14.9.26

Ben Geier y sus fotografías retro norteamericanas

Ben Geier

Esta es una bella fotografía de Ben Geier, un clásico artista norteamericano nacido en los años 70 que supo retratar la geografía de su país, su arquitectura efímera, esa nostalgia bella y mágica de un país que puede mostrarnos partes menos hermosas y ser por ello iconos bellos de un tiempo.

Carteles, locales, luces y neones, a lo largo de la famosa Ruta 66 son parte de ese trabajo de moteles, gasolineras y restaurante que tantas veces hemos visto numerosas veces en las películas.

Creció en el Medio Oeste de Estados Unidos. Su fascinación por la fotografía nació en la infancia durante los viajes familiares por carretera (road trips) y su atracción por los lugares abandonados.

Trabajó durante más de 20 años en numerosas agencias de diseño, una experiencia visual que influye directamente en su paleta de colores y su estética inconfundible.

13.9.26

Goya y su obra El milagro de la aparición de la eucaristía a san Pascual Bailón


El cuadro "El milagro de la aparición de la eucaristía a san Pascual Bailón", era una obra que se había atribuido a Francisco Bayeu, tras una subasta que se había realizado en Madrid en el año 2018. Pero parecía tener una calidad muy alta, y solicitó estudios de su autoría ante personal mucho más cualificado.

Está en un grado de cosnervación muy bueno y ahora se le a atribuido a Goya tras estudiarse por el propio Museo del Prado y por Manuela Mena, que fue jefa de Conservación de Pintura del siglo XVIII y de Goya de el cierto Museo del Prado.

La pintura había permanecido en colecciones particulares, y forma parte de una serie de santos que Goya pintó en los primeros años de la década de 1780, tras su fructífera estancia en Roma. 

Se cree que fueron encargos de particulares que llevaban el nombre de los santos representados. Se conocen algunos ejemplos, como Visión de san Antonio Abad o Muerte de san Francisco Javier.

Es un óleo sobre lienzo muy pequeño para el tipo de obra que normalmente realizaba de encargo Goya, de solo 51,5 × 38,5 cm, que habría sido pintado por Goya en los primeros años de la década de 1780.

12.9.26

A la afición del Valencia Fútbol Club


Esta es una pequeña escultura metálica hecha en el año 1994 en honor a la afición del Club de Fútbol del Valencia en el 75 aniversario de su fundación en el 1919. La obra principal corresponde al escultor valenciano Nassio Bayarri, nombre artístico de Ignacio Bayarri Lluch (Valencia, 1932–2023).

De esta maqueta se hicieron varias piezas conmemorativas del 75.º aniversario como un obsequio institucional de tirada limitada, y no sé ni el número ni a quien se le obsequió con esta escultura.

La pequeña escultura que vemos en la imagen es la maqueta o reducción del monumento final que se instaló junto al Mestalla, su campo de fútbol. En la página personal del escultor y diseñador Juan Vilches aparece fotografiada una «Maqueta» del monumento del 75 aniversario cuya disposición de figuras coincide con esta.

La autoría artística del monumento es de Nassio Bayarri. Ahora bien, Juan Vilches tuvo una participación importante en su realización material.

Autor del diseño y de la obra escultórica: Nassio Bayarri (Ignacio Bayarri Lluch).

Colaborador en la realización técnica: Juan Vilches.

Material del monumento definitivo: acero corten y acero inoxidable.

Dimensiones que da el propio Vilches: aproximadamente 6 × 3 × 4 metros.



Virgen románica aragonesa

Virgen románica aragonesa


Hoy quiero traeros a esta ventana la imagen de Nuestra Señora de Torreciudad, una talla románica de Virgen sentada en un Trono o Asiento de la Sabiduría Divina, realizada en madera de álamo con 83 cm de altura, vinculada estilísticamente a los talleres de Ribagorza y al entorno artístico de Roda de Isábena.

Aunque tradicionalmente se fecha en el siglo XI y su devoción se asocia a la conquista cristiana de la zona de Ribagorza hacia 1084, hay dudas sobre el año exacto de su construcción, pero es muy posible que sea cercano a esa fecha que he comentado.

Su aspecto actual está fuertemente condicionado por una restauración del siglo XX que añadió el revestimiento dorado, las coronas y diversos elementos ornamentales, piedras y la flor que lleva la Virgen.

El Niño es presentado casi como un pequeño Cristo en postura de Majestad. El modelo tiene antecedentes bizantinos y carolingios y se extendió con extraordinaria fuerza por la Europa occidental entre los siglos XI y XII y constituye una pieza que puede retirarse del regazo de María. Es un detalle técnico muy significativo, pues es desmontable como sucede en otras vírgenes aragonesas. No se sabe el motivo exacto de esto, pero es muy posible que en algunas ceremonias de aquellos años, solo se representara a la Virgen sin el Niño, por ejemplo, en Navidades.

La silla sobre la que se sienta la Virgen a modo de Trono es sumamente sencilla pero escultóricamente interesante. Posee cuatro montantes cilíndricos, pequeñas basas y remates redondeados en forma de pomo.

En la actualidad los rostros y las manos de la escultura (estas podrían ser posteriores) aparecen de un marrón negruzco muy intenso, por lo que numerosas publicaciones la incluyen entre las llamadas Vírgenes negras. Pero eso no demuestra que el escultor medieval quisiera representar una Virgen negra. El envejecimiento de la madera de álamo le había dado un hermoso «tono tostado" e incluso ha aumentado ese tono tan oscuro con barnices o intervenciones posteriores.

La Virgen había llevado mantos textiles durante siglos y a comienzos del XX aparecía completamente vestida de ropas. En fotografías de los años sesenta se aprecia la escultura sin las actuales coronas metálicas. La flor probablemente ocupa el lugar de otro atributo desaparecido y desconocidos. La posición de la mano indica que originalmente debió sostener algo, pero no sabemos qué era. Podría haber sido una flor, fruto, orbe u otro objeto simbólico; afirmar cuál sería especulativo.

Lo que os he dejado es la imagen desnuda de revestimientos dorados actuales que fotografió González-Simancas antes de la restauración —la imagen de una virgen en la que se ve la madera parduzca casi sin oro— más acorde con la idea primitiva de esta escultura religiosa.

La zona llamada Torreciudad está dentro de uno de los territorios donde confluyen Aragón, Ribagorza, Cataluña pirenaica y las corrientes del románico internacional. La tradición afirma que la imagen fue hallada o entronizada en torno a 1083-1084, coincidiendo con la conquista cristiana definitiva de la zona conocida como Torreciudad. Se considera que la talla pertenece claramente al ambiente artístico de Ribagorza y relaciona ese florecimiento con la actividad cultural de la sede rotense y con personajes como San Ramón, obispo de Roda, estrechamente vinculado también al arte del valle de Boí