3.2.26

Una obra de Miguel Ángel, en Logroño


Con algunas pequeñas dudas y convencidos de que si en vez de en Logroño estuviera en Milán o en Madrid, tenemos en la catedral de Logroño un cuadro que casi con toda la seguridad es del famoso Miguel Ángel Buonarroti pintado para la que entonces era su muy buena amiga Vittoria Colonna.

Es un cuadro pequeño hecho sobre madera de nogal, una obra portátil, un oratorio para llevar en los viajes la antes mencionada Vittoria Colonna, una hermosa joven que era Marquesa de Pescara, e intelectual y poetisa de aquellos años del Renacimiento.

De familia noble italiana, parece ser que según consta en suficiente documentación encargó a su amigo Miguel Ángel este cuadro, una dama que se casó con otro noble pero español herido en la batalla de Pavía y que tras no poder superar las heridas y ya muerto, dejó a su esposa en una dura depresión.

En el año 1539 se sabe que entabló una fuerte relación de amistad con el pintor Miguel Ángel, quien le hizo numerosos dibujos y retratos y se intercambiaron poesías.

Este cuadro de una crucifixión, del que constan bocetos y dibujos preparatorios de Miguel Ángel repartidos por varios museos en Francia y Gran Bretaña, nunca ha querido ser sometido a rigurosos estudios de autoría.

Pintado en el año 1540, sólo eran Cristo, la Virgen y San Juan. En el año 1547, a la muerte de Vittoria Colonna, el pintor recuperó el cuadro e incluyó a su amiga en la obra, como la figura de Maria Magdalena portando sobre los hombros un pañuelo como símbolo de su viudez.

En esta versión retocada, se cambió la dirección de la mano de la Virgen, de estar dirigida hacia la figura de Cristo, para dejarla reposando en su pecho.

Hay dudas sobre si este cuadro es el original de Miguel Ángel, o una copia de alguno de sus alumnos. Lo cierto es que no existe otro, y que en los documentos testamentales de esta obra, quien deja la herencia perteneciente a la colección privada del Obispo de Logroño Don Pedro González de Castillo. 

Este deja por escrito la explicación de la obra y su autoría, de forma muy clara, y la forma en que se debía utilizar tras su muerte. El Museo Británico de Londres y el Louvre de París conservan bocetos dibujados de la crucifixión que aparece en el cuadro.

Cristo lleva en su cuello la leyenda inscrita en hebreo, con la frase: “Gibor” —el héroe divino—.

2.2.26

Ângelo de Sousa y un espacio roto por líneas


El artista Ângelo de Sousa fue el pintor contemporáneo más reconocido en la vecina Portugal. Escultor, pintor, diseñador y profesor de Arte, uno de los creadores del grupo llamado «Os Quatro Vintes», supo experimentar con nuevas técnicas abstractas en sus obras, siendo un estudioso del color y de la luz, que exploró el minimalismo de una forma radical.

Sus trabajos minimalistas y abstractos eran eso, sencillez buscando impresionar con muy pocos elementos, jugando con la geometría de las formas, de los colores, de las líneas que rompían los espacios, buscando muchas veces el infinito sin salirse de los marcos.

La obra que vemos arriba, Sin Título, la hizo con acrílico sobre lienzo en el año 1992.

Un Oporto de vinos y recuerdos


Sensaciones. Simples recuerdos de una tarde de niebla en Oporto visitando bodegas y catando vinos diferentes. Sin la fotografía es mucho más completo ponerle recuerdos a una reunión de amigos visitando posibilidades de ocio. 

31.1.26

No es humor, es dolor nevado


El punto de vista que nos ofrece semana tras semana la revista The New Yorker en sus portadas es fabuloso, una radiografía de nuestra sociedad actual, desde un punto de vista que a veces es ácido, pero siempre es real. 

No nos gusta, es verdad, asumir que somos así, pero es por nuestras decisiones que nos vamos convirtiendo en esto.

La viñeta de la portada de The New Yorker de esta semana, con un New York muy nevado, vacío de viandantes, pero lleno de personas que hacen el reparto a domicilio con sus motos, es ejemplar, para entender dónde estamos.

De verdad, esto es esclavismo, pero lo hemos disfrazado con el adjetivo de siglo XXI para disimular, siempre hay personas más necesitadas que uno mismo, que haga lo que nosotros no queremos hacer. Les pagamos cuatro migajas y esperamos a que lleguen desde nuestra calefacción.