12.4.21

Fresco religioso alemán, solo para contemplar


Los frescos en las iglesias cristianas, sobre todo católicas, han sido durante siglos el ejemplo más claro de la utilización de la pintura y el Arte como herramienta de formación al pueblo, de lo que la religión cuenta y explica. Nada más sencillo para los sacerdotes que explicar a sus feligreses que alzaran su vista y miraran al Cielo para observar y aprender historias sagradas con multitud de interpretaciones, de iconos, de posibilidades. Allí se podían encontrar todas las Historias de los Testamentos, y además y sobre todo las que deseara explicar el predicador de cada momento.

Si observamos este fresco que se encuentra en Munich podemos ver además de su calidad artística y su belleza y muy buena conservación, que la obra contiene muchos elementos que se pueden utilizar para numerosas explicaciones. 

Seis mujeres, la paloma del Espíritu Santo, un corazón que ilumina, unos ángeles que contemplan, una lira, un casco guerrero con armas, hay frutas, una rama de laurel, un yunque, una palmera, una cruz, un pergamino que tendrá algunos textos, unas manos que señalan, etc.

Ninguno de los 8 personajes nos miran. Todo observan la escena y se miran entre ellos. Es como si nosotros no les importáramos, o como si ya supieran de antemano que nosotros no estamos aquí para intervenir sino para ser espectadores de lo que todos ellos hagan y digan. Somos "contempladores" de lo que se nos cuente.

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