7.1.19

Familia Real de Antonio López y tomar apuntes del natural

Durante siglos las obras de arte se empezaban a crear con apuntes del natural que tomaba el artista para luego en el estudio realizar la obra, o completarla cuando menos. Era una manera de captar lo que se veía y guardarlo en un lugar físico además de en la memoria fotográfica de cada uno, incluso cuando esta palabra ni podía existir.

Se tomaba nota con pocas líneas, con esbozos en la mayoría de los casos, de las formas, del encuadre y se le añadían (o no) notas de color o notas escritas para recordar qué había en esa escena que resultaba atractiva para quien la estaba construyendo en un boceto. Muchas veces aquellos bocetos terminaban en el estudio convertidos en dibujos mucho más detallados, desde donde se seleccionan entre varios de ellos del mismo tema, cual se iban a convertir finalmente en una obra terminada, fuera pintura o escultura.

Pero en las últimas décadas es la fotografía la que ha ocupado el lugar de los bocetos, de los apuntes al natural. Casi nadie toma apuntes, excepto de lo más burdo y para ver tipo de composiciones que no existen y por ello no se pueden fotografiar. Hay que recordar que en una obra podemos crear lo que no existe y por ello aquello que no es posible ser fotografiado. Y para ello si necesitaremos componer el conjunto en algo más que nuestra propia memoria. 

Un ejemplo de ello fue el cuadro de la Familia Real.

Esta obra, además de ser pintada en varias épocas muy distantes en el tiempo, ni nunca posaron juntas las personas para la pintura, y donde ni tan siquiera posaron de forma individual excepto para sesiones de fotografía. 

Hoy por lo general y para cualquier obra de estudio se parte de un boceto de la composición del conjunto, de la luz, del punto de vista, y se le van añadiendo rostros, tamaños, vestidos, posiciones, colores que encajen en el conjunto. Y para todo ello más que apuntes del natural, lo que se hace son apuntes inventados pero apuntes al fin, para valorar los resultados en la composición final.

En este caso en concreto Antonio López inició los primeros apuntes del natural el 24 de diciembre de 1993 cuando se trasladó con dos amigos al Palacio de la Zarzuela para realizar una sesión de fotos de los Reyes y sus hijos y que duró más de dos horas. Aquellos apuntes no gustaron al artista y se repitieron en el estudio de Antonio López más de seis meses después. Fueron fotografiados por separado y en conjunto, con diversos trajes y tipos de luz, e incluso a la Reina Sofía la hizo volver en más ocasiones con diversos trajes, para elegir lo que mejor encaja en la composición.

Para la composición de los cinco personajes del cuadro La Familia Real, Antonio López trabajó las figuras en fotografías a tamaño real sobre madera de tablex individuales que luego disponía para ver su encaje en la composición. El que menos varió en su posición en estos veinte años de larga trayectoria pictórica para un cuadro que consideraba muy importante, fue Juan Carlos I, que siempre ha ocupado el centro de la composición. El resto de los personajes fueron recolocados en múltiples ocasiones.

Esta es claramente una obra (casi) fallida de Antonio López pues fue terminada en el año 2014, más de 20 años después de los primeros bocetos y apuntes, lo que sin duda se nota en el resultado final, que parece como falso, pasado de fecha, postizo.

Algo que se necesita siempre en un boceto es reflejar la frescura del momento, cazar el instante. Y en este caso se notan los añadidos, los “pegotes” en el boceto, en la idea. Una señal de que esta obra no convencía a Antonio López, pero que tenía que entregarla pues estaba contratada y pagada. Tan es así que en la presentación final de la obra, el artista no estuvo presente. Parecería que no la quisiera admitir como suya.


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