20.6.26

Naturaleza muerta, con copa dorada, de Pieter de Ring


El pintor holandés Pieter de Ring o Ryng, que trabajó en la primera mitad del siglo XVII, dejó una serie de bodegones muy reconocidos entre todos los que existen, muchas veces por la importancia que deba a las langostas, frutas no siempre muy conocidas y por dejar su firma en las obras con un anillo de oro pintado en una de las esquinas inferiores.

Murió joven con poco más de 40 años de edad, por lo que no sabemos de qué manera hubiera trascendido su obra si esta se hubiera movido hacia otros tipos de pintura.

Con este mismo título hizo varias obras: "Still life, with golden goblet" traducido como "Naturaleza muerta, con copa dorada". Y esta en concreto debió ser una de las últimas de su vida pues la realizó sobre 1660 o algo antes.

Vemos la obra completa y un detalle abajo.



Antonio López en Zaragoza. Sus palabras


El pintor pero sobre todo artista Antonio López ha estado en Zaragoza para plantear una ponencia dentro del Congreso 'El mundo que viene' realizado por Fundación Ibercaja

Os dejo unas respuestas que nos ha dejado en una entrevista para Heraldo de Aragón. Son perlas de un artista tremendo, y vivo, al que hemos disfrutado y visto de forma contemporánea.

La fotografía utilizada para acompañar esta entrada es de Víctor Mateo, para Heraldo de Aragón-

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Vivimos en un mundo amenazante. Lo que ocurre actualmente y se cuenta en los periódicos ya lo es, pero hay una amenaza de la que no se habla: los humanos nos creemos los dueños de todo, de los animales, de los ríos, de todo el aire, y lo vamos aplastando todo como unas bestias, como animales. Hay que vivir con más sensibilidad hacia lo que nos rodea, una vida más austera, porque esto que tenemos y disfrutamos tiene que durar más. No podemos acabar con todo.

Todos somos testigos de la historia. Yo pinto como mis amigos, los que formamos la llamada Escuela de Madrid; no hemos tenido una actitud crítica, somos más velazqueños que goyescos. Goya opinaba con su arte: veía algo horrible y hacía las pinturas negras, o los Caprichos. Nosotros elegimos mostrar cómo veíamos las cosas y dejar que la gente juzgase: una actitud admirativa.

He dedicado mi vida, más que a buscar la luz, a huir de la oscuridad más terrible, la ignorancia. Hay que aprender, intentar llegar a donde puedas en el conocimiento de las cosas, cada cual desde el sitio que esté. A mí, la curiosidad y el saber me han salvado la vida.

Me conmueve la música, hasta la lágrima. Es arrebatadora. Quizás no dura tanto en mí, eso sí. También puedo estar viendo una pintura que me gusta y la miro una y otra vez, puedo relacionarme con ella sin que me trastorne... pero la música, o ciertas músicas, sí me trastornan. La arquitectura también me impresiona: de hecho, ciertas obras arquitectónicas me parecen lo más grande que ha hecho el hombre. El Partenón, por ejemplo; si lo viésemos con todas sus pinturas, con la diosa dentro, no podríamos resistir la emoción. O Nötre Dame, o la herencia arquitectónica del antiguo Egipto, la Sagrada Familia de Gaudí… Yo me paso la vida mirando para atrás y no me canso. ¿Cuándo empieza el atrás, de todos modos? Yo le llamo memoria, y está en el presente. El futuro casi no lo considero.


19.6.26

La calma en el Arte Islámico


El Arte Islámico no intenta contar una historia con personas; intenta hacernos sentir que la belleza puede construirse con líneas, colores, ritmo y paciencia. Es un arte que convierte la geometría en poesía y las paredes de sus espacios, sean palacios, mezquitas o casas particulares, en un lugar donde la vista nunca deja de descubrir nuevos detalles.

Aunque hoy podemos hacer estos dibujos con un ordenador, hace casi mil años todo esto se realizaba a mano, pieza por pieza, con una precisión extraordinaria. Los artesanos tardaban meses e incluso años, en terminar la decoración de una sola sala.

Esta imagen muestra una parte de un edificio construido en España por artistas musulmanes hace muchos siglos. Este tipo de decoración pertenece al Arte Islámico, un arte que buscaba transmitir belleza, armonía y la grandeza de Dios sin necesidad de representar personas o animales. En muchos edificios religiosos del Islam se evitaba representar personas o animales para que la atención no se dirigiera hacia las imágenes, sino hacia Dios y hacia la belleza de la creación.

En su lugar vemos dibujos hechos con líneas, hojas, flores y formas geométricas que parecen repetirse una y otra vez. Los artistas musulmanes pensaban que el universo estaba lleno de orden y de belleza. Por eso decoraban las paredes con dibujos que parecían no terminar nunca. Era una forma de recordar que el mundo creado por Dios también es infinito y está lleno de equilibrio.

En sus obras destaca el azul y el blanco. El azul recuerda al cielo, al agua y a la tranquilidad. El blanco transmite limpieza, luz y pureza. Con muy pocos colores conseguían que los edificios parecieran elegantes y luminosos.

Hay varios tipos de dibujos, de figuras. Trabajaban los motivos vegetales, que parecen hojas, flores o ramas, aunque muchas veces son imaginarias, las formas geométricas, construidas con una precisión casi matemática, y a todo ello le añadían escritura árabe, que en muchos edificios también forma parte de la decoración, aunque en esta imagen apenas aparece, excepto en la zona alta. Todo está hecho con muchísimo cuidado. Cada pieza parece colocada exactamente en el lugar donde debe estar.

Si observas esta imagen durante un rato, probablemente notes que transmite calma. No hay nada que llame la atención de forma brusca. Todo parece estar en equilibrio, como si cada dibujo ayudara al siguiente. Es un arte que invita a mirar despacio.


18.6.26

Las obras de arte de Agustín Sciammarella


Esta es una mal llamada "Viñeta" pues es una auténtica obra de Arte con mayúsculas. O así me lo parece a mi. ¿Y quien dijo que las viñetas no podían ser obras de Arte con mayúsculas?

Está publicada en el diario El País como viñeta, hecha por el artista Agustín Sciammarella, un ilustrador caricaturista de prensa, argentino y lleno de premios, que trabaja para numerosos medios de comunicación de medio mundo. 

