1.4.14

Flamenco en Granada que inunda de Arte una tarde vacía

El Arte no admite sucedáneos y por eso al natural "sabe" de muy diferente manera al empaquetado de la grabación. Sucede en parte con la música, sucede con la pintura y más con la escultura pero sobre todo sucede con aquellas demostraciones en vivo donde el sentimiento que se trasmite es la parte fundamental de la expresión artística.

Podría decir que no me gusta el flamenco, excepto si lo puedo ver en directo y en vivo. El flamenco es un sentimiento y solo "sabe" si lo disfrutas a la vez que quien te lo regala. Sería como el sexo. Verlo enlatado pierde casi todo.

Para disfrutar del flamenco no es necesario entenderlo, basta con dejarte llevar y que te atrapen. Si en alguna ocasión he tenido la suerte de que me lo expliquen, el entendimiento ayuda, pero sobre todo si eres capaz de meterte dentro del sentimiento del artista, y eso solo lo saben conseguir ellos.

Hoy he disfrutado en "La Alboreá" de Granada sobre todo del bailaor Raimundo Benítez que ha jugado con sus pies hasta asombrarnos a todos; del guitarrista César Cubero que en unos solos de guitarra he dejado clara su maestría rápida pero enormemente limpia; del cataor Iván Centenillo al que le hubiera pedido menos palmas y una canción más de esas con sentimiento calmado que nos ha entregado; y la bailaora Sara Jiménez que por su enorme estatura parecía que a veces iba a salirse del escenario en unas vueltas ensortijadas que sorprenden por su rapidez. Revisando su experiencia creo que hemos tenido un día de excepcional actuación pues todos aunque jóvenes son expertos en trasmitir por todos el mundo el arte del flamenco.

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