8.5.09

Dispara en Raw y no te equivocarás

El día que descubras el formato RAW en imagen digital ya no dispararás (casi) nunca más en otro formato, en el clásico JPEG. La opción de tirar en los dos formatos es la que yo utilizo, pero para conservar los .jpg por si con los años los formatos cambian y resulta complicado abrir algunos.

El RAW te permite realizar pequeños errores en la toma, que luego sin problema puedes corregir al "revelar" en un programa de software la imagen. E incluso medianos errores inevitables, como una exposición de más de un punto de corrección.

Pero además te puedes desentender del tipo de corrección de luz en el momento de la toma, al poder modificar la temperatura de color de la imagen al "revelarla", viendo en pantalla el tono que deseas para la toma.

El disparo lo haces "en bruto" sin que la cámara te procese la imagen, y eso te permite terminar ajustes a veces imprescindible. Por ejemplo decirle qué objetivo has empleado para disparar y hacerte correcciones de color o de distorión, según lo que el formato tiene programado.

Es cierto que procesar las imágenes RAW llevan un tiempo, maravilloso por otra parte, pues te deja recrearte otra vez con las imágenes tomadas. Las vuelves a disfrutar, una a una.

Aclaras, oscureces, contrastas, cambias color, aumentas detalle, das volumen a las sombras y luces, modificas temperatura de color, tono de los neutros, ajustas distorsiones, etc.

Hay pues que aprender a procesar las imágenes, no es sencillo en la primera toma de contacto con el proceso, pero poco a poco se va aprendiendo y al cabo de pocas semanas te llega la sensación de que ya no podrías fotografiar sin el formato RAW.

Tenlo en cuenta a la hora de comprar una cámara, pues muchas de las compactas de bajo precio ya son capaces de guardar las imágenes en RAW. Las réflex todas.

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