Un cuadro visto en el Rastro de Madrid


Muchas veces el Arte tiene un papel puramente decorativo, inspirados, tranquilizador incluso. El Arte se abre a muchas contemplaciones y puede entrarte por la vista y entablar con la obra una relación duradera. Y podría ser el ejemplo de este cuadro que ya colgará en alguna sala de alguna vivienda de Madrid o de algún turista que estuvo por Madrid hace siete años. 

No es posible tener un Goya colgado en tu salón, e igual que un libro se compra y se lee y tras ese ejercicio de entrega hacia sus páginas se deja en una librería, con un cuadro puede suceder lo mismo. Nos gusta hasta que ya no nos gusta. Y se crea para eso, para entretener, divertir, decorar, motivas, gustar.

Este cuadro de tamaño mediano lo encontré en el Rastro de Madrid y me gustó. No lo compré por varios motivos, incluido el precio. Pero es una obra que se merece una buena mirada, una atención aunque se haya hecho de forma rápida. Eso no tiene nada que ver. Así que en su honor, le damos un poco de vida, sin saber en qué lugar está ahora colgado o conservado.

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