Tal vez haya exagerado yo, pero es que él también sabe exagerar en sus trabajos, como parte excelente de sus puntos de vista.

En esta obra que os dejo, ha retratado al expresidente de España José Luis Rodríguez Zapatero, ahora en horas delicadas. 

Rafal Milach y una imagen de su proyecto The Winners


El artista fotógrafo polaco Rafal Milach no deja una imagen curiosa por lo que representa como ejemplo que da la sensación de ser una imagen sin trabajar, mal elegida incluso, que cualquiera sin criterios podría hacer. No tiene nada que llame la atención… excepto que no parece una fotografía con arte, con capacidad de llamar la atención.

No es correcta esta apreciación precisamente por ser una imagen que refleja eso, el abandono, la anti estética, incluso la anti fotografía habitual. Parece hecha por un mal aficionado, y ese es su éxito de un artista con múltiples ejemplos de lo contrario.

En Madrid, dentro de la exposición "Refusal. Second Fractures" podemos ver muchas más obras de este autor dentro de PHotoESPAÑA en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Son pequeños ejemplos de imágenes hechas en Bielorrusia, que muestran su dura realidad, retratada por una persona que intenta transmitirnos un punto de vista real, matizado con ciertas dosis en los encuadres o en la elección del enfoque y del color.

“Trabajé un tiempo como fotógrafo oficial de prensa en Bielorrusia” —comenta Rafal Milach para El País—, como miembro de la agencia Magnum desde 2018 y activista. De ascendencia bielorrusa, viajó al país para conocer la localidad en la que habían vivido sus antepasados.

Esta imagen, dentro de su proyecto The Winners hecho entre los años 2011 y 2013, muestra precisamente ese punto de vista anquilosado, antiguo, congelado, casi esperpéntico de una sociedad que aparece sin proyecto por culpa de sus gobernantes.

17.6.26

David Hockney dejó de crear arte


Esta semana ha muerto el artista británico David Hockney que además de pintor, fue también impresor y fotógrafo además de escenógrafo. Hockney mantenía dos residencias en California donde vivió por temporadas durante treinta años: una en Nichols Canyon, Los Ángeles, y una oficina en Santa Monica Boulevard en West Hollywood, por lo que a veces se ha pensado que era más un artista norteamericano que de la zona de Londres.

Fue un importante artista del movimiento conocido como Arte Pop en la década de 1960, siendo considerado uno de los artistas británicos más influyentes del siglo xx.

Uno de los iniciadores de las grandes obras con pintura acrílica, y se dedicó de manera directa o indirecta al retrato en diferentes periodos de su carrera. Desde 1968 pintó a sus amigos, amantes y parientes a partir de fotografías. La presencia de Hockney queda marcada en estos retratos, ya que las líneas de perspectiva convergen de una manera muy personal para mostrar el punto de vista del artista, sobre todo por el uso de la fotografía para ayudarse en estas obras.

A principios de 1980, Hockney comenzó a producir "joiners", que son collages hechos de fotografías, creaba imágenes compuestas utilizando fotografías hechas con película instantánea o fotografías únicas reveladas en papel y ordenadas de manera irregular.[ Con la suma de todas esas imágenes, creaba otra imagen

Con la suma de todas esas imágenes, creaba otra imagen muy personal. Se acercaba a los elementos parciales de la imagen, para luego montar con todos ellos un mural con las imágenes pegadas, que simulaba una fotografía desde lejos, pero el resultado de la suma de las partes era distinto desde el punto de vista óptica, al haber hecho las imágenes desde un primer plano.



16.6.26

El artista Semión Skrepetski, asesinado


Ha muerto tiroteado en Polonia, el artista Semión Skrepetski, un ciudadano ruso crítico con Putin. Un pistolero mató de varios disparos al pintor disidente, horas después de que denunciara amenazas de los seguidores del presidente checheno.

El pintor, de 44 años, era una figura conocida de la oposición rusa. Sus grotescos retratos ridiculizaban a la élite rusa, en especial a su presidente, Vladímir Putin, y a sus aliados, especialmente al jefe de Chechenia, Ramzán Kadírov, y al dirigente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, aunque tampoco dejaba títere con cabeza entre la disidencia y las autoridades ucranias.

El sitio web ucranio Mirotvorets había revelado su dirección días antes de su asesinato. Esta organización elabora una lista negra de supuestos enemigos de Ucrania en la que incluye a todo tipo de críticos con Kiev, incluidos políticos, periodistas y activistas. Así mismo él mismo se sabía controlado por las autoridades rusas, por su disidencia contra todos los dirigentes de la zona.

El ARTE preocupa a los sátrapas, le dan uno importancia que incluso a los artistas nos parece no tener, y eso les lleva a los asquerosos a matar a los artistas. Da igual el siglo, la civilización, seguimos siendo animales.



El Discóbol de Mirón, no existe


Una de las obras más importantes del mundo clásico, El Lanzador de Disco o El Discóbolo, no existe. Solo vemos copias. La más famosa está en el Museo Nacional Romano y es una copia que no sabemos si es exacta y de la que hay varios ejemplares, incluso con ligeros movimientos 
diferentes en su cabeza o en su mano y dedos.

El Discóbolo (o Lanzador de disco) es una de las esculturas más famosas de toda la Antigüedad griega y una de las obras que mejor representan el ideal clásico de equilibrio entre movimiento, belleza y perfección física. No hay duda de eso ni de su valor artístico. Una escultura muy estudiada durante muchos siglos.

Hecha por Mirón, que fue un escultor griego activo en el siglo V a. C., originario de Eleuteras, en la frontera entre el Ática y Beocia, es esta su obra más reconocida y está considerado uno de los grandes maestros del período clásico temprano y un pionero en la representación naturalista del movimiento en la escultura.

Los autores antiguos admiraban especialmente su capacidad para representar el movimiento y la tensión física de los cuerpos. El Discóbolo fue realizado hacia el año 450 a. C. La escultura original era de bronce, como la mayoría de las grandes obras griegas de aquella época, pero el original se perdió hace muchos siglos. Lo que conocemos hoy son varias copias romanas realizadas en mármol entre los siglos I a. C. y II d. C.

La obra representa a un atleta masculino en el instante previo al lanzamiento del disco. Lo extraordinario es que Mirón eligió un momento muy breve y difícil de captar el cuerpo está completamente girado. Los músculos se encuentran tensos, el disco aún no ha sido lanzado, y toda la energía de la escena está acumulada, pues un segundo después, la postura sería completamente distinta.

