitados de los Osuna podían disfrutar si visitaban la finca de estos nobles y mecenas de Goya llamada El Capricho.


6.10.25

La Quinta del Sordo, de Goya, en donde estuvieron las Pinturas Negras


Vamos a comentar un curioso descubrimiento que se hizo en el año 2015, por el historiador Carlos Teixidor Cadenas, responsable del archivo fotográfico del siglo XIX del Instituto del Patrimonio Cultural de España, que ha realizado a través de la observación de la maqueta de Madrid que hizo León Gil de Palacio a principios del siglo XIX. 

Se creía saber de forma aproximada dónde se encontraba la última casa en la que vivió Francisco de Goya en Madrid, más conocida como "La quinta del sordo", derruida en el año 1909, una gran casa de campo a las afueras de Madrid, cerca del Manzanares, con dos patios interiores y un edificio principal rodeado a modo de torre aragonesa con otros edificios aledaños para los trabajadores del campo y los aperos de labranza. 

En ese edificio principal es donde estaban puestas sobre sus muros las ya muy famosos “pinturas negras” de Francisco de Goya.

El descubrimiento no es tanto en saber la forma del edificio, que también pues se conocía alguna referencia pero posterior a la muerte de Goya y con un palacete de más calidad edificado encima, sino que al ser un edificio “encontrado” en la célebre —y muy reconocida por sus mínimos detalles— maqueta de León Gil de Palacio, se supone que es (casi) una fotografía fiel de aquel edificio en el que durante los cinco años en los que vivió Goya en él, se pintaron las ya nombradas famosas Pinturas Negras.

3.10.25

Zaragoza y una moda muy surrealista


Hablamos poco de moda en este blog, cuando la moda es un Arte más, una forma de expresión que se acompaña de los cuerpos que la llevan. No todas las prendas sirven para todas las personas, y no depende tanto de la figura como de la personalidad de quien porta la prenda.

Esta chaqueta hoy me ha sorprendido en Zaragoza. No tengo ni idea de si la comprará alguien, sería lo de menos. Lo de más es el originalidad y el detalle, la construcción artística de la prenda.

Atreverse a fabricarla no hay duda. Ya está. Atreverse a llevarla es otro cantar, pero es muy original y simpática, en una mezcla de surrealismo en moda y de expresionismo para estos tiempo de mierda.

En realidad, si nos fijamos bien, más que una chaqueta es una escultura. Arte en relieve, y no lo digo en broma.

30.9.25

Pablo Gargallo y su Faunesa con pendientes


Aragón es tierra de muy grandes artistas plásticos y escultóricos, históricos y contemporáneos. El escultor Pablo Gargallo es ya de las dos categorías.

Del año 1915 podemos ver aquí esta máscara hecha en cobre y titulada "Faunesa con pendientes"de sus años más potentes de trabajo. Excesivamente joven nos dejó sin saber de qué manera podría haber evolucionado su Arte.

29.9.25

El infante don Luis de Borbón por Goya


Una nueva obra de Francisco de Goya se puede ver durante unos meses en la Colección Goya del Gobierno de Aragón que se expone temporalmente en la Aljafería de Zaragoza. Tiene 40 centímetros de anchura.

Es un pequeño retrato hecho en el año 1783 del infante Luis Antonio (el infante don Luis de Borbón) es una pintura al óleo del pintor español Francisco Goya que habitualmente está en Madrid, en la colección privada de los Duques de Sueca y ha sido prestado temporalmente para esta exposición.

El retrato representa al infante Luis Antonio de Borbón, hermano de Carlos III que cayó en desgracia y fue expulsado de la corte de Madrid cuando abandonó su carrera planificada como sacerdote y se casó con una condesa aragonesa mucho más joven, María Teresa de Vallabriga y Rozas. 

María Teresa era hija de un capitán de la caballería aragonesa y de la condesa Josefa Stuart de Torresecas. No tenía un pedigrí real, por lo que el matrimonio se consideraba morganatico y el infante y su familia perdieron numerosos privilegios. La familia se estableció en Arenas de San Pedro, donde pintores, escritores y músicos famosos de la época se reunían alrededor del infante.

