La obra que vemos es el pequeño retablo de San Pedro y San Pablo de la Catedral de Palencia, situado en la nave de la Epístola, junto al trascoro, encajado dentro de un gran altar plateresco de piedra fechado en 1534.
A la izquierda, San Pablo, reconocible sobre todo por la espada, su atributo tradicional, alusiva a su martirio por decapitación. Se representa con barba larga y aspecto más severo. A la derecha, San Pedro, tradicionalmente caracterizado por las llaves y el libro. En esta escultura tiene el cabello y la barba cortos y rizados.
Sobre los apóstoles vemos a los lados la Anunciación: el arcángel Gabriel, a la izquierda, y la Virgen María, a la derecha.
También son santos los cuatro pequeños medallones del banco, en la parte inferior de las figuras grandes. La guía de la Catedral los identifica como Santa Apolonia, Santa Catalina, Santa Bárbara y Santa Lucía.
Durante mucho tiempo las dos grandes figuras de Pedro y Pablo aparecieron simplemente como obras tardogóticas anónimas. Un estudio reciente del historiador del arte Rubén Fernández Mateos las atribuye al escultor palentino Alonso de Portillo, activo entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, basándose en comparaciones estilísticas con otras esculturas suyas de la propia catedral.