Por primera vez en la historia de la escultura occidental, el artista logró congelar un instante de máxima tensión dinámica, como si fuera una instantánea fotográfica, mostrando el movimiento pero también el equilibrio, la fuerza, la tensión de los músculos y sobre todo la naturalidad de la persona.

Hoy sabemos que es complicado que el deportista lanzara realmente el disco de esa manera, pro damos por bueno que se buscaba sobre todo esa tensión del instante, del movimiento de los músculos, del cuerpo humano en tensión. 

No sabemos en realidad qué figuraba la escultura original, muy posiblemente al tener menos peso no necesitara tantos elementos sobre la base para estar sujeta, y por ello no sabemos cómo era en realidad. Solo podemos ver copias antiguas, es verdad, pero copias hechas en su momento posterior.

14.6.26

El Arte siempre ayuda a comunicarnos con el Pasado


No sabemos bien por qué nació el Arte, pero sí sabemos que es muy seguro que desde hace miles de años, el Arte nace y se utiliza para ayudar a los muertos. O para ayudar a los vivos a comunicarse con los muertos.

Hoy en día el Arte es otra cosa mucho más de vivos, de tener un aspecto más lúdico, incluso de ayuda psicológica para quien crea o para quien contempla. Ya no entendemos el Arte como un elementos social que nos sirva para comunicarnos con los fallecidos, excepto si nos retiramos y lanzamos la vista hacia el pasado.

Durante miles de años el Arte fue una de las principales herramientas que utilizaron los seres humanos para relacionarse con aquello que no podían ver: los dioses, los espíritus, los antepasados, los muertos o el misterio de la propia existencia. 

Las pinturas de las cuevas prehistóricas, las estelas funerarias egipcias, los retratos romanos de difuntos, los iconos bizantinos, los retablos cristianos o los monumentos funerarios no eran simples objetos decorativos. Eran puentes simbólicos entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En ese sentido, el Arte nunca fue únicamente belleza. Fue comunicación.

El Arte no abre una puerta sobrenatural demostrable. Lo que abre es una puerta en la memoria. Y la memoria es probablemente la forma más poderosa de supervivencia que poseen los seres humanos. También en el terreno religioso sigue desempeñando un papel importante. 

Las imágenes de santos, las vírgenes, los crucifijos, los iconos ortodoxos o las esculturas funerarias continúan actuando como mediadores simbólicos. Un creyente no suele pensar que la madera o la piedra tengan poderes propios. Lo que busca es concentrar su pensamiento, su oración o su recuerdo mediante una imagen material.

Quizá la cuestión más interesante sea que el Arte nunca ha servido tanto para hablar con los muertos como para que los muertos sigan hablando con nosotros. Cuando contemplamos una pintura de Goya, una escultura funeraria romana, una lápida medieval o una fotografía de nuestros abuelos, no somos nosotros quienes transmitimos un mensaje. Son ellos quienes siguen transmitiéndonos algo a través del tiempo.

Y tal vez esa sea una de las funciones más extraordinarias del Arte. Poder vencer parcialmente a la muerte. No porque resucite a nadie, sino porque permite que una parte de una persona —su imagen, su pensamiento, su emoción o su recuerdo— continúe presente cuando su cuerpo ya ha desaparecido.

Por eso, incluso en pleno siglo XXI, rodeados de inteligencia artificial, teléfonos móviles y redes sociales, el Arte sigue siendo una de las formas más eficaces que posee la humanidad para dialogar con el pasado y mantener viva la memoria de quienes ya no están. 

No comunica con los muertos en un sentido físico o sobrenatural demostrable; comunica con aquello que dejaron dentro de los vivos. Y eso, aunque menos espectacular, quizá sea mucho más real. El Arte ayuda además a que sigamos pensando… que tal vez…, no lo sabemos…, puede existir algo que sin entenderlo bien, sobrevive y nos acompaña. 

10.6.26

La reina Nefertari jugando al Senet


La famosa imagen de la reina Nefertari jugando en una mesa, no es practicando al ajedrez, sino al Senet, un antiguo juego de mesa egipcio considerado el precursor del backgammon. Se encuentra en su tumba (QV66), la cual está ubicada en el Valle de las Reinas, en Tebas (la actual Luxor). Se cree que esta pintura datada en el año 1.255 a.C.

Los primeros egipcios empezaron a escribir textos religiosos en sus tumbas de gente importante hace ya más de 4.500 años. Y más de 4.000 años tienen sus primeras pinturas de las que hay datación de fecha. Unos precursores de la pintura religiosa.

El fresco que dejo arriba, considerado uno de los más bellos y famosos de todo el Antiguo Egipto, muestra a Nefertari sentada elegantemente bajo un templete de cañas, vestida con una túnica de lino blanco plisado y moviendo una ficha en el tablero.

Los jeroglíficos dentro de la imagen, nos hablan de un hechizo destinado a transformar a Nefertari en pájaro, para así ayudarle a poder abandonar su cuerpo de carne y poder alcanzar su inmortalidad en otra vida.

En la mitología egipcia, el Senet no era un simple pasatiempo. El tablero representaba el viaje del alma a través del inframundo (el Duat). Se creía que al jugar, el difunto se enfrentaba a las fuerzas del destino y a oponentes invisibles. Si lograba ganar la partida, se le garantizaba el paso seguro hacia la vida eterna y la resurrección.

El sepulcro de Nefertari fue descubierto en 1904 por el arqueólogo Ernesto Schiaparelli. Debido a la extrema delicadeza de sus pinturas murales, la visita a la tumba está fuertemente regulada por el Ministerio de Antigüedades de Egipto para proteger su conservación. 

Pero es verdad que podemos disfrutar de estas obras de arte, de forma digital, a través de impresos o de imágenes que aunque admitimos que no es lo mismo que verlas en directo y en su lugar, es un método más asequible.

8.6.26

Para qué sirve el Arte en el siglo XXI?


Durante muchos siglos, el Arte estaba muy cerca de la religiosidad, del Poder, de la Magia incluso, nos hablaba del Más Allá, de la capacidad de influencia que podía ejercer el arte y los artistas sobre el pensamiento y los símbolos, a base de imágenes creadas para influir.

