17.6.13

La casa estropeada de unos patos miedosos

Las aguas bravas venían embarradas y hasta los patos desaparecieron de ellas, escondidas en vete a saber qué lugar. Producían ruido y miedo, venían a velocidad alta y se habían ensanchado hasta lugares siempre secos. Las personas acudíamos a medir el temor, a sopesar los tamaños, a observar lo curioso. Pero no había patos. A ellos no les importaba nada la curiosidad y sí el peligro. En pocos días las aguas volverán a su sitio y con ellas los patos de colores escondidos. Unos miedosos.

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