La artista cubista española María Blanchard ya llevaba dos años viviendo en París cuando, en 1911, regresó de visita a España y pintó en Granada un retrato de su sobrina Regina, entonces una niña de cuatro o cinco años.
Más de un siglo después, la familia ha decidido donar esa obra al Museo del Prado para poder disponer de al menos dos obras de la considerada artista femenina española impulsora del cubismo en España, pero no desde España.
Terminó el cuadro que vemos arriba, se acabó la estancia temporal en España y Blanchard volvió a París. Ya nunca hizo el viaje definitivo de vuelta a España, excepto en el periodo de 1913 a 1917.
Vemos arriba una obra muy alejada de la época cubista en la que después trabajaría María Blanchard, y por la que fue más conocida como introductora de las vanguardias europeas.
Y curiosamente esta artista es la que ya hace un tiempo rompió los límites del Museo del Prado con/contra el Museo Reina Sofia, en cuanto al corte temporal de las obras que debe contener cada museo.
Una vida muy dura marcaron sus 51 años de vida junto a la enfermedad y aunque muy bien relacionada con el mundo artístico de su época, también con las dificultades económicas.