Hoy sabemos que el Arte no es nada. ¿No es nada? Que no tiene ningún poder sobre nosotros. ¿No tiene ningún poder sobre nuestra forma de comportarnos, de disfrutar, de pensar, de hablar, de cabrearnos?

Sí sabemos que hace miles de años se adoraba al Sol y a la Luna, y que en ciertos lugares muy bien elegidos se pintaban figuras humanas o de animales, escenas o iconos personales, aunque no estamos seguros ni quien las pintaba, ni tampoco para qué.

¿Eran hombre o mujeres? ¿Los mayores del grupo humano? ¿Los sabios? ¿Los influyentes?

Es posible también que cubrían una función lógica y humana, bien para sanar, para encomendarse, o para enterrar a las personas que morían para encomendarse a ellas, o incluso para poder comunicarse con los familiares que ya no estaban.

El Arte pues, tenía unas funciones básicas del ser humano, del animal con pensamiento propio que tenía más dudas que certezas. Creía en algunas entidades superiores, y quería hablar con ellas, solicitarles favores y reclamarles calma natural ante debacles y peligros.

Aquel ser humanos necesitaba comunicarse con los seres que creía que existían, pero de los que no sabía nada de nada. Era el inicio de la religión, de los ídolos, de los compañeros de vida que vivían de controlar y dosificar el Poder.

Hoy el Arte ya casi no cumple ese papel. Sabemos que nos atrapa, nos gusta, nos decora, nos acompaña incluso, disfrutamos con él, se ha sofisticado y además de ampliarse hacia nuevas formas de expresión, siendo inmenso, se puede utilizar para muchas funciones humanas.

Recordemos el papel de la literatura, de la música, del teatro, del cine, de la fotografía. Actividades al alcance de muchos de nosotros, y que nos pueden tranquilizar, hablar, formar, tomar partido y cuerpo sobre determinados temas.

Ya no tenemos artistas que se dediquen en exclusiva a hablarnos de los Dioses, ni a darle forma al duelo de la muerte a través del Arte. Pero adoramos las músicas y además de motivarnos crean pertenencia a un Grupo, casi a una religión atea en donde los dioses son seres que nos parecen inhumanos.

En el siglo XXI el Arte ya no tiene el monopolio de la belleza ni de la representación del mundo, pero sigue siendo uno de los instrumentos más poderosos para interpretar, cuestionar y dar sentido a la realidad humana.

Un artista puede obligarnos a preguntarnos ante las dudas que se nos ofrezcan sobre temas tan complejos como: ¿Qué es la identidad? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la memoria? ¿Qué significa ser humano? ¿Qué valor tiene una imagen?

Muchas obras actuales parecen desconcertantes precisamente porque buscan activar la reflexión, más que transmitir un mensaje cerrado. Hoy el Arte, sin hablar con nosotros, nos lleva al campo de las dudas.

Ya no es solo contemplación, ni una manera de ver sufrimientos o emociones, dudas o paisajes y escenas muy profundas, es también lo que nos empuja a preguntarnos qué vemos, para qué lo han creado.

Existe la emoción estética. Una pintura, una pieza musical, un texto o una fotografía pueden producir melancolía, esperanza, inquietud, consuelo, asombro o dolor, Y ver eso, intentar entenderlo, sigue siendo una necesidad profundamente humana.

No hablo solo de entretener, ni de provocar, ni de mercados artísticos para comprar y vender. Hablo de necesidades que hay que cubrir en tiempos en los que todo arece venderse y comprarse. Una puesta de sol, natural, silenciosa, es Arte. No se puede poseer. Solo contemplar.

A menudo se dice que vivimos en una época dominada por la tecnología, la velocidad y la información. Nunca habíamos tenido tantos datos al alcance de la mano, ni tantas imágenes circulando a nuestro alrededor. Sin embargo, quizá por eso mismo el Arte sigue siendo más necesario que nunca. La IA simplifica los modos, los lenguajes incluso, pero no las ideas, al menos de momento.

Durante siglos el Arte fue el gran narrador de la humanidad poderosa. Pintó a los dioses, retrató a los poderosos, conservó la memoria de las guerras y mostró el rostro de generaciones enteras. Hoy ya no posee ese monopolio. Una fotografía informa más rápido, un vídeo llega más lejos y al instante si lo necesita y una pantalla puede contener en unos segundos más imágenes de las que una persona del pasado veía en toda su vida.

Y, sin embargo, el Arte permanece. Sobrevive. No sabemos bien por qué. No sabemos tampoco si de forma eterna.

Permanece porque hay preguntas que no pueden responderse con estadísticas, algoritmos o titulares. Permanece porque sigue siendo uno de los pocos lugares donde la duda tiene más valor que la certeza, donde la emoción importa tanto como la información y donde la complejidad humana puede expresarse sin necesidad de simplificarse.

Permanece el Arte, porque hay personas que siguen creando, aunque ya no sea un sistema válido para ganarse la vida.

El Arte hoy ya no nos dice cómo es el mundo. Nos ayuda a mirarlo de otra manera. Nos obliga a detenernos cuando todo nos empuja a correr y a consumir incluso tiempo. Nos recuerda que somos algo más que consumidores de noticias, usuarios de tecnología o habitantes de una economía. Nos recuerda que somos seres humanos con memoria, imaginación, miedos, deseos y contradicciones. Con lentitud, con deseos básicos.

Quizá el verdadero papel social del Arte en el siglo XXI no sea cambiar la sociedad de forma inmediata ni resolver sus problemas. Su función es más humilde y, al mismo tiempo, más profunda. Su trabajo tal vez ser el de mantener despierta nuestra capacidad de asombro, de reflexión y de pensamiento crítico. Defender un espacio para la sensibilidad en medio del ruido.

Porque cuando una sociedad deja de preguntarse quién es, qué siente o hacia dónde va, el Arte deja de ser un lujo cultural para convertirse en una necesidad.

Julio Puente

6.6.26

Cartel publicitario de TWA en 1956 para promocionar New York


Este es un cartel turístico, para publicitar la compañía de aviación de TWA. El cartel que muestras es uno de los más famosos de la edad de oro de los carteles de viaje de la compañía TWA (Trans World Airlines) y su autor fue David Klein.

