17.6.26

David Hockney dejó de crear arte


Esta semana ha muerto el artista británico David Hockney que además de pintor, fue también impresor y fotógrafo además de escenógrafo. Hockney mantenía dos residencias en California donde vivió por temporadas durante treinta años: una en Nichols Canyon, Los Ángeles, y una oficina en Santa Monica Boulevard en West Hollywood, por lo que a veces se ha pensado que era más un artista norteamericano que de la zona de Londres.

Fue un importante artista del movimiento conocido como Arte Pop en la década de 1960, siendo considerado uno de los artistas británicos más influyentes del siglo xx.

Uno de los iniciadores de las grandes obras con pintura acrílica, y se dedicó de manera directa o indirecta al retrato en diferentes periodos de su carrera. Desde 1968 pintó a sus amigos, amantes y parientes a partir de fotografías. La presencia de Hockney queda marcada en estos retratos, ya que las líneas de perspectiva convergen de una manera muy personal para mostrar el punto de vista del artista, sobre todo por el uso de la fotografía para ayudarse en estas obras.

A principios de 1980, Hockney comenzó a producir "joiners", que son collages hechos de fotografías, creaba imágenes compuestas utilizando fotografías hechas con película instantánea o fotografías únicas reveladas en papel y ordenadas de manera irregular.[ Con la suma de todas esas imágenes, creaba otra imagen

Con la suma de todas esas imágenes, creaba otra imagen muy personal. Se acercaba a los elementos parciales de la imagen, para luego montar con todos ellos un mural con las imágenes pegadas, que simulaba una fotografía desde lejos, pero el resultado de la suma de las partes era distinto desde el punto de vista óptica, al haber hecho las imágenes desde un primer plano.



16.6.26

El artista Semión Skrepetski, asesinado


Ha muerto tiroteado en Polonia, el artista Semión Skrepetski, un ciudadano ruso crítico con Putin. Un pistolero mató de varios disparos al pintor disidente, horas después de que denunciara amenazas de los seguidores del presidente checheno.

El pintor, de 44 años, era una figura conocida de la oposición rusa. Sus grotescos retratos ridiculizaban a la élite rusa, en especial a su presidente, Vladímir Putin, y a sus aliados, especialmente al jefe de Chechenia, Ramzán Kadírov, y al dirigente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, aunque tampoco dejaba títere con cabeza entre la disidencia y las autoridades ucranias.

El sitio web ucranio Mirotvorets había revelado su dirección días antes de su asesinato. Esta organización elabora una lista negra de supuestos enemigos de Ucrania en la que incluye a todo tipo de críticos con Kiev, incluidos políticos, periodistas y activistas. Así mismo él mismo se sabía controlado por las autoridades rusas, por su disidencia contra todos los dirigentes de la zona.

El ARTE preocupa a los sátrapas, le dan uno importancia que incluso a los artistas nos parece no tener, y eso les lleva a los asquerosos a matar a los artistas. Da igual el siglo, la civilización, seguimos siendo animales.



El Discóbol de Mirón, no existe


Una de las obras más importantes del mundo clásico, El Lanzador de Disco o El Discóbolo, no existe. Solo vemos copias. La más famosa está en el Museo Nacional Romano y es una copia que no sabemos si es exacta y de la que hay varios ejemplares, incluso con ligeros movimientos 
diferentes en su cabeza o en su mano y dedos.

El Discóbolo (o Lanzador de disco) es una de las esculturas más famosas de toda la Antigüedad griega y una de las obras que mejor representan el ideal clásico de equilibrio entre movimiento, belleza y perfección física. No hay duda de eso ni de su valor artístico. Una escultura muy estudiada durante muchos siglos.

Hecha por Mirón, que fue un escultor griego activo en el siglo V a. C., originario de Eleuteras, en la frontera entre el Ática y Beocia, es esta su obra más reconocida y está considerado uno de los grandes maestros del período clásico temprano y un pionero en la representación naturalista del movimiento en la escultura.

Los autores antiguos admiraban especialmente su capacidad para representar el movimiento y la tensión física de los cuerpos. El Discóbolo fue realizado hacia el año 450 a. C. La escultura original era de bronce, como la mayoría de las grandes obras griegas de aquella época, pero el original se perdió hace muchos siglos. Lo que conocemos hoy son varias copias romanas realizadas en mármol entre los siglos I a. C. y II d. C.

