El pintor pero sobre todo artista Antonio López ha estado en Zaragoza para plantear una ponencia dentro del Congreso 'El mundo que viene' realizado por Fundación Ibercaja.
Os dejo unas respuestas que nos ha dejado en una entrevista para Heraldo de Aragón. Son perlas de un artista tremendo, y vivo, al que hemos disfrutado y visto de forma contemporánea.
La fotografía utilizada para acompañar esta entrada es de Víctor Mateo, para Heraldo de Aragón-
Vivimos en un mundo amenazante. Lo que ocurre actualmente y se cuenta en los periódicos ya lo es, pero hay una amenaza de la que no se habla: los humanos nos creemos los dueños de todo, de los animales, de los ríos, de todo el aire, y lo vamos aplastando todo como unas bestias, como animales. Hay que vivir con más sensibilidad hacia lo que nos rodea, una vida más austera, porque esto que tenemos y disfrutamos tiene que durar más. No podemos acabar con todo.
Todos somos testigos de la historia. Yo pinto como mis amigos, los que formamos la llamada Escuela de Madrid; no hemos tenido una actitud crítica, somos más velazqueños que goyescos. Goya opinaba con su arte: veía algo horrible y hacía las pinturas negras, o los Caprichos. Nosotros elegimos mostrar cómo veíamos las cosas y dejar que la gente juzgase: una actitud admirativa.
He dedicado mi vida, más que a buscar la luz, a huir de la oscuridad más terrible, la ignorancia. Hay que aprender, intentar llegar a donde puedas en el conocimiento de las cosas, cada cual desde el sitio que esté. A mí, la curiosidad y el saber me han salvado la vida.
Me conmueve la música, hasta la lágrima. Es arrebatadora. Quizás no dura tanto en mí, eso sí. También puedo estar viendo una pintura que me gusta y la miro una y otra vez, puedo relacionarme con ella sin que me trastorne... pero la música, o ciertas músicas, sí me trastornan. La arquitectura también me impresiona: de hecho, ciertas obras arquitectónicas me parecen lo más grande que ha hecho el hombre. El Partenón, por ejemplo; si lo viésemos con todas sus pinturas, con la diosa dentro, no podríamos resistir la emoción. O Nötre Dame, o la herencia arquitectónica del antiguo Egipto, la Sagrada Familia de Gaudí… Yo me paso la vida mirando para atrás y no me canso. ¿Cuándo empieza el atrás, de todos modos? Yo le llamo memoria, y está en el presente. El futuro casi no lo considero.
---------
Vivimos en un mundo amenazante. Lo que ocurre actualmente y se cuenta en los periódicos ya lo es, pero hay una amenaza de la que no se habla: los humanos nos creemos los dueños de todo, de los animales, de los ríos, de todo el aire, y lo vamos aplastando todo como unas bestias, como animales. Hay que vivir con más sensibilidad hacia lo que nos rodea, una vida más austera, porque esto que tenemos y disfrutamos tiene que durar más. No podemos acabar con todo.
Todos somos testigos de la historia. Yo pinto como mis amigos, los que formamos la llamada Escuela de Madrid; no hemos tenido una actitud crítica, somos más velazqueños que goyescos. Goya opinaba con su arte: veía algo horrible y hacía las pinturas negras, o los Caprichos. Nosotros elegimos mostrar cómo veíamos las cosas y dejar que la gente juzgase: una actitud admirativa.
He dedicado mi vida, más que a buscar la luz, a huir de la oscuridad más terrible, la ignorancia. Hay que aprender, intentar llegar a donde puedas en el conocimiento de las cosas, cada cual desde el sitio que esté. A mí, la curiosidad y el saber me han salvado la vida.
Me conmueve la música, hasta la lágrima. Es arrebatadora. Quizás no dura tanto en mí, eso sí. También puedo estar viendo una pintura que me gusta y la miro una y otra vez, puedo relacionarme con ella sin que me trastorne... pero la música, o ciertas músicas, sí me trastornan. La arquitectura también me impresiona: de hecho, ciertas obras arquitectónicas me parecen lo más grande que ha hecho el hombre. El Partenón, por ejemplo; si lo viésemos con todas sus pinturas, con la diosa dentro, no podríamos resistir la emoción. O Nötre Dame, o la herencia arquitectónica del antiguo Egipto, la Sagrada Familia de Gaudí… Yo me paso la vida mirando para atrás y no me canso. ¿Cuándo empieza el atrás, de todos modos? Yo le llamo memoria, y está en el presente. El futuro casi no lo considero.