David Klein fue un ilustrador y diseñador gráfico estadounidense que alcanzó gran fama por los carteles que realizó para TWA durante los años cincuenta y primeros sesenta. Sus obras ayudaron a definir visualmente la llamada Jet Age (la era del transporte aéreo moderno).

El cartel fue tan importante que el propio Museum of Modern Art MoMA incorporó un ejemplar original de "New York Fly TWA" a su colección permanente de diseño gráfico. No es frecuente que un cartel publicitario de una aerolínea llegue a convertirse en una pieza de museo.

Mucha gente cree que este cartel es de los años sesenta porque recuerda al Pop Art y a la gráfica psicodélica posterior. Sin embargo fue realizado en el año 1956, varios años antes de que esas corrientes alcanzaran su máxima popularidad. Por ello muchos historiadores del diseño lo consideran una obra adelantada a su tiempo.

Como aficionados que somos al arte gráfico, probablemente nos interesará saber que este cartel está considerado por muchos especialistas como uno de los mejores carteles de viaje del siglo XX y una de las imágenes más emblemáticas jamás creadas para promocionar Nueva York.


3.6.26

Augusto De Luca y su proyecto ARMAGEDDÓN


El artista fotógrafo, Augusto De Luca nacido en Nápoles en 1955 y licenciado en derecho, se convirtió en un profesional de la imagen a mediados de los años setenta, cuando las manos te tenían que oler a revelador por obligación del oficio. Un olor por cierto, que tarda décadas en ser olvidado.

Su carrera se ha desarrollado entre las técnicas tradicionales y la continua experimentación con diferentes materiales e ideas o conceptos. Su estilo se distingue por el extremo cuidado de los encuadres y por un enfoque que combina tomas de un claro realismo con composiciones donde las formas evocan los principios de la pintura metafísica.

Autor de fama internacional, ha retratado a numerosas figuras célebres y expuesto sus trabajos en diversas galerías de todo el planeta. 

Hoy en día, sus obras forman parte de importantes colecciones públicas y privadas, entre las que destacan la Biblioteca Nacional de París, el Archivo Fotográfico Municipal de Roma, la Galería Nacional de Artes Estéticas de Pekín, el Archivo Fotográfico del Parque Arqueológico de Pompeya y el Museo de la Fotografía de Charleroi en Bélgica.

Dicen que está especializado en retratos, pero sus obras reflejan también esas enormes dudas sobre quienes somos, qué mostramos, o qué nos ven antes y después de ser retratados.

Muy activo, uno de sus últimos trabajo y sobre el que voy a dejar algunos ejemplos se titula «ARMAGEDDÓN» y es un nuevo trabajo, inspirado en los últimos conflictos mundiales catastróficos.


Os dejo a continuación unas palabras suyas sobre este momento tan complejo, tan duro, casi como un texto pedagógico para que las nuevas generaciones incluso, entiendan mejor qué es la fotografía, o al menos qué debería ser.


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«La fotografía siempre ha tenido el poder de capturar la esencia de la realidad, pero cuando se aventura en el terreno de lo metafísico y lo surrealista, se convierte en una herramienta para explorar dimensiones invisibles y simbolismos profundos. En un mundo marcado por las catástrofes de las guerras mundiales, la exploración fotográfica que entrelaza estos temas ofrece una mirada única a la historia humana, una narrativa visual capaz de provocar emociones y reflexiones. Mis últimas fotografías trascienden el simple acto de capturar imágenes; se trata de un viaje al alma de las personas, un intento de atrapar lo invisible que se esconde detrás de los eventos históricos. Las cicatrices dejadas por los conflictos globales son evidentes, pero también están las sombras y los silencios, las historias no contadas de quienes sufrieron y de quienes lucharon. A través de los filtros del arte, se explora la esencia de las emociones humanas, utilizando elementos surrealistas para resaltar el dolor y la esperanza. Cada imagen tomada en este contexto está cargada de símbolos. Estos símbolos no solo evocan la memoria colectiva de las guerras, sino que invitan también al espectador a confrontar su propia interpretación del sufrimiento y el renacer. La elección de las formas, la composición y la iluminación se vuelven herramientas para contar historias que van más allá de lo visible. El componente surrealista en mi búsqueda fotográfica entra en juego cuando la realidad se “distorsiona”, creando imágenes que parecen sacadas de un sueño. En este contexto, lo surrealista no busca negar el dolor, sino amplificarlo, llevando al espectador a una dimensión de comprensión más profunda, a escenarios oníricos, ricos en significados ocultos. Este enfoque desafía al observador a reflexionar sobre cuál es la frontera entre la realidad y la imaginación, entre lo que fue y lo que podría ser. Este trabajo fotográfico surrealista y simbólico sobre las catástrofes de las guerras mundiales no es solo un documento, sino una invitación a ver más allá de las imágenes superficiales. Es un llamado a explorar las emociones y las experiencias humanas, a enfrentarse al pasado y a encontrar un significado profundo en la belleza y en el dolor. A través del arte, las historias de millones de vidas perdidas y transformadas siguen viviendo, animándonos a mantener viva la memoria y a mirar hacia el futuro con nuevos ojos».


31.5.26

La Venus de Willendorf y el Arte valioso para las culturas


La Venus de Willendorf es una de las esculturas prehistóricas más famosas del mundo. Tallada en piedra caliza oolítica (pequeños granos esféricos de carbonato cálcico de menos e 2 mm, con estructura en capas concéntricas) 
y originalmente cubierta y pintada de ocre rojo, mide 11 cm y data del 28.000 al 25.000 a.C. Fue descubierta en 1908 en Austria, y actualmente se exhibe en el Museo de Historia Natural de Viena.

La primera vez que la publiqué en este blog fue censurada, así que espero que ahora no fallen, y vuelva a ser censurada, me sorprendería que no fuera así. Pero vuelvo al Arte.

Estas imágenes escultóricas de hace 30.000 años eran utilizadas como figuras que tenían poderes sobrenaturales para aquellos años y culturas. 

Posiblemente en estos años actuales, todavía habrá personas que pensarán que siguen teniendo poderes superiores figuras similares. Eras pequeñas esculturas que se hacía en piedra caliza, en mármol, tallando marfil o en arcilla. Quien las poseía y las utilizaba era considerado un ser superior sobre el resto de sus convecinos o familiares.

