Mientras un niño intenta vender yogurt casero en un puesto callejero de la ciudad de Alepo en la Siria en guerra, una mujer pasa con su hijo en brazos.
Era 2014, y se veía claramente las tremendas palizas contra una sociedad, un territorio, un país, son tan constantes, que ya nada sorprende.
Son las imágenes de un siglo XXI cuando menos extraño y amargo.
Estaríamos hablando de un ciudad que tenía más de dos millones de habitantes antes de la guerra, hoy ciudad casi destrozada, con unos 4.000 años de antigüedad sobre su historia.
Alepo, ciudad por cierto que tenía cuatro universidades, una pública y tres diferentes privadas más dos escuelas internacionales y un reconocido conservatorio más una famosa Escuela de Bellas Artes.
Fotografía de Mahmoud Hebbo
