3.10.14

También la noche nos puede enseñar luces. Y belleza



Mirar al cielo y reencontrarse con la luna es darnos cuenta de que somos débiles.

Nosotros vamos cambiando pero ella se mantiene repitiendo sus movimientos de forma exacta.

Es posible atraparla, guardar su mirada de la única cara visible. Pero no podemos tocarla.

Está alejada pero la tenemos muy cerca, pues nos influye.

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