La fachada del Teatro Campos Elíseos de Bilbao, cerca de su Estación de trenes Abando, da la entrada a un edificio conocido popularmente como la «Bombonera de Bertendona», que es considerado como la obra maestra del Modernismo (Art Nouveau) en el País Vasco y una de las fachadas arquitectónicas en este estilo, más importantes de España.
Fue proyectada por el decorador vasco-francés Jean Batiste Darroquy (quien se encargó de la maravillosa e impresionante parte artística exterior) y el arquitecto Alfredo Acebal (responsable de la estructura del edificio), que fue inaugurándose en 1902. Es un ejemplo puro de Art Nouveau con fuertes influencias francesas, caracterizado por sus formas orgánicas, curvas y una exuberante decoración.
Lo más curioso es que la fachada funciona como una "piel exterior" independiente del resto del edificio, aunque en su bello interior se mantienen las formas geométricas. Está fabricada con piezas modulares de hormigón portland (importado en su día de Inglaterra) que se anclan mediante varillas de hierro a un muro de ladrillo trasero.
El elemento principal es un inmenso arco de herradura de clara inspiración oriental (neoárabe), que enmarca la entrada principal y se repite de forma simbólica en la disposición de las butacas del interior.
La fachada también está ricamente ornamentada con cerámicas policromadas del famoso ceramista Daniel Zuloaga. Destacan los motivos vegetales, flores y figuras fantásticas que aportan color y brillo. Verás columnas que terminan en formas que recuerdan a palmeras, semiarcos, guirnaldas y elementos sinuosos que parecen cobrar vida. La decoración incluye bustos y figuras que refuerzan su carácter teatral y fantástico.
Debido a su valor artístico único, el teatro está catalogado como Bien de Interés Cultural. Tras sufrir un atentado en 1978 y años de abandono, fue objeto de una profunda rehabilitación terminada en 2010 que permitió recuperar todo el esplendor de sus molduras y cerámicas originales, integrándola en una estructura moderna de cristal y acero que la protege.
La fachada también está ricamente ornamentada con cerámicas policromadas del famoso ceramista Daniel Zuloaga. Destacan los motivos vegetales, flores y figuras fantásticas que aportan color y brillo. Verás columnas que terminan en formas que recuerdan a palmeras, semiarcos, guirnaldas y elementos sinuosos que parecen cobrar vida. La decoración incluye bustos y figuras que refuerzan su carácter teatral y fantástico.
Debido a su valor artístico único, el teatro está catalogado como Bien de Interés Cultural. Tras sufrir un atentado en 1978 y años de abandono, fue objeto de una profunda rehabilitación terminada en 2010 que permitió recuperar todo el esplendor de sus molduras y cerámicas originales, integrándola en una estructura moderna de cristal y acero que la protege.
Hoy en día, pasear por la calle Bertendona y observar su fachada es de entrada sorprenderte ante el edificio, ante esa especie de puerta gigantesca, que es como ver un gigantesco retablo modernista en piedra que destaca por su contraste con la arquitectura más sobria de los edificios colindantes.
