El cuadro y detalle del mismo que os dejo hoy es el titulado Cristo ante Pilatos, una tabla pictórica gótica del siglo XV (pintada entre 1450 y 1460) atribuida al anónimo Maestro de Lupiana.
La obra pertenece al gótico hispanoflamenco, anónima y vinculada por algunos expertos al círculo de Jorge Inglés. Se conserva habitualmente en las colecciones del Museo Nacional del Prado.
La pieza fue incautada durante la Guerra Civil en 1937 de la iglesia de Yebes (Guadalajara), y ha sido objeto de actos de restitución y depósito histórico en la provincia de Guadalajara.
La obra al completo es muy hermosa, pero los detalles de los personajes que llevan a Cristo detenido son sin duda un ejemplo de aquellos siglos de explicación religiosa mostrando malas caras de los "malos" y benevolencia de Cristo.
Jesús se sitúa en el centro de la escena. Aparece con las manos atadas y vestido de forma sumisa con una túnica sencilla. Su fisonomía y actitud transmiten una profunda mansedumbre y resignación.
Frente a él se encuentra el gobernador romano Poncio Pilatos, quien se muestra imponente y poderoso. Está ataviado con ropajes sumamente elegantes y rematado con un singular tocado o gorro de clara influencia oriental, un recurso habitual en la época para dotar de exotismo a los personajes bíblicos alejados del cristianismo.
Rodeando a los protagonistas se agolpa una comitiva de soldados, sayones, un escriba y sacerdotes. Siguiendo las convenciones del estilo flamenco, el pintor recurre a la caricaturización expresiva, y mientras el rostro de Cristo irradia paz, los rostros de sus captores se distorsionan con gestos de soberbia, maldad y altivez.
La obra es un reflejo de la asimilación del estilo de Flandes en la Castilla del siglo XV (corriente hispano flamenca). Muestra una obsesión por la textura de los tejidos, el brillo de las joyas y un minucioso dibujo técnico que busca la tridimensionalidad en un espacio cerrado y teatralizado.
Vemos como detalles curioso al acusador, al que hoy podríamos llamar Fiscal que señala con el dedo a Jesús y hay otro personaje muy interesante que es la esposa del propio Pilatos, que se llamaba Prócula, que desde arriba le dice en una cartela a su esposo que intente ser justo sin implicarse en la condena.

