En defensa de la pintura más sencilla. La turística y decorativa


Entre las muchas funciones del Arte está la de servir de recuerdo a una visita, a un momento. Y también la de decorar una pared. Los grandes pintores de todos los tiempos trabajaban a precio fijado para las grandes familias de sus tiempos con el único encargo de poder decorar sus palacios, sus iglesias, sus castillos. Miguel Ángel y su Capilla Sixtina o Goya y sus Pinturas Negras son obras para decorar paredes, por encargo o para su propio disfrute como el caso de Goya. Nadie le quitaría mérito a estas obras.

El propio Velázquez pintaba para decorar estancias y Goya hacía lo mismo para la iglesia durante un tiempo para sobrevivir y poder pintar "otras" obras más de su gusto. Los cartones para tapices de Goya son una delicia y simplemente eran obras para convertirse en telas que puestas sobre las paredes evitaran los fríos y las humedades en los palacios de los Grandes.

Así que no hay que ponerse "delicado" con estas pequeñas obras que vemos en decenas de lugares turísticos y que nos muestras las miradas de los artistas sobre rincones o espacios de su ciudad elegidos por ellos mismos como recuerdos o como bellezas que llevarse a casa.

No es surrealismo, no es cubismo o expresionismo, pero es pintura y es Arte. Y en una manera muy digna de llevarte un buen recuerdo si sabes elegir la obra que te guste y te diga algo del espacio que nos muestra.

La pintura ha sido durante muchos siglos una forma de ganarse la vida, como en tiempos más cercanos lo está siendo el cine, la fotografía o el diseño de publicidad. Formas artísticas para expresar ideas o conceptos, lugares comunes o diálogos con el lugar común.

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