28.2.13

Detalle de amor en la Sagrada Familia de Barcelona

Hay dos maneras de ver y disfrutar la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Una de lejos y la otra de cerca. 

Pero cuando digo “de lejos” me estoy refiriendo a verla desde cinco o diez metros de distancia, observando sus columnas, la estructura, su selva natural de piedra del interior, su rebuscada forma de envolver al visitante. Y cuando digo “de cerca” me refiero a los centímetros, a las figuras individuales, a los rostros y miradas, que aunque sean cubistas o deformes, trascienden perfectamente lo que quieren comunicar, por sus gestos, sus miradas, sus posiciones.

La Sagrada Familia de Barcelona es para contemplarla con mucha calma, para adivinar y sospechar, para haber leído antes qué se quería hacer y justificar lo que se ha realzado. Es una enorme obra de Arte que deja entrar en su interior para formar parte de ella.

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