La famosa imagen de la reina Nefertari jugando en una mesa, no es practicando al ajedrez, sino al Senet, un antiguo juego de mesa egipcio considerado el precursor del backgammon. Se encuentra en su tumba (QV66), la cual está ubicada en el Valle de las Reinas, en Tebas (la actual Luxor). Se cree que esta pintura datada en el año 1.255 a.C.
Los primeros egipcios empezaron a escribir textos religiosos en sus tumbas de gente importante hace ya más de 4.500 años. Y más de 4.000 años tienen sus primeras pinturas de las que hay datación de fecha. Unos precursores de la pintura religiosa.
El fresco que dejo arriba, considerado uno de los más bellos y famosos de todo el Antiguo Egipto, muestra a Nefertari sentada elegantemente bajo un templete de cañas, vestida con una túnica de lino blanco plisado y moviendo una ficha en el tablero.
El sepulcro de Nefertari fue descubierto en 1904 por el arqueólogo Ernesto Schiaparelli. Debido a la extrema delicadeza de sus pinturas murales, la visita a la tumba está fuertemente regulada por el Ministerio de Antigüedades de Egipto para proteger su conservación.
El fresco que dejo arriba, considerado uno de los más bellos y famosos de todo el Antiguo Egipto, muestra a Nefertari sentada elegantemente bajo un templete de cañas, vestida con una túnica de lino blanco plisado y moviendo una ficha en el tablero.
Los jeroglíficos dentro de la imagen, nos hablan de un hechizo destinado a transformar a Nefertari en pájaro, para así ayudarle a poder abandonar su cuerpo de carne y poder alcanzar su inmortalidad en otra vida.
En la mitología egipcia, el Senet no era un simple pasatiempo. El tablero representaba el viaje del alma a través del inframundo (el Duat). Se creía que al jugar, el difunto se enfrentaba a las fuerzas del destino y a oponentes invisibles. Si lograba ganar la partida, se le garantizaba el paso seguro hacia la vida eterna y la resurrección.
En la mitología egipcia, el Senet no era un simple pasatiempo. El tablero representaba el viaje del alma a través del inframundo (el Duat). Se creía que al jugar, el difunto se enfrentaba a las fuerzas del destino y a oponentes invisibles. Si lograba ganar la partida, se le garantizaba el paso seguro hacia la vida eterna y la resurrección.
El sepulcro de Nefertari fue descubierto en 1904 por el arqueólogo Ernesto Schiaparelli. Debido a la extrema delicadeza de sus pinturas murales, la visita a la tumba está fuertemente regulada por el Ministerio de Antigüedades de Egipto para proteger su conservación.
Pero es verdad que podemos disfrutar de estas obras de arte, de forma digital, a través de impresos o de imágenes que aunque admitimos que no es lo mismo que verlas en directo y en su lugar, es un método más asequible.





