28.3.26

La caída de los gigantes, de Francisco Bayeu


Esta imagen que te dejo, nos muestra una sección del cuadro de Francisco Bayeu y Subías, del año 1764, titulado "La caída de los gigantes". ¿Qué nos muestra, qué nos quiere decir? Y aviso, no es la imagen completa.

En este fragmento se ve el momento posterior a la derrota de los gigantes. Sus cuerpos aparecen tumbados, débiles y desordenados, mientras el mundo de los dioses queda por encima, tranquilo y triunfante. 

La pintura transmite la idea de castigo, caída y poder venciendo al desorden. Pero en esta sección no vemos violencia, como si la podemos observar en otras partes de la obra.

Esta parte del cuadro muestra a los gigantes vencidos, ya caídos entre las nubes, mientras dos figuras divinas dominan la escena desde arriba. Los cuerpos están recostados sobre una masa de nubes, en una composición muy teatral, mientras arriba aparece la autoridad celestial, mostrando abajo, la derrota y asombro de algunos de los rebeldes.

Lo que aparece aquí pues son gigantes derrotados, figuras de gran tamaño y fuerza que, según la mitología clásica, se rebelaron contra los dioses. Incluso algo deformes con unas orejas en punta, fuertes pero muy saturados de color.

Pero ya no están luchando. Están cayendo, están vencidos. Sus cuerpos están inclinados o tumbados. Sus gestos muestran sorpresa, dolor o desconcierto. Miran hacia arriba, como si aún no comprendieran del todo su derrota.

Esto transmite una idea muy antigua, el poder humano (o titánico) tiene sus límites. Esta imagen no trata solo de mitología. Habla de algo universal, la ambición, el desafío al poder y las consecuencias de ir demasiado lejos.

El autor de esta obra, Francisco Bayeu y Subías (1734-1795) fue un destacado pintor español, conocido principalmente por su trabajo al fresco sobre grandes superficies, y por su influencia en la pintura neoclásica en España. Entre sus obras más conocidas se encuentran los frescos en el Palacio Real de Madrid y en la Basílica del Pilar en Zaragoza

Fue de alguna manera profesor de Francisco de Goya, que fue su cuñado. Y si vemos o comparamos los trazos de Bayeu y muchas de las obras de Goya en fresco, podemos observar que se parecen en esa manera de pintar bocetando, pensando en los muchos metros a los que los espectaodores observarán la obra.