Este blog cambia de ritmo y de enfoque. Sigo siendo el mismo, sigue siendo un espacio abierto y personal, pero abre un nuevo enfoque, como quien abre un nuevo capítulo.
Sin abandonar el interés por el Arte en sentido amplio, a partir de ahora cada entrada partirá de una imagen propia, trabajada como punto de arranque y no como simple ilustración.
La fotografía pasa a ocupar el centro. Como mirada, como herramienta y como excusa para pensar yo. Y si es posible y no lo hago mal, para hacer pensar a los lectores.
Los textos que acompañen a esas imágenes no pretenden explicar la fotografía, ni tampoco cerrarla, sino abrir un contexto, señalar una fricción, dejar constancia de una duda o de una observación personal.
Los textos que acompañen a esas imágenes no pretenden explicar la fotografía, ni tampoco cerrarla, sino abrir un contexto, señalar una fricción, dejar constancia de una duda o de una observación personal.
Menos generalidades de Arte estático, de Museos, y más posición fotográfica, como notaria de unos tiempos.
Menos discurso ajeno de otros artistas históricos y más experiencia directa de un simple observador fotógrafo que vive en un tiempo, en una sociedad.
No es un cambio brusco ni una ruptura con lo anterior, sino un desplazamiento natural, desde arte entendido como territorio muy amplio…, al arte fotográfico como espacio propio, desde el que mirar el presente con más calma y más implicación.
No es un cambio brusco ni una ruptura con lo anterior, sino un desplazamiento natural, desde arte entendido como territorio muy amplio…, al arte fotográfico como espacio propio, desde el que mirar el presente con más calma y más implicación.
Cada entrada será autónoma.
Imagen primero.
Texto después.
Y sin conclusiones obligatorias.
Podrás encontrar las Entradas en la Etiqueta:
Apuntes de un Testigo
