12.3.19

Dibujo automático para aprender a dibujar abstracto

Hablábamos antes de los trabajos infantiles de Joan Miró y advertimos que él sabía dibujar y muy bien, si hubiera querido hacerlo. Ahora os voy a proponer un trabajo muy simple para acercarnos al tipo de obra que realizaba Joan Miró. El dibujo automático, un sistema que se acerca mucho al dibujo surrealista y que nos ayudará a practicar la mano con el dibujo, totalmente alejado a los sistemas tradicionales, que sin duda siguen siendo imprescindibles para aprender a dibujar. 

Esto NUNCA sustituye a las horas de carboncillo, de luces y sombras, de apuntes del natural.

En una hoja blanca de papel (en varias hojas para poder elegir la que más te guste) y con un rotulador o un pincel cargado con tinta o con una caña, vamos a realizar una línea en negro de forma rápida y con líneas curvas, casi garabatos que se unen los unos a los otros, hasta crear una formas aleatorias.

Si no te queda totalmente centrado el dibujo, si no te gusta el resultado, si crees que se puede mejorar, vuelves a realizar otro pues ya ves que es un ejercicio muy simple y rápido. Hemos creado el primer dibujo automático, que ha salido de nuestra casualidad, de nuestro interior, de forma aleatoria. Nuestro primer trabajo surrealista.

¿Que para qué sirve? De momento para poco, si acaso para pasárnoslo bien. Si te aburre, si no te gusta, si no te lo estás pasando bien, déjalo, olvídate de seguir. Pero es una manera de jugar con el ARTE y de practicar diversas herramientas y técnicas.

Ahora vamos a colorear estas formas que han ido saliendo en el interior de nuestro dibujo. pero antes vamos a bajar a realizar unas fotocopias del dibujo o nos lo vamos a escanear e imprimir varias veces. Es caso es tener varios dibujos en blanco y negro, sin color, esperando a que nosotros le pongamos colores dentro.

Podemos jugar a pintar uno con colores, claros, otro con oscuros, uno con vicos y otro con tonos pálidos o pasteles. Uno en un momento de tristeza, otro que estamos deseando plasmar alegría, etc. Estamos jugando a crear sensaciones con colores, según el momento y el cuadro. Incluso uno lo puedes pintar hoy, dejarlo en un cajón y sin revisar pintar otro dentro de un mes, para ver los cambios.

Eso sí, en todos los casos firma la obra. ¿Que para qué? Pues para saber dónde está la esquina inferior izquierda (o derecha, según donde firmes) pues podría ser que según tu temperamento el cuadro lo hubieras terminado en una posición o en otra.

Simplemente estás representando de forma abstracta tu forma interior de sentirte, de estar, de ser en cada momento. ¿Te gusta ya algo más el ejercicio?



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