El Barroco fue un estilo artístico que se desarrolló principalmente en Europa durante el siglo XVII desde aproximadamente el año 1600 al 1750. Su objetivo no era solo representar una escena, sino impresionar al espectador, emocionarlo y hacerle sentir que estaba participando en lo que sucedía. Pero dentro de un trabajo que debía servir para reforzar la imagen del catolicismo romano.
El arte del Renacimiento había buscado generalmente el equilibrio, la claridad y la armonía. El Barroco, el modelo artístico que le siguió en el tiempo, en cambio, prefirió el movimiento, el contraste, la emoción y el dramatismotrabajando más los fuertes contrastes de formas e iluminación, con los que consigue transmitir movimiento y sentimientos intensos.
Podemos compararlo con el cine. Una pintura renacentista se parece a una escena cuidadosamente ordenada y tranquila, mientras que una pintura barroca se parece al momento más emocionante de una película, detenido justo cuando algo importante está ocurriendo.
En una pintura barroca suelen aparecer personajes en movimiento y posturas diagonales, gestos expresivos y emociones intensas, contrastes fuertes entre luces y sombras, sensación de profundidad y proximidad, escenas que representan momentos de mayor tensión. Personas, objetos, tejidos y alimentos pintados con mucho realismo y composiciones que parecen continuar fuera del cuadro.
No todo el Barroco fue recargado ni tuvo exactamente las mismas características. En Italia y España tuvo una fuerte presencia el arte religioso; en Francia también sirvió para mostrar el poder de la monarquía y en los Países Bajos fueron frecuentes los retratos, paisajes, bodegones y escenas de la vida cotidiana. Todo era barroco, todo buscaba impresionar, emocionar.
La Iglesia católica utilizó con frecuencia este arte para conmover a los fieles y presentar los relatos religiosos de una manera directa y comprensible. Los reyes y las cortes también lo emplearon para expresar riqueza, autoridad y prestigio. Pero el Barroco no fue solamente religioso o cortesano: también representó mercados, tabernas, familias, trabajadores y objetos comunes.
Para entender un poco más os dejo una obra de Caravaggio, La cena de Emaús, 1601 que se encuentra en la National Gallery de Londres. Podría haber elegido Las Meninas de Velázquez, pero he preferido esta.
La escena muestra el instante en que dos discípulos están con Cristo resucitado durante una comida. Caravaggio no representa un momento tranquilo. Uno de los hombres abre los brazos con sorpresa, otro parece levantarse bruscamente de la silla y los objetos de la mesa parecen sobresalir hacia el espectador. La obra fue pintada al óleo sobre lienzo en 1601.
El pintor elige el momento exacto del descubrimiento. Los gestos son teatrales, pero comprensibles. Una luz intensa destaca los rostros y las manos. El fondo oscuro aumenta el dramatismo. Los personajes parecen personas corrientes, no figuras idealizadas. La cesta colocada al borde de la mesa parece estar a punto de caer hacia nosotros. El espectador siente que ocupa un lugar junto a la mesa.
Caravaggio convierte así una narración religiosa en una experiencia inmediata: no parece que estemos viendo un acontecimiento lejano, sino que acabamos de entrar en la habitación.