La relación de Goya con el matrimonio fue muy cordial. Luigi Antonio y Maria Teresa no solo eran clientes importantes para él, sino también mecenas. Dos veces invitaron al pintor (y a su esposa Josefa) a su finca en Arenas de San Pedro y no le escatimaron elogios y pruebas de amabilidad. 

Entre los años 1783 y 1784, Goya realizó 16 pinturas para ellos. En 1783, en preparación del complejo Retrato de la familia del infante don Luis, pintó dos retratos más pequeños de los novios. El perfil izquierdo de María Teresa era una pareja con el perfil derecho de Luigi Antonio. Los colgantes se crearon espontáneamente en aproximadamente una hora cada uno.


15.9.25

Retablo Mayor de la Catedral de Teruel


El retablo mayor de la Catedral de Teruel es obra del escultor francés Gabriel Joly, y dedicado a Nuestra Señora de Asunción, una obra muy hermosa realizada entre los años 1532 y 1536 en madera de pino. Gabriel Joly, escultor de origen francés afincado en Aragón y discípulo de Damián Forment, dedicó los últimos años de su vida a este encargo, falleciendo en Teruel en 1538, poco después de su finalización. El aprecio por su trabajo fue tal que el cabildo de la catedral decidió darle sepultura a la entrada del coro del templo.

Fue una obra que quedó sin policromar, nunca se pintó, lo que permite ver con todo lujo de detalle las escenas en la madera que se talló sin añadidos ni colores que distraigan, aunque es lógico suponer que hoy estarían perdidos.

La enorme obra hecha por el taller de Gabriel Joly no fue ya montada en la catedral de Teruel por él, sino que lo hizo el llamado Maestro Jerónimo. El retablo evidencia el conocimiento de los modelos del Renacimiento italiano. En una de las figuras de los apóstoles, Joly reproduce la cabeza del Padre Eterno que Miguel Ángel pintó en la Creación de Adán de la Capilla Sixtina.

En sus seis alturas y sus tres calles principales que legan a convertirse en 12 en la parte baja sin perder la idea de tres calles principales, se ven un alarde de escenas religiosas maravillosas, y tremendamente bien conservadas.

La escena principal es la Asunción de Nuestra Señora, titular del retablo y de la catedral, que ocupa la hornacina central. Rodeando la escena principal se encuentran relieves que narran misterios de la vida de Cristo y de la Virgen, como la Anunciación, la Adoración de los pastores, la Adoración de los Magos, la Resurrección y Pentecostés.

En el banco (parte inferior) se representan cuatro escenas de la Pasión de Cristo, mientras que el ático (remate superior) está coronado por un Calvario.

El retablo fue concebido como un retablo-custodia, con un espacio para exponer el Santísimo Sacramento. Esta característica es propia de las catedrales aragonesas, gracias a un privilegio otorgado por el Papa Luna (Benedicto XIII).

El óculo o hueco circular que hoy se ve sobre la escena principal de la Asunción no es un elemento original del retablo. En su lugar hubo un fondo escultórico con la Sagrada Familia que actualmente se conserva en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

14.9.25

Pepito Costa, obra de Goya


Esta obra de Francisco de Goya nos muestra a un niño disfrazado de militar y sus juguetes, incluido aparentemente un fusil de salto, y que se llamaba Pepito Costa y Bonells (José de adulto, murió 60 años después de haber posado para esta obra), en donde vemos claramente la forma de trabajar de Goya. 

Pintaba una base sobre el lienzo de color rojo terroso y sobre ella iba pintando el resto de tonos, dejando la base a veces sin pintar para matizar los colores.

Lo podemos ver en el fondo gris, pero también en los márgenes del blanco espléndido del traje, super luminoso por esos contrastes con un blanco que se más o menos opaco para dejar traslucir el rojo tierra del fondo, consiguiendo unas transparencias fabulosas.

Este cuadro se encuentra en el Museo MET de New York.

El niño viste de militar a juego con el tambor, el caballo y el rifle y lo hizo en el año 1810 reflejando tal vez que incluso los niños tenían que ayudar en la defensa de la Guerra de la Independencia. Era un niño hijo del médico Rafael Costa de Quintana profesional personal al servicio del Rey Fernando VII. La obra tiene casi un metro de altura.