Franco Battiato y vosotros mismos. Arte Musical


¿Cantaba bien Franco Battiato con su hilo de original voz? Pero si él mismo no sabía quién era. Aunque para no saberlo, nos puso en el centro de gravedad su voz tímida pero suficiente, ataviado con trajes de excelente corte de tres piezas, su modulación magistral y cadencia casi sinfónica pero sin gritar. Era pura solemnidad y centro de toda la atención al modo de Machado, quizá buscándolo se sacrificaba colectivamente.

Sus letras contaban con momentos superficiales, de introspección o fiesta, de amargura por la deshumanización mentecata con puntos de rebelión nunca con memoria histórica. Si en algo destacaba era en huir de los lugares comunes y mensajes trillados, de la ideología pop política por cuanto que su música era pop irónica. Todavía recuerdo cuando José María Cano intentó imitarle…

Reivindico a su painista veneciano Giusto Pio como genio del metrónomo, émulo del pintor Giorgione de su misma procedencia, poniendo un nuevo color musical que matizaba tanto hieratismo. Ambos salieron suficientes y tranquilos a La Romareda de los 80, aquella de las huelgas generales y de entrada no, donde sus emociones amansaron a cuarenta mil leones que escucharon que al profesor con respeto, que bailaron lo que dictó el memorable órgano Hammond del octogenario.

Hemos terminado poniendo en el pedestal un yogur de libertad desnatado.

Mientras Franco puso a Italia en el imaginario de cierta parte de la generación baby boom española de los 80, como puede que solamente Golpes Bajos hiciera de otro modo. A los hijos de los parados de la reconversión que llegaron a la Universidad como primeros de sus familias y venganza póstuma de Azaña para engrosar la primera lista de parados universitarios.

Tuvimos que virar la vista a Sicilia, Portugal y la Checoslovaquia de Kundera porque la generación anterior revolucionaria para sí pero luego socialdemócrata, que no vivió pero postureó que sí el Mayo del 68 francés, nos dejó sin espacio material de participación, acceso a la función pública casi universal ni nóminas blindadas. Agua helada que también salía de la ducha de Battiato.

Del mismo modo que a muchos críos milenials y de hasta 35 años solamente les queda la huída a través del manga a Japón como evasión, porque nada está más lejos.

Franco Battiato legó belleza, clase y argumentos. Y si se levanta la bandera blanca, que sea con firmeza y elegancia, mi maestro. Joder, para no conocerte a ti mismo, qué poeta nunca silente:

Mister Tamburino yo no quiero bromear,
pongámonos la camiseta, los tiempos cambiaran,
somos hijos de las estrellas y biznietos de su majestad el dinero.
Por fortuna mi racismo no me deja ver,
esos programas demenciales con tribunas electorales
y aún tenéis ganas de poneros perfumes y desodorantes,
sois como arenas movedizas tirados hacia abajo uh uh.
Hay quien se pone unas gafas de sol
por tener más carisma y sintomático misterio,
uh, qué difícil es permanecer padre cuando los hijos crecen
y las madres emblanquecen.
Cuánta escuálida figura que atraviesa el país,
qué mísera es la vida con los abusos de poder. En el puerto ondea la bandera blanca
en el puerto ondea la bandera blanca
en el puerto ondea la bandera blanca
en el puerto ondea la bandera blanca. A Beethoven y Sinatra, prefiero la ensalada,
a Vivaldi, uvas pasas que me dan más calorías,
uh! qué difícil es quedarse quieto y indiferente
mientras todo entorno hace ruido,
en esta época de locos nos faltaban los idiotas del horror.
He oído los disparos en una vía del centro,
cuántas estúpidas gallinas que se pelean para nada,
mínima inmoralidad,
mínima inmoralidad
y sumergidos sobre todo en basuras musicales. En el puerto ondea la bandera blanca… Mínima inmoralidad…

Mientras nada, pero no nadie, en torno hace ruido.

19.05 Luis Iribarren

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