29.6.26
Retrato de Marie Friederike Charlotte
Aquí vemos a la esposa del farmacéutico o boticario Johann August Wilhelm Kunitz, construyó una colección cuidadosamente compuesta de arte y artesanía a lo largo de su vida y que hoy se puede ver en un museo abierto al público en el castillo de Heidelberg.
Se llamaba la persona retratada Marie Friederike Charlotte Kunitz, nacida Dreyer (1798 a 1885) y está pintada por el conocido retratista Paul von Mila en el año 1831, mientras que en el fondo podemos ver a bahía de Pomerania y la amplia vista de la ciudad de Cammin en el Camminer Bodden, hoy Kamień Pomorski, en Polonia.
La obra se encuentra en el Deutsches Apotheken-Museum, y el propio museo describe el cuadro como un retrato de gran calidad dentro del gusto Biedermeier, insistiendo en la elegancia del vestido oscuro de seda, la cofia con cintas y encajes, y el collar de oro floral que, según la tradición familiar, fue regalo de su esposo.
Técnica pictórica para crear movimiento
En esa exploración que a veces hago, en la búsqueda de/por técnicas pictóricas menos comunes, a veces me encuentro con obras sencillas, simples diría incluso, en donde se ha plasmado el mensaje de esa obra pictórica precisamente por la técnica utilizada.
Este es uno de ellos. Es un cuadro que me encontré en la ciudad de Friburgo, en Alemania.
El árbol da la sensación de tensión, de resistencia contra el aire fuerte que le azota. Y gran parte de eso se basa en dos conceptos muy simples.NO hay detalle, y la inclinación de los elementos nos lleva a pensar que existe una presión del aire del ambiente, que es incluso casi superior a la resistencia del árbol.
Las manchas de color, pintura mezclada a lo bruto, ayudan a esa sensación de plasmar el detalle sin que exista el detalle. Todo está en movimiento, también el color, las formas y el detalla de los elementos.
28.6.26
Pintura de oscuro a claro, sobre lienzo con base oscura
Esta obra que vemos, está trabajada con una técnica muy sencilla, muy utilizada y que ogra efectos muy interesantes. Vamos a aprender algo más de esta técnica artística.
Esta técnica no suele tener un único nombre absoluto, pero lo más correcto sería llamarlo pintura sobre fondo oscuro con reservas o también trabajo por reservas sobre imprimación oscura.
El pintor parte de una base muy oscura —negra o pardo-negruzca— y luego va construyendo las formas de oscuro a claro, añadiendo luces y color, pero dejando ver partes del fondo entre pinceladas para que ese colo oscuro actúe como sombra, o como contorno entre masas de color o como separación entre planos.
En este ejemplo se aprecia bastante bien eso:el fondo oscuro no desaparece del todo; queda visible entre zonas de color, ayuda a recortar ventanas, tejado, esquinas y cambios de plano, y da fuerza estructural a la imagen sin necesidad de dibujar todos los contornos de manera tradicional.
No es una técnica moderna, nueva, sino que los grandes clásicos ya la utilizaban. Se daba una imprimación oscura sobre el lienzo, cuando el cuadro se prepara, poniendo una base oscura sobre la que luego se pinta. y se trabaja de oscuro a claro, fórmula muy usada para explicar este modo de construir la pintura.
No lo llamaría simplemente “claroscuro”, porque el claroscuro es un efecto general de luces y sombras, mientras que aquí hay además una decisión técnica concreta, la de aprovechar el fondo oscuro visible como elemento de dibujo y estructura.La obra está resuelta mediante pintura sobre preparación oscura, trabajada por reservas, de modo que el fondo negro queda visible entre las pinceladas y funciona como contorno, sombra y elemento estructural de la composición.
El pintor no cubre toda la superficie desde el principio, sino que deja respirar el fondo oscuro en algunas zonas que pueden ser solo lineas o espacios finos o como en algunas obras clásicas, grandes manchas de fondo. Ese fondo al final no es un simple soporte, forma parte del cuadro y ayuda a construir la imagen.
27.6.26
Heilig-Geist-Kirche de Múnich, dos alegorías
Vuelvo con imágenes religiosas en ese Arte que se hizo para los analfabetos de las épocas antiguas, cuando las imágenes pintadas eran la necesidad de explicar a las personas creyentes, lo que no podía leer.
La obra de esta imagen que dejo arriba, tomada en Munich, es el mural alegórico septentrional de la Heilig-Geist-Kirche de Múnich, junto al Viktualienmarkt. Una de las dos grandes pinturas murales alegóricas situadas bajo la tribuna o zona del portal occidental, realizadas hacia 1750 por Joseph Ignaz Schilling y Joseph Weiß el Viejo.
En concreto, el mural del lado norte representa las virtudes de Esperanza, Caridad/Amor, Fe, Longanimidad, Fortaleza y Paz. El ancla de la Esperanza, el cordero como símbolo de pureza o caridad sacrificial, la cruz para la Fe, y la paloma del Espíritu Santo en la parte superior.
En la otra obra podemos ver la escena que está presidida por la paloma del Espíritu Santo en la parte superior, y varias figuras femeninas portan atributos simbólicos que remiten a virtudes, no a santas concretas o a un episodio narrativo histórico. Eso también refuerza que no estamos ante “dos cuadros sueltos”, sino ante un programa alegórico emparejado dentro del mismo espacio litúrgico.
Las obras están en una de las iglesias más antiguas de Múnich; su interior fue barroquizado en el siglo XVIII y sufrió una gran destrucción en la Segunda Guerra Mundial, siendo luego reconstruido y restaurado todo el conjunto. En ese mismo ámbito existe el mural compañero del lado sur, con otra serie alegórica: Templanza, Prudencia, Alegría, Justicia y Misericordia, que vemos abajo.
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