Menos testosterona, venga de quien venga, incluso de quien nunca la tiene o desde quien no la sabe utilizar.
Calma, humanidad de humanos —pues los animales también la tienen y se llama de otra manera— y suavidad en las relaciones sociales, que os veo un poco alterados y así, como es contagioso, no vamos más que a la lucha final.
Y en ese tipo de peleas, si acaso el único que gana es Dios que consigue de golpe un buen montón de nuevos clientes para su cielo o su infierno.