La obra representa a un atleta masculino en el instante previo al lanzamiento del disco. Lo extraordinario es que Mirón eligió un momento muy breve y difícil de captar el cuerpo está completamente girado. Los músculos se encuentran tensos, el disco aún no ha sido lanzado, y toda la energía de la escena está acumulada, pues un segundo después, la postura sería completamente distinta.

Por primera vez en la historia de la escultura occidental, el artista logró congelar un instante de máxima tensión dinámica, como si fuera una instantánea fotográfica, mostrando el movimiento pero también el equilibrio, la fuerza, la tensión de los músculos y sobre todo la naturalidad de la persona.

Hoy sabemos que es complicado que el deportista lanzara realmente el disco de esa manera, pro damos por bueno que se buscaba sobre todo esa tensión del instante, del movimiento de los músculos, del cuerpo humano en tensión. 

No sabemos en realidad qué figuraba la escultura original, muy posiblemente al tener menos peso no necesitara tantos elementos sobre la base para estar sujeta, y por ello no sabemos cómo era en realidad. Solo podemos ver copias antiguas, es verdad, pero copias hechas en su momento posterior.

14.6.26

El Arte siempre ayuda a comunicarnos con el Pasado


No sabemos bien por qué nació el Arte, pero sí sabemos que es muy seguro que desde hace miles de años, el Arte nace y se utiliza para ayudar a los muertos. O para ayudar a los vivos a comunicarse con los muertos.

Hoy en día el Arte es otra cosa mucho más de vivos, de tener un aspecto más lúdico, incluso de ayuda psicológica para quien crea o para quien contempla. Ya no entendemos el Arte como un elementos social que nos sirva para comunicarnos con los fallecidos, excepto si nos retiramos y lanzamos la vista hacia el pasado.

Durante miles de años el Arte fue una de las principales herramientas que utilizaron los seres humanos para relacionarse con aquello que no podían ver: los dioses, los espíritus, los antepasados, los muertos o el misterio de la propia existencia. 

Las pinturas de las cuevas prehistóricas, las estelas funerarias egipcias, los retratos romanos de difuntos, los iconos bizantinos, los retablos cristianos o los monumentos funerarios no eran simples objetos decorativos. Eran puentes simbólicos entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En ese sentido, el Arte nunca fue únicamente belleza. Fue comunicación.

El Arte no abre una puerta sobrenatural demostrable. Lo que abre es una puerta en la memoria. Y la memoria es probablemente la forma más poderosa de supervivencia que poseen los seres humanos. También en el terreno religioso sigue desempeñando un papel importante. 

Las imágenes de santos, las vírgenes, los crucifijos, los iconos ortodoxos o las esculturas funerarias continúan actuando como mediadores simbólicos. Un creyente no suele pensar que la madera o la piedra tengan poderes propios. Lo que busca es concentrar su pensamiento, su oración o su recuerdo mediante una imagen material.

Quizá la cuestión más interesante sea que el Arte nunca ha servido tanto para hablar con los muertos como para que los muertos sigan hablando con nosotros. Cuando contemplamos una pintura de Goya, una escultura funeraria romana, una lápida medieval o una fotografía de nuestros abuelos, no somos nosotros quienes transmitimos un mensaje. Son ellos quienes siguen transmitiéndonos algo a través del tiempo.

Y tal vez esa sea una de las funciones más extraordinarias del Arte. Poder vencer parcialmente a la muerte. No porque resucite a nadie, sino porque permite que una parte de una persona —su imagen, su pensamiento, su emoción o su recuerdo— continúe presente cuando su cuerpo ya ha desaparecido.

Por eso, incluso en pleno siglo XXI, rodeados de inteligencia artificial, teléfonos móviles y redes sociales, el Arte sigue siendo una de las formas más eficaces que posee la humanidad para dialogar con el pasado y mantener viva la memoria de quienes ya no están. 

No comunica con los muertos en un sentido físico o sobrenatural demostrable; comunica con aquello que dejaron dentro de los vivos. Y eso, aunque menos espectacular, quizá sea mucho más real. El Arte ayuda además a que sigamos pensando… que tal vez…, no lo sabemos…, puede existir algo que sin entenderlo bien, sobrevive y nos acompaña.