Y sí, eso es Arte, inicio del trabajo artístico con fines claros para tener poder sobre las personas de su entorno. Esta escultura en concreto es pequeña pues tiene 11 centímetros de altura. No tenían que ser enormes, pero deben sustentarse en una historia contada. En la capacidad para contar historias de quien las construye y las muestra para ritos o hechos solemnes.

Se cree que eran estatuas que ayudaban a la fertilidad. Aunque el método para tener hijos siempre ha sido el mismo y las estatuas poco pueden hacer. 

Esta figura en concreto destaca por sus proporciones exageradas, con unos senos voluminosos, caderas anchas y un abdomen prominente, lo que tradicionalmente la asocia con un símbolo de fertilidad.

Estaba pintada de rojo y lo que es más curioso sobre su procedencia. La piedra no es de la zona en donde se descubrió, sino de Italia. Es decir, muy posiblemente viajó y se comerció con ella, como un elemento importante entre personas de aquellas culturas. El Arte se utilizaba y se compartía, servía para mucho más que para ser contemplado.

Muy posiblemente esta (mal) llamada Venus de Willendorf represente a la Madre Patria, a la vida tan apegada a la tierra que habitamos, al suelo, a la naturaleza. Venimos de la tierra y volvemos a ella. 

Pero hay un detalle curioso. En aquellos años las sociedades eran nómadas, se movían mucho entre diversos lugares, según las épocas del año. Las pinturas en cuevas servían para actividades de culto, pero no se podían trasladar si se era nómada. Unos podían ser los templos, y estas las imágenes de veneración.

Era pues algo importante, que no se abandonaba, que se llevaba dentro de los escasos ajuares de las familias, lo cual le da un gran valor que ellos le proferían, a simplemente una escultura pequeña. Es Arte, y hace 30.000 años creían que era muy valioso.

30.5.26

Cripta del Monasterio de Leyre


Hoy me apetece escribir un poco de arquitectura histórica, de uno de esos lugares no muy conocidos por todos los españoles, pero que resulta espectacular, aunque no sea un lugar tremendamente impresionante excepto la cripta, que es más bien epqueña, pero sumamente interesante.

La cripta del Monasterio de Leyre es uno de los espacios más impresionantes y enigmáticos del románico español. Quien desciende a ella tiene la sensación de entrar en un lugar que pertenece a una época anterior a la Navarra medieval que solemos imaginar. Sus gruesos pilares, sus bóvedas bajas y la penumbra permanente transmiten una fuerza arquitectónica extraordinaria.

El Monasterio de Leyre, situado en la sierra del mismo nombre, al este de Navarra, es uno de los monasterios más antiguos de España. Su existencia está documentada ya en el siglo IX, aunque es posible que hubiera una comunidad religiosa anterior. Hablamos de hace aproximadamente 1.200 años.

El Monasterio de Leyre desempeñó un papel fundamental en los primeros siglos del Reino de Pamplona, siendo durante mucho tiempo uno de sus principales centros religiosos y culturales. De hecho, varios de los primeros reyes navarros están enterrados allí, en la iglesia, no en la cripta.

La cripta actual suele fecharse a comienzos del siglo XI, durante el reinado de Sancho III el Mayor, una de las figuras más importantes de la España medieval. Las obras de ampliación de la iglesia superior encontraron un problema técnico. El terreno presentaba un fuerte desnivel. Para sostener la nueva cabecera del templo fue necesario construir una poderosa estructura subterránea que sirviera de base, de cimentación y así nació la cripta.

No fue concebida inicialmente como un lugar funerario, sino como una gigantesca solución arquitectónica para soportar la iglesia superior. Hoy la vemos como un espacio de un valor arquitectónico fabuloso, pero en realidad no tuvo de inicio un uso religioso principal.

La cripta de Leyre no se parece a la mayoría de las criptas europeas por diversos motivos. Tiene nueve naves irregulares, con robustos pilares prismáticos y diversos capiteles muy sencillos en sus dibujos geométricos, arcos de medio punto de gran espesor y bóvedas de arista y cañón.

La suma de todo esto, en una piedra clara, transmite una sensación de monumentalidad y solidez dejando al espectador muy pequeño en relación a un espacio no muy alto. Muchos historiadores la consideran una de las obras maestras del llamado primer románico o románico lombardo dentro de la Península Ibérica.

La escasa iluminación, la masa pétrea de sus pilares y la ausencia de decoración exuberante crean una atmósfera muy diferente a la de los grandes templos góticos posteriores. Muchos visitantes coinciden en que es uno de los espacios medievales más evocadores de España y considerada por numerosos especialistas como una de las criptas más originales de Europa occidental.

Esta cripta estuvo durante siglos oculta, llena de materiales de derribo, y sin uso ni visitas. Recuperada entre los siglos XIX y XX, hoy no entendemos Leyre sin esta cripta.

Si vas a visitarla, intenta hacerlo en un día y una hora en que en la iglesia superior haya misa cantada por los frailes del monasterio, pues es un lujo asistir en latín a una de estas ceremonias. Puedes preguntar por teléfono las fechas.

Julio Puente

29.5.26

El Arte tiene poderes mágicos

Es habitual escuchar que el Arte tiene poderes mágicos. No es cierta del todo, pero tampoco es falsa del todo. Depende de quien la escuche sobre todo, mucho más que de quien la dice.

La dificultad del enunciado está en lo qué entendemos por "mágicos". Si utilizamos la palabra en sentido literal, la frase es falsa. Pero es verdad que algunas personas pensarán que si es capaz de motivarnos, de movernos, de hacernos pensar, dea teatro, literatura, danza, música o un cuadro, algo de especial sí tiene.

El Arte no cura enfermedades por encantamiento, no altera las leyes de la física, no mueve objetos, no parece sobrenatural, pero si entendemos la palabra "mágico" en un sentido humano, psicológico o simbólico, entonces la frase encierra una verdad profunda.

Vamos a verlo desde otro punto de vista. Tú observas una obra de Goya o de Miró.

Es solo lienzo, papel, tinta, acrílico, pigmentos o píxeles. Y sin embargo, de pronto te imaginas un punto de vista, una historia dentro de lo que ves, una crítica, una idea, y reconstruyes mentalmente lo que parece haber sucedido y lo que el artista quiere decirnos.

Materialmente no ha ocurrido nada. Sigues viendo una tela, una hoja de papel. Pero interiormente ha ocurrido muchísimo y eso se parece bastante a la magia.

