26.11.18

Vittorio Storaro: esa luz siena que difumine vuestra relación con vosotros mismos

Muere Bertolucci y entro en necesario debate externo e interno sobre lo que me queda de él…, que es la pasión por Asia como liturgia. Sobre este realizador capacitado, ambicioso pero tan grandilocuente, historicista en sus temáticas y determinación.

Imperial, sería la palabra, en su ejecución que confundo tan a menudo con la de Coppola, de no ser por... Storaro. Al que tuvo que compartir el segundo cuando filmó esquizofrenia.

Bertolucci con momentos también sublimes de representación de la vida íntima, para mí lo más relevante de su obra. Esa capacidad para narrar y filmar introspección, obsesiones, la pérdida de poder de un niño emperador programado que hemos visto en ese intento de huida desesperado de Felipe vía Letizia. La crudeza y desolación de la muerte en mitad de una tormenta de arena. Tanto dolor y tensión interna, a partir de un buen gusto enorme en la selección de gran literatura que, hay que reconocerlo, esa mano nunca desdibuja.

Mis favoritas son por pasión cultural “El Último Emperador” y por devoción literaria “El Inconformista”, basada la última en la espléndida novela de Moravia.

Pero si tuve tanta sed y tenía tantas ganas de no morir en “El cielo protector” a don Vittorio es debido. Con esa fotografía siempre abrasadora.

En esta España tuya, esta España vuestra en que todos somos tan de una pieza de las dos posibles, me gusta la literatura y cine que abordan la figura de los colaboracionistas, de los que intentan encubrir un crimen cometido por error o vicio envolviéndose en una bandera, Me parece enorme el cine argentino cuando Campanella se pone a escarbar así. Modo Musil o modo Zweig, modo Moravia y modo Modiano.

Seguramente todos lo hemos sentido todo, pero lo que más esa obsesión por vivir ocultos en nuestro rasgo de personalidad más verdadero por cruel. Pues lo contrario supondría romper el contrato social que cada uno hemos suscrito desde antes de nacer. Ese que en el fondo nos hace ser peor amigo, amante, familia y compañero de trabajo de quienes viven con el valor generoso de su verdad porque optamos por embrutecernos voluntariamente como parte de cualquier clan.

Por eso es esencial estar tan bien rodeado, para matizar esos fondos de ternera oscuros, ese ragú de Bolonia sabroso porque la salsa deshace el tuétano de la vaca, con otra luz esperanza, como con una música sutil y con aromas de huída, sándalo y cuero como la de Ryuichi Sakamoto.

Storaro fue la luz necesaria para que la brutal visión de Bertolucci de tantos grandes clásicos quedara matizada por la elegancia, difuminando esas líneas de dibujo tensas a que tan aficionados son en Italia, generando pasión en la calma, desdibujando el trabajo de actores excesivos que pasaron a ser sus modelos de taller de escultor.

Tiene también el vidente una estrecha relación con Aragón vía Carlos Saura. No quiero ni pensar cómo hubiera captado la luz del valle del Ebro este artesano de los colores mejorándola. Según sus propios términos, que hable él:

Qué es la luz? «La conciencia y la conciencia es la libertad y la libertad es el amor y el amor es lo que nos permite vivir de una forma más equilibrada»

¿Qué es viajar? 
«Se puede no viajar, pero viajar siempre debe suponer abrir nuevas puertas»

26-11 Luis Iribarren.

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