9.5.15

Tampoco hay que soñar mucho para imaginar campos

Tampoco hay que soñar mucho para imaginar campos repletos de matices donde apetece esconderse, tumbarse boca arriba y pensar que nadie te está contemplando. Estos campos de la dehesa extremeña en primavera deben estar llenos de criaturas con suerte. Pero no se dejan ver para mantener su escondite perfecto alejado de nosotros.

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