28.6.26

Pintura de oscuro a claro, sobre lienzo con base oscura


Esta obra que vemos, está trabajada con una técnica muy sencilla, muy utilizada y que ogra efectos muy interesantes. Vamos a aprender algo más de esta técnica artística.

Esta técnica no suele tener un único nombre absoluto, pero lo más correcto sería llamarlo pintura sobre fondo oscuro con reservas o también trabajo por reservas sobre imprimación oscura.

El pintor parte de una base muy oscura —negra o pardo-negruzca— y luego va construyendo las formas de oscuro a claro, añadiendo luces y color, pero dejando ver partes del fondo entre pinceladas para que ese colo oscuro actúe como sombra, o como contorno entre masas de color o como separación entre planos.

En este ejemplo se aprecia bastante bien eso:el fondo oscuro no desaparece del todo; queda visible entre zonas de color, ayuda a recortar ventanas, tejado, esquinas y cambios de plano, y da fuerza estructural a la imagen sin necesidad de dibujar todos los contornos de manera tradicional.

No es una técnica moderna, nueva, sino que los grandes clásicos ya la utilizaban. Se daba una imprimación oscura sobre el lienzo, cuando el cuadro se prepara, poniendo una base oscura sobre la que luego se pinta. y se trabaja de oscuro a claro, fórmula muy usada para explicar este modo de construir la pintura.

No lo llamaría simplemente “claroscuro”, porque el claroscuro es un efecto general de luces y sombras, mientras que aquí hay además una decisión técnica concreta, la de aprovechar el fondo oscuro visible como elemento de dibujo y estructura.La obra está resuelta mediante pintura sobre preparación oscura, trabajada por reservas, de modo que el fondo negro queda visible entre las pinceladas y funciona como contorno, sombra y elemento estructural de la composición.

El pintor no cubre toda la superficie desde el principio, sino que deja respirar el fondo oscuro en algunas zonas que pueden ser solo lineas o espacios finos o como en algunas obras clásicas, grandes manchas de fondo. Ese fondo al final no es un simple soporte, forma parte del cuadro y ayuda a construir la imagen.

27.6.26

Heilig-Geist-Kirche de Múnich, dos alegorías


Vuelvo con imágenes religiosas en ese Arte que se hizo para los analfabetos de las épocas antiguas, cuando las imágenes pintadas eran la necesidad de explicar a las personas creyentes, lo que no podía leer.

La obra de esta imagen que dejo arriba, tomada en Munich, es el mural alegórico septentrional de la Heilig-Geist-Kirche de Múnich, junto al Viktualienmarkt. Una de las dos grandes pinturas murales alegóricas situadas bajo la tribuna o zona del portal occidental, realizadas hacia 1750 por Joseph Ignaz Schilling y Joseph Weiß el Viejo.

En concreto, el mural del lado norte representa las virtudes de Esperanza, Caridad/Amor, Fe, Longanimidad, Fortaleza y Paz. El ancla de la Esperanza, el cordero como símbolo de pureza o caridad sacrificial, la cruz para la Fe, y la paloma del Espíritu Santo en la parte superior.

En la otra obra podemos ver la escena que está presidida por la paloma del Espíritu Santo en la parte superior, y varias figuras femeninas portan atributos simbólicos que remiten a virtudes, no a santas concretas o a un episodio narrativo histórico. Eso también refuerza que no estamos ante “dos cuadros sueltos”, sino ante un programa alegórico emparejado dentro del mismo espacio litúrgico.

Las obras están en una de las iglesias más antiguas de Múnich; su interior fue barroquizado en el siglo XVIII y sufrió una gran destrucción en la Segunda Guerra Mundial, siendo luego reconstruido y restaurado todo el conjunto. En ese mismo ámbito existe el mural compañero del lado sur, con otra serie alegórica: Templanza, Prudencia, Alegría, Justicia y Misericordia, que vemos abajo.




24.6.26

Un icono bizantino para adorar


A partir del año 313, cuando el emperador Constantino se convierte en cristiano, todo el mundo occidental cambia poco a poco en los conceptos religiosos y con ello en el uso del Arte para sus fines propagandísticos. Había que convencer a todos que aquello, nuevo, era lo correcto.

La inmensa mayoría de los ciudadanos de aquella Europa, desde toda Italia hasta Grecia o Rusia, eran analfabetos y para convencerles de que las Sagradas Escrituras eran imprescindibles para alcanzar el Cielo y la Vida Eterna, había que explicarles sus verdades a base de imágenes en público.

Había que convencer y enseñar aquella verdad, que salvaba a las personas de la muerte total. Y se hicieron mosaicos enormes, se pintaron paredes enteras de los interiores y exteriores de las capillas y las iglesias, para que los vecinos no tuvieran duda de lo que estaban escuchando por parte de los sacerdotes de la época. 

Daba igual si eran lugares públicas o estancias privadas de personas con poder o con dinero. Había que envolverse en lo que todavía no se sabía leer, solo era necesario mirar. Y surgen además los iconos durante el siglo VIII como forma de controlar qué se tenía que adorar.

Dios era al principio muy similar a Zeus, Cristo lo era similar al dios Apolo, y de esa manera era más sencillo entender de qué se hablaba, de dioses que habían venirnos a salvarnos. 

Los ciudadanos no entendían grandes narraciones o extrañas historias de las Sagradas Escrituras, buscaban y se les entregaban referentes sencillos.

Para los ciudadanos más formados se creaban libros escritos a mano como es lógico, con miniaturas más complejas en donde ya sí, se relataban episodios bíblicos. O se ampliaban poco a poco las referencias en los frescos de los santuarios, para poder ampliar las explicaciones de los sacerdotes.

Brillo, luz, oro, mucho oro y vidrieras que dejaran pasar la luz del cielo, se fueron distribuyendo por toda aquella Europa que veía crecer el cristianismo a una velocidad altísima.

Y los artistas bizantinos, casi todos ellos monjes, intentaban no hacer esculturas pues creían que eran ídolos, y se trabajaba mucho más las imágenes bidimensionales, sin sombras, planas, sin perspectiva, como referencias religiosas, casi como estampas.

Los iconos miran de frente, no se ve el cuerpo, solo el rostro, algún vestido y poco más. Son inexpresivos, sin casi vida pero con la simbología del Ser Superior. Fondos dorados, coronas, y sobre todo que nunca el fiel espectador pudiera pensar que fueran a ser personas como ellos. Eran seres diferentes, superiores.

Eran figuras de poder, con llaves muy grandes para abrir espacios celestiales, con cálices o emblemas para perdonar, y llevando la Cruz de Jesús como símbolo. Simplemente Poder.

Estos iconos ortodoxos se elaboraban sobre una tabla de madera recubierta de yeso y pasta de mármol y empleaban pintura al temple (mezclada con yema de huevo), pigmentos minerales y láminas de oro. Los monjes realizaban el proceso de creación tras periodos de ayuno, oración y purificación, buscando la inspiración divina para que les inspiraran.



23.6.26

Una alcantarilla italiana con mucho Arte


Nuestro corresponsal en Europa, Sara Paolucci,  farmacéutica aragoemiliana, en colaboración con Luis Iribarren, nos envía esta bella alcantarilla desde la localidad de Porto Venere, junto a La Spezia. en Liguria, Italia

Nos habla dicha obra de arte urbano de "Cinque Terre" que son cinco muy famosos pueblos de costa de su zona de influencia.

Sí, las alcantarillas también pueden llamar nuestra atención, como elementos urbanos que en algunos países quieren convertir en pequeñas obras de arte.