La neurociencia ha demostrado que la contemplación artística modifica la actividad cerebral, altera nuestros estados emocionales, influye en la memoria que tenemos y en los recuerdos, cambia la atención y nuestro punto de vista de ese instante, e incluso modifica la percepción del tiempo.

Una sinfonía de Mozart, un cuadro de Rothko, una fotografía de Cartier-Bresson o un poema de Machado, pueden llevarnos a otro espacio, a otro tiempo, a otras sensaciones, pueden transformar nuestro estado mental en pocos minutos. No es magia sobrenatural. Pero tampoco es una simple reacción mecánica.

Hemos visto en ese lienzo o en ese papel unos símbolos, unos logotipos aunque no lo parezcan, unos iconos. Como lo son las banderas, los himnos, los conceptos de patria o nación. Vemos vida, y podemos ver color y violencias, guerras o tranquilidad. Depende. Y todo eso lo veremos sin que llegáramos a esa obra queriendo ver lo que en ese momento vemos.

Si entras en una cueva paleolítica como Cueva de Altamira, es muy posible que quienes pintaron aquellos bisontes sí pensaran que el arte tenía poderes mágicos. Muchos arqueólogos creen que aquellas imágenes estaban relacionadas con sus rituales, creencias, invocaciones, formas de influir simbólicamente sobre el mundo. Es decir, sobre SUS Magias.

Para ellos no existía una separación clara entre arte, religión, mito, convivencia social, respuestas de qué son, influencias sobre lo que les rodea. Tenían que crearse sus propias magias para sobrevivir entre tantas dudas.

O voy a dejar cuatro frases que a veces ya se han dicho, pero que pueden reflejar esos estados de ánimo y de dudas sobre el papel de nosotros mismos como espectadores del Arte.

"El arte modifica ciertos procesos cognitivos y emocionales."

"El arte es la única magia que sobrevive cuando los dioses se han marchado."

"El arte no posee poderes mágicos, pero produce efectos que a menudo parecen mágicos."

"El arte no cambia las leyes del mundo; cambia la mirada con que contemplamos el mundo."



28.5.26

Mural de Joan Miró en el Aeropuerto de Barcelona


Este mural de Joan Miró está en el aeropuerto de Barcelona, realizado entre 1968 y 1971, el mosaico está compuesto por piezas en pavimento de vibrazo para el exterior, con los colores básicos típicos de Miró, que fueron fabricadas especialmente por el ceramista Josep Llorens Artigas y su hijo Joan Gardy-Artigas, habituales colaboradores en muchas de las obras de cerámica de Miró.

Es un fresco mural en cerámica que ocupa desde 1968 una gran parte de la fachada del antiguo terminal 2 del aeropuerto, que ahora solo utilizan las compañías low-cost, y sirve para dar la bienvenida a los viajeros que llegan por aire a Barcelona.

El mural fue concebido como una puerta de entrada a la ciudad, formando parte de una trilogía de obras con las que Miró quiso dar la bienvenida a los visitantes de Barcelona, y que las otras dos están en la ciudad.

Recientemente, en mayo de 2026, el mural ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de España, lo que le otorga el máximo nivel de protección patrimonial y garantiza su conservación en su ubicación. AENA planteó trasladar el mural a la Terminal 1. Pero arquitectos, historiadores y entidades culturales se opusieron porque consideran que Joan Miró concibió el mural específicamente para esa fachada concreta de la Terminal 2.

Es una de las grandes obras monumentales del arte español contemporáneo y, probablemente, una de las piezas públicas más vistas de toda la obra de Miró. Durante décadas, millones de personas lo han contemplado al llegar a Barcelona casi sin saber realmente, qué estaban viendo, qué significado quiso darle Miró a esta obra.

Es una obra colosal, con una superficie de 500 metros cuadrados (50 metros de ancho por 10 de alto) y un peso aproximado de 35 toneladas. 
Está formado por 4,865 azulejos de cerámica esmaltada, cocidos en un horno tradicional que otorga a las piezas texturas y colores irregulares. 

Aunque el proyecto comenzó en 1968, el mural se instaló en 1970 y fue inaugurado oficialmente el 18 de marzo de 1971.

Las piezas se realizaron en hornos japoneses tipo noborigama, que producen irregularidades en su superficie, diferencias de textura, variaciones cromáticas, y superficies vivas. Miró no quería una superficie industrial perfecta. Quería vibración, accidente, materia, energía física. Por eso el mural tiene tanta fuerza cuando se ve de cerca.

El mural no está pensado como cuadro de museo para colgar en una pared. Está pensado para verse en movimiento, desde las ventanillas de un coches que avanza por esa zona, desde autobuses con desplazamientos rápidos. Es un arte concebido para la velocidad contemporánea (de aquellos años). Y eso lo hace una obra muy moderna.

El mural es una obra tan grande que resulta muy compleja de fotografiar entera. Por eso os dejo un dibujo del mismo, ligeramente distinto, y una fotografía del mural, pero con muy mala calidad.

Julio Puente



27.5.26

Seguimos mezclando Arte y Religión


El Arte en la antigüedad tenía poderes mágicos, pues era capaz de vencer a los poderes de la naturaleza, a los espíritus malignos, y acercar las divinidades a los seres humanos, débiles y temerosos ellos, para que no fueran atacados por los que no lograban entender, pero que existían, no sabemos si por entonces desde arriba o desde abajo.

El Arte atrapaba a las almas de los difuntos para emplearlos como intermediarios, pues como eran familiares de los vivos, intercedían entre los Poderosos y los débiles humanos. 

Lo de menos es creer que esto es posible, pues siempre el ser humanos de cualquier cultura, desde los prehistóricos a los actuales, han (o hemos) estado seguros de que es así nuestra vida terrenal.

Se necesitaba invocar a lo desconocidos para influir ante las fuerzas destructivas y las que organizaban los castigos. No tenían duda de que "algo" existía, pues veían sus ataques naturales y no los entendían. 

Los humanos necesitaban dominar o al menos conocer las fuerzas de la naturaleza, y a su vez y por lo mismo, necesitaban dominar el trabajo de lograr alimentos. 

Y para ello era necesario crear un mecanismo de comunicación con los Más Altos, de intercambio de necesidades. De entenderse y entenderlos. Como sucede ahora mismo.

