5.4.15

Las mujeres de Amphissa, de Alma-Tadema

Sir Lawrence Alma-Tadema pintó este cuadro al óleo en el año 1887 reflejando como gran parte de su obra la vida de la clásica Grecia y Roma. En este caso titulando la obra como “Las mujeres de Amphissa”. Los seguidores de Baco, el dios del vino, despiertan en el mercado de Amphissa, Grecia, en el que se han desviado de su casa en Fócida durante una noche de baile ritual. Amphissa y Fócida están en guerra, pero las mujeres de Amphissa amablemente ofrecen la nutrición y protección del dios Baco. La pintura muestra una fiesta registrada por el historiador griego Plutarco.

4.4.15

Un mural de Banksy por 150 euros, en Gaza

Esta puerta contenía un mural pintado por Banksy en febrero de este año, cuando la casa de una familia palestina en Gaza estaba en pie sin haber recibido bombardeos hasta destrozarla. Representa a una diosa griega llorando ante tanta destrucción pintada en la puerta de entrada de la vivienda de la familia Darduna que ahora engañados, vendieron esta obra de arte por unos 150 euros cuando su valor es de varios cientos de miles de euros. Incluso tras perder la vivienda siguen siendo engañados por gente sin escrúpulos.

La belleza la creamos nosotros con nuestra mirada

No sabemos donde está la belleza. a veces en la mirada, en la contemplación, en lo novedoso, en lo extraño, en lo diferente. La belleza la creamos nosotros con nuestra mirada.

El “Traslado de Cristo” del genial Rafael, todo un relato

Hay obras de arte pictórico que son auténticas fotografías inventadas con una composición teatral casi perfecta. Este “Traslado de Cristo” del genial Rafael nos muestra un juego de personajes que posiciona en cruz para crear dos grupos perfectamente diferentes uno del otro, llevándonos a mirar más tiempo del habitual todo el conjunto que es una historia completa.

Por una parte casi cada personaje mira a un lado diferente, con la mirada perdida en muchos casos, como queriendo encontrar respuesta al momento tan cruel. Por otra parte ha querido destacar la escena principal sobre la secundaria, dejando a una Virgen que se desmaya algo alejada del conjunto para no restarle protagonismo a su Hijo lívido; Cristo es llevado en una sábana por dos porteadores que destacan por su tamaño y fuerza, como lo hace María Magdalena con los ojos lloroso y el largo pelo al aire como uno de los porteadores, mientras ella sujeta la mano de su amado Cristo. San Juan Bautista emana amor mientras Juan de Arimatea nos mira a nosotros como ejerciendo de anfitrión de la escena.