Escultura a Largo Caballero en Madrid. Ahora se han fijado en ella los tontos


Cuando el escultor José Noja Ortega realizó la obra dedicada a Largo Caballero en Madrid nunca pensó que su trabajo pasaría a ocupar más información por su destrucción que por su trabajo en sí mismo. Son cosas de esta sociedad inculta a la que hemos llevado casi al abismo.

Lo de menos es saber quién fue Francisco Largo Caballero ni por qué está junto al Ministerio de Trabajo. Lo importante para los tontos de la incultura es joder al que consideran enemigo utilizando la historia. En breve nos liaremos —tras Colón y las figuras del siglo XX— con las figuras de los romanos, o las religiosas, para terminar destruyendo las pinturas rupestres, pues vete a saber con qué intenciones las hicieron. 

¿Pero estas prácticas no las habían realizado hace poco los fanáticos de una religión y nos pareció una barbaridad histórica?




2 comentarios:

  1. Los políticos deberían ser servidores de la sociedad y no merecerían monumentos porque estarían cumpliendo con su deber. Los que apreciamos su labor deberíamos optar por opciones más útiles como eventos o publicaciones. Los monumentos y las calles deberían dedicarse a artistas o obras de arte y a la naturaleza, que es lo más lógico y natural: la Rambla, calle del centro, Paseo de los Tilos, etc. Así perderían mucha arma arrojadiza los chupópteros y evitaríamos gastos ridículos en cada legislatura. Fuera todos los monumentos y calles dedicadas a políticos y se acabó la historia. Largo Caballero seguro que preferiría que invirtiéramos el dinero en ateneos, en bolsas para huelgas, en fondos de inversión en iniciativas ciudadanas...yo qué sé!

    ResponderEliminar
  2. Pues no te falta razón. Es verdad, si le preguntaran a Largo Caballero, eguro que optaría por lo que comentas. Gracias por leerme.

    ResponderEliminar