Con la llegada del Renacimiento en el Arte, tras el Gótico, lo que sí hubo fue una nueva consideración con los artistas, que hasta ese momento eran más considerados artesanos que artistas creadores.
Se siguió considerando que lo más importante era divulgar la palabra de Dios, pero aumentando el papel filosófico de sus historias dando un papel más importante a los artistas que creaban desde su punto de vista, las historias que creían importantes.
El Renacimiento nace desde Italia y Flandes (actual Bélgica) hacia Europa, u durante dos siglos desde los inicios del XIV, sobre todo con la llegada de la imprenta, se amplían los usos del Arte entre las familias poderosas, lo que facilita un tipo de negocio para ricos y eruditos, que facilita la expansión.
Es cierto que durante la Edad Media y aún durante buena parte del Renacimiento, pintores y escultores trabajaban en talleres y corporaciones y pertenecían al mundo de los oficios manuales y que el cambio fue progresivamente, sobre todo en Italia, que comenzó a valorarse más la personalidad y la capacidad intelectual del maestro.
El arte religioso siguió teniendo una importancia enorme, eso sin duda, pero el Renacimiento amplió notablemente los temas ampliando hacia la mitología clásica, historia antigua, retrato, alegorías, temas cívicos y asuntos profanos.
Poco a poco los temas religiosos puros perdieron fuerza —aunque continuaron ocupando un lugar fundamental—, y el humanismo y la recuperación de la cultura clásica ampliaron los asuntos representados y la forma de tratarlos.
Aunque los artistas seguían trabajando, en su mayoría, por encargo y sujetos al tema elegido por sus clientes, fueron adquiriendo mayor libertad para interpretar las historias, construir las escenas y aportar a ellas una visión artística propia.
El gran cambio no fue que el artista pudiera pintar lo que le diera la gana, sino que empezó a reconocerse por los que hacían el encargo que, aun pintando un tema encargado, Rafael, Leonardo o Miguel Ángel aportaban algo que pertenecía específicamente a los artistas Rafael, Leonardo o Miguel Ángel.
Ahí está una de las transformaciones esenciales de la consideración del artista durante el Renacimiento. La aspiración a elevar la pintura al rango de actividad intelectual o «arte liberal» en donde el papel del artista era ya importante.
En estos dos siglos suceden algunos asuntos tremendamente importantes para el Arte. En el año 1454 se publica el primer libro impreso que es la Biblia de Gutenberg, y pocos años después y sobre el año 1470, la pintura al óleo se impone sobre los frescos y el temple al huevo sobre tabla, por ser un método de secado mucho más lento, lo que permitía a los artistas hacer rectificaciones y tener más calma para crear los detalles y las obras. El óleo dio al nuevo artista renacentista una herramienta mucho más flexible para interpretar personalmente la realidad.
En Europa hay constancia del empleo de aceites secantes como aglutinantes pictóricos al menos desde el siglo XII. Es decir, se mezclaban pigmentos con aceites —principalmente linaza o nuez— mucho antes del Renacimiento y la gran revolución técnica del óleo llega a Italia desde el norte de Europa, especialmente desde los Países Bajos.
En Italia como cuna del Renacimiento existía una tradición potentísima de pintura al temple de huevo sobre tabla. El pigmento se mezclaba normalmente con yema de huevo y se aplicaba sobre tablas preparadas con yeso. Esa fue una técnica fundamental en la pintura medieval italiana.
En la imagen podemos ver unos de los primeros ejemplos de pintura del Renacimiento, todavía al fresco y no al óleo. La obra Lamentación sobre Cristo muerto es una escena del pintor italiano Giotto de Bondone (Giotto). Está realizado al fresco, y fue pintado entre sobre el año 1305 y está situado en el centro de la pared izquierda de la Capilla de los Scrovegni de Padua.
El gran cambio no fue que el artista pudiera pintar lo que le diera la gana, sino que empezó a reconocerse por los que hacían el encargo que, aun pintando un tema encargado, Rafael, Leonardo o Miguel Ángel aportaban algo que pertenecía específicamente a los artistas Rafael, Leonardo o Miguel Ángel.
Ahí está una de las transformaciones esenciales de la consideración del artista durante el Renacimiento. La aspiración a elevar la pintura al rango de actividad intelectual o «arte liberal» en donde el papel del artista era ya importante.
En estos dos siglos suceden algunos asuntos tremendamente importantes para el Arte. En el año 1454 se publica el primer libro impreso que es la Biblia de Gutenberg, y pocos años después y sobre el año 1470, la pintura al óleo se impone sobre los frescos y el temple al huevo sobre tabla, por ser un método de secado mucho más lento, lo que permitía a los artistas hacer rectificaciones y tener más calma para crear los detalles y las obras. El óleo dio al nuevo artista renacentista una herramienta mucho más flexible para interpretar personalmente la realidad.
En Europa hay constancia del empleo de aceites secantes como aglutinantes pictóricos al menos desde el siglo XII. Es decir, se mezclaban pigmentos con aceites —principalmente linaza o nuez— mucho antes del Renacimiento y la gran revolución técnica del óleo llega a Italia desde el norte de Europa, especialmente desde los Países Bajos.
En Italia como cuna del Renacimiento existía una tradición potentísima de pintura al temple de huevo sobre tabla. El pigmento se mezclaba normalmente con yema de huevo y se aplicaba sobre tablas preparadas con yeso. Esa fue una técnica fundamental en la pintura medieval italiana.
En la imagen podemos ver unos de los primeros ejemplos de pintura del Renacimiento, todavía al fresco y no al óleo. La obra Lamentación sobre Cristo muerto es una escena del pintor italiano Giotto de Bondone (Giotto). Está realizado al fresco, y fue pintado entre sobre el año 1305 y está situado en el centro de la pared izquierda de la Capilla de los Scrovegni de Padua.
