23.7.17

Llegando a New York por barco, como todos ellos


Cuando llegas en barco, empiezas a ver esa bienvenida escultural que te entrega la Estatua de la Libertad. Eres siempre inmigrante, aunque creas que estás por encima. Y a tu derecha empiezas a ver la luz de la Gran Ciudad. Lo de menos es la estampa que se adivina a continuación, la silueta de los rascacielos. Lo único importante es que tienes la misma sensación que millones de europeos que hace un siglo creyeron que estaban a punto de entrar en el Nuevo Mundo.

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