29.5.13

La fuerza bruta pudo con los Meccano, los Tente o los Lego

Las piezas infantiles de un mecano me recuerdan a tardes de verano, a días de ocio vacío, a semanas rodeado de la madre y con posibilidad de ir al pueblo a seguir conociendo a gallinas, cerdos o asnos. Las primeras arquitecturas eran de madera y se sujetaban en el aire a costa de equilibrio. Luego, cuando ya la delicadeza había pasado entre los dedos aparecieron las construcciones metálicas o de plástico, los Lego, los Tente o los Meccano. Cuando nos quisieron convencer de que aquello servía para aprender —nadie sabe bien qué— obviamos de seguir jugando con aquello y nos pasamos al fútbol. La fuerza bruta se había apoderado de nosotros.

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