19.6.26

La calma en el Arte Islámico


El Arte Islámico no intenta contar una historia con personas; intenta hacernos sentir que la belleza puede construirse con líneas, colores, ritmo y paciencia. Es un arte que convierte la geometría en poesía y las paredes de sus espacios, sean palacios, mezquitas o casas particulares, en un lugar donde la vista nunca deja de descubrir nuevos detalles.

Aunque hoy podemos hacer estos dibujos con un ordenador, hace casi mil años todo esto se realizaba a mano, pieza por pieza, con una precisión extraordinaria. Los artesanos tardaban meses e incluso años, en terminar la decoración de una sola sala.

Esta imagen muestra una parte de un edificio construido en España por artistas musulmanes hace muchos siglos. Este tipo de decoración pertenece al Arte Islámico, un arte que buscaba transmitir belleza, armonía y la grandeza de Dios sin necesidad de representar personas o animales. En muchos edificios religiosos del Islam se evitaba representar personas o animales para que la atención no se dirigiera hacia las imágenes, sino hacia Dios y hacia la belleza de la creación.

En su lugar vemos dibujos hechos con líneas, hojas, flores y formas geométricas que parecen repetirse una y otra vez. Los artistas musulmanes pensaban que el universo estaba lleno de orden y de belleza. Por eso decoraban las paredes con dibujos que parecían no terminar nunca. Era una forma de recordar que el mundo creado por Dios también es infinito y está lleno de equilibrio.

En sus obras destaca el azul y el blanco. El azul recuerda al cielo, al agua y a la tranquilidad. El blanco transmite limpieza, luz y pureza. Con muy pocos colores conseguían que los edificios parecieran elegantes y luminosos.

Hay varios tipos de dibujos, de figuras. Trabajaban los motivos vegetales, que parecen hojas, flores o ramas, aunque muchas veces son imaginarias, las formas geométricas, construidas con una precisión casi matemática, y a todo ello le añadían escritura árabe, que en muchos edificios también forma parte de la decoración, aunque en esta imagen apenas aparece, excepto en la zona alta. Todo está hecho con muchísimo cuidado. Cada pieza parece colocada exactamente en el lugar donde debe estar.

Si observas esta imagen durante un rato, probablemente notes que transmite calma. No hay nada que llame la atención de forma brusca. Todo parece estar en equilibrio, como si cada dibujo ayudara al siguiente. Es un arte que invita a mirar despacio.


18.6.26

Las obras de arte de Agustín Sciammarella


Esta es una mal llamada "Viñeta" pues es una auténtica obra de Arte con mayúsculas. O así me lo parece a mi. ¿Y quien dijo que las viñetas no podían ser obras de Arte con mayúsculas?

Está publicada en el diario El País como viñeta, hecha por el artista Agustín Sciammarella, un ilustrador caricaturista de prensa, argentino y lleno de premios, que trabaja para numerosos medios de comunicación de medio mundo. 

Tal vez haya exagerado yo, pero es que él también sabe exagerar en sus trabajos, como parte excelente de sus puntos de vista.

En esta obra que os dejo, ha retratado al expresidente de España José Luis Rodríguez Zapatero, ahora en horas delicadas. 

Rafal Milach y una imagen de su proyecto The Winners


El artista fotógrafo polaco Rafal Milach no deja una imagen curiosa por lo que representa como ejemplo que da la sensación de ser una imagen sin trabajar, mal elegida incluso, que cualquiera sin criterios podría hacer. No tiene nada que llame la atención… excepto que no parece una fotografía con arte, con capacidad de llamar la atención.

No es correcta esta apreciación precisamente por ser una imagen que refleja eso, el abandono, la anti estética, incluso la anti fotografía habitual. Parece hecha por un mal aficionado, y ese es su éxito de un artista con múltiples ejemplos de lo contrario.

En Madrid, dentro de la exposición "Refusal. Second Fractures" podemos ver muchas más obras de este autor dentro de PHotoESPAÑA en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Son pequeños ejemplos de imágenes hechas en Bielorrusia, que muestran su dura realidad, retratada por una persona que intenta transmitirnos un punto de vista real, matizado con ciertas dosis en los encuadres o en la elección del enfoque y del color.

“Trabajé un tiempo como fotógrafo oficial de prensa en Bielorrusia” —comenta Rafal Milach para El País—, como miembro de la agencia Magnum desde 2018 y activista. De ascendencia bielorrusa, viajó al país para conocer la localidad en la que habían vivido sus antepasados.

Esta imagen, dentro de su proyecto The Winners hecho entre los años 2011 y 2013, muestra precisamente ese punto de vista anquilosado, antiguo, congelado, casi esperpéntico de una sociedad que aparece sin proyecto por culpa de sus gobernantes.

17.6.26

David Hockney dejó de crear arte


Esta semana ha muerto el artista británico David Hockney que además de pintor, fue también impresor y fotógrafo además de escenógrafo. Hockney mantenía dos residencias en California donde vivió por temporadas durante treinta años: una en Nichols Canyon, Los Ángeles, y una oficina en Santa Monica Boulevard en West Hollywood, por lo que a veces se ha pensado que era más un artista norteamericano que de la zona de Londres.

Fue un importante artista del movimiento conocido como Arte Pop en la década de 1960, siendo considerado uno de los artistas británicos más influyentes del siglo xx.

Uno de los iniciadores de las grandes obras con pintura acrílica, y se dedicó de manera directa o indirecta al retrato en diferentes periodos de su carrera. Desde 1968 pintó a sus amigos, amantes y parientes a partir de fotografías. La presencia de Hockney queda marcada en estos retratos, ya que las líneas de perspectiva convergen de una manera muy personal para mostrar el punto de vista del artista, sobre todo por el uso de la fotografía para ayudarse en estas obras.

A principios de 1980, Hockney comenzó a producir "joiners", que son collages hechos de fotografías, creaba imágenes compuestas utilizando fotografías hechas con película instantánea o fotografías únicas reveladas en papel y ordenadas de manera irregular.[ Con la suma de todas esas imágenes, creaba otra imagen

Con la suma de todas esas imágenes, creaba otra imagen muy personal. Se acercaba a los elementos parciales de la imagen, para luego montar con todos ellos un mural con las imágenes pegadas, que simulaba una fotografía desde lejos, pero el resultado de la suma de las partes era distinto desde el punto de vista óptica, al haber hecho las imágenes desde un primer plano.