¿Has salido alguna vez a pintar del natural, con tus propios bártulos a la calle, a disfrutar de recoger la sensación y el sabor de la escena natural?
Ya, no es sencillo en estos tiempos de urgencias y soledades.
Una fotografía de una escena podría competir con el lujo de salir a dibujar o pintar a la calle. Luego en tu casa, en tu estudio, con esa imagen digital o en papel, puedes realizar la obra, y al igual que desde el mismo lugar, puedes ir cambiando color, elementos, luces.
Pero pintar desde la calle, desde el paisaje, tiene otro sabor. No es sencillo, se te quedan mirando aunque casi nunca hablan u opinan. Pero eso también depende del carácter del artista y de sus deseos de compartir, de escuchar.
Esta chica estaba en la Aljafería de Zaragoza captando los brillos de las fuentes árabes y con un fondo islámico enmarcando la escena.
Una fotografía de una escena podría competir con el lujo de salir a dibujar o pintar a la calle. Luego en tu casa, en tu estudio, con esa imagen digital o en papel, puedes realizar la obra, y al igual que desde el mismo lugar, puedes ir cambiando color, elementos, luces.
Pero pintar desde la calle, desde el paisaje, tiene otro sabor. No es sencillo, se te quedan mirando aunque casi nunca hablan u opinan. Pero eso también depende del carácter del artista y de sus deseos de compartir, de escuchar.
Esta chica estaba en la Aljafería de Zaragoza captando los brillos de las fuentes árabes y con un fondo islámico enmarcando la escena.
Literalmente, estaba dentro de la escena, formaba parte de ella, algo que si lo hacen en tu estudio, no sucede.
