No tengo nada claro en qué punto se separan la Artesanía del Arte, en las técnicas manuales, pictóricas, escultóricas incluso.
Dicen algunos que lo que es ejemplar único es Arte y lo que se basa en hacer varios o muchos ejemplares es artesanía. No me sirve.
Los grabados de Goya no son artesanía. Hoy al menos. Y esta bolsa de la compra bordada a mano y que vemos arriba tampoco es artesanía, aunque muchos lo consideran así, entre otros motivos por ser un ejemplar único. A mi me motivó observarla.
El diseño sería artesanía e incluso la música o el teatro interpretado, y solo serían artistas los creadores. Y eso no es correcto.
Los grabados de Goya no son artesanía. Hoy al menos. Y esta bolsa de la compra bordada a mano y que vemos arriba tampoco es artesanía, aunque muchos lo consideran así, entre otros motivos por ser un ejemplar único. A mi me motivó observarla.
El diseño sería artesanía e incluso la música o el teatro interpretado, y solo serían artistas los creadores. Y eso no es correcto.
La diferencia entre Arte y Artesanía tampoco está en que una cosa sea considerada “mejor” que la otra. Eso es un error bastante moderno y bastante elitista.
Durante siglos, muchos grandes artistas fueron considerados simplemente artesanos muy hábiles. La artesanía suele tener una función concreta, una utilidad, un oficio detrás y aprendido, unas técnicas tradicionales, y normalmente busca hacer algo bien hecho, bello y útil.
Por ejemplo un alfarero, un ebanista, un joyero, un lutier que fabrica guitarras, un ceramista o un vidriero medieval, o incluso un encuadernador o muchas técnicas de artes gráficas de hace unos años.
Un artesano puede hacer una pieza preciosa sin intentar en su deseo el “cambiar el mundo”, ni lanzar un mensaje filosófico o expresarse de forma diferente que con su propia obra, sin querer expresarse por medio del trabajo que hace.
El Arte, en cambio, suele buscar algo más abierto y más personal. No necesariamente tiene que ser útil. Muchas veces lo de menos es precisamente su utilidad.
Muchas veces el Arte intenta solo expresar emociones, provocar, hacer pensar, romper normas, mostrar una visión del mundo,
o incluso incomodar al espectador. Y a veces lo importante no es tanto la técnica como la idea. Por eso hay obras de arte técnicamente simples que aun así tienen muchísimo impacto.
Aunque muchas veces ambas cosas se mezclan, una forma sencilla de entenderlo sería planteándonos estas dos cuestiones.
La artesanía suele preguntar:
“¿Cómo hago esto bien?” Y se dedica a transforma elementos, materilaes.
El Arte suele preguntar:
“¿Qué quiero decir con esto?” E intenta modificar o incidir sobre la mirada del espectador.
El mundo del Arte moderno ha construido a veces una especie de “prestigio intelectual” que mira por encima del hombro a la artesanía. Y eso es tremendamente injusto. Hay artesanos con muchísimo más talento real que algunos artistas famosos.
Por ejemplo un alfarero, un ebanista, un joyero, un lutier que fabrica guitarras, un ceramista o un vidriero medieval, o incluso un encuadernador o muchas técnicas de artes gráficas de hace unos años.
Un artesano puede hacer una pieza preciosa sin intentar en su deseo el “cambiar el mundo”, ni lanzar un mensaje filosófico o expresarse de forma diferente que con su propia obra, sin querer expresarse por medio del trabajo que hace.
El Arte, en cambio, suele buscar algo más abierto y más personal. No necesariamente tiene que ser útil. Muchas veces lo de menos es precisamente su utilidad.
Muchas veces el Arte intenta solo expresar emociones, provocar, hacer pensar, romper normas, mostrar una visión del mundo,
o incluso incomodar al espectador. Y a veces lo importante no es tanto la técnica como la idea. Por eso hay obras de arte técnicamente simples que aun así tienen muchísimo impacto.
Aunque muchas veces ambas cosas se mezclan, una forma sencilla de entenderlo sería planteándonos estas dos cuestiones.
La artesanía suele preguntar:
“¿Cómo hago esto bien?” Y se dedica a transforma elementos, materilaes.
El Arte suele preguntar:
“¿Qué quiero decir con esto?” E intenta modificar o incidir sobre la mirada del espectador.
El mundo del Arte moderno ha construido a veces una especie de “prestigio intelectual” que mira por encima del hombro a la artesanía. Y eso es tremendamente injusto. Hay artesanos con muchísimo más talento real que algunos artistas famosos.