Desde las cuevas los oraban y los recordaban. Y estaban seguros que desde las alturas cuidaban de ellos, en la medida en que eso era posible. 

Con sus pinturas intentaban controlar su propio destino, dirigiéndose a los que posiblemente serían sus Dioses o sus Seres Especiales, a los que realmente desde algún lugar, eran los que controlaban sus vidas,

Mezclar el Arte y la Religión ha sido una constante. Y digo ha sido, con el error asumido de que debo decir "sigue siendo", pues incluso desde el mundo abstracto del Arte hablamos con nosotros mismos, pero lo hacemos con y desde nuestro interior hacia ese exterior que nos imaginamos.


26.5.26

Retablo de Nuestra Señora del Arco de Mianos


Este es el retablo de la Virgen del Arco, Nuestra Señora del Arco, de la localidad zaragozana de Mianos. Es un retablo en el exterior de la iglesia, en una zona cerrada ante las inclemencias del tiempo y al estar entre dos arcos, es posible que por ello se deba el nombre de la virgen al lugar tradicional.

La imagen en realidad parece más una Inmaculada, colocada en el retablo con posterioridad a la construcción del mismo, puede que por sustitución de alguna imagen más importante que tuviera el mismo, en periodos más antiguos. Pero desconozco este dato.

Estaríamos hablando de un retablo que se movería entre los finales del siglo XVII y XVIII mientras que la imagen de la virgen parece más moderna. Las imágenes laterales nos parecen indicar sin seguridad de algún franciscano, algunas órdenes populares o incluso el propio San Francisco. La capilla no tiene comunicación directa con la iglesia pues esta está cerrada, y en la capilla exterior hay una verja de hierro terminada en semicírculo en la que se puede leer «ESTE REXADO Y PORTICO HIZO FACER D. PEDRO MATHEO BENEFICIADO VILLAMEDIAN AÑO 1756″ .

El corazón atravesado que aparece arriba es importante pues puede indicar fechas de construcción, y parece el Sagrado Corazón de María. Pero de todo el conjunto hay un elementos que resulta muy curioso y posiblemente de más valor artístico.

Es ese frontal cerámico inferior a modo de altar de misa, que sujeta el propio retablo. Porque esos azulejos son claramente de tradición aragonesa y probablemente de entre los siglos XVIII a XIX y tienen una calidad decorativa notable.

Además aparece una inscripción central que ha maltratado algo la cerámica en donde se puede leer "Jesús Ave María, os doy el corazón y el Alma Mía".

Pero el mayor valor humano de esta pieza está en su conservación, pues no es un retablo “musealizado”, ya que da sensación de haber seguido usándose, y modificándose con el paso de generaciones. Esto tiene muchísimo valor antropológico para las localidades pequeñas que mantienen sus tradiciones y sus devociones incluso con los siglos, pasando de generación a generación esas ideas de sociedad con sus ritos y formas de amar y comportarse.

Estas capillas exteriores a las iglesias tenían una doble función. Por una parte eran las capillas más accesibles a cualquier hora para los vecinos de las localidades. Se ponían en zonas desde donde daba la sensación de que vigilaban las localidades y las protegían. Y además solían ser capillas muy "de cementerio" pues las utilizadas muchas veces para las ceremonias de funerales. 

Julio Puente

La buena siesta, del artista Isaac Mahow


Por una de las entradas a la localidad navarra de Sangüesa, nada más cruzar el río Aragón, podemos ver este mural con esta obra de Arte.

Titulado "La buena siesta", fue creado por el artista zaragozano Isaac Mahow, representando una figura humana descansando entre formas florales, inspiradas en la flor de la judía pocha, un producto local muy apreciado en la gastronomía de toda Navarra y parte de Aragón.

El mural busca transmitir calma, descanso,  tranquilidad al visitar una ciudad histórica, y evoca el descanso tradicional después de comer, conocido como siesta, imprescindible para hacer un reset mental tras una buena comida y una mañana bien aprovechada.

Julio Puente

25.5.26

Diferencias entre Arte y Artesanía


No tengo nada claro en qué punto se separan la Artesanía del Arte, en las técnicas manuales, pictóricas, escultóricas incluso. 

Dicen algunos que lo que es ejemplar único es Arte y lo que se basa en hacer varios o muchos ejemplares es artesanía. No me sirve.

Los grabados de Goya no son artesanía. Hoy al menos. Y esta bolsa de la compra bordada a mano y que vemos arriba tampoco es artesanía, aunque muchos lo consideran así, entre otros motivos por ser un ejemplar único. A mi me motivó observarla.

El diseño sería artesanía e incluso la música o el teatro interpretado, y solo serían artistas los creadores. Y eso no es correcto.

La diferencia entre Arte y Artesanía tampoco está en que una cosa sea considerada “mejor” que la otra. Eso es un error bastante moderno y bastante elitista. 

Durante siglos, muchos grandes artistas fueron considerados simplemente artesanos muy hábiles. La artesanía suele tener una función concreta, una utilidad, un oficio detrás y aprendido, unas técnicas tradicionales, y normalmente busca hacer algo bien hecho, bello y útil.

Por ejemplo un alfarero, un ebanista, un joyero, un lutier que fabrica guitarras, un ceramista o un vidriero medieval, o incluso un encuadernador o muchas técnicas de artes gráficas de hace unos años.

Un artesano puede hacer una pieza preciosa sin intentar en su deseo el “cambiar el mundo”, ni lanzar un mensaje filosófico o expresarse de forma diferente que con su propia obra, sin querer expresarse por medio del trabajo que hace.

El Arte, en cambio, suele buscar algo más abierto y más personal. No necesariamente tiene que ser útil. Muchas veces lo de menos es precisamente su  utilidad.

Muchas veces el Arte intenta solo expresar emociones, provocar, hacer pensar, romper normas, mostrar una visión del mundo,
o incluso incomodar al espectador. Y a veces lo importante no es tanto la técnica como la idea. Por eso hay obras de arte técnicamente simples que aun así tienen muchísimo impacto.

Aunque muchas veces ambas cosas se mezclan, una forma sencilla de entenderlo sería planteándonos estas dos cuestiones.

La artesanía suele preguntar:
“¿Cómo hago esto bien?” Y se dedica a transforma elementos, materilaes.

El Arte suele preguntar:
“¿Qué quiero decir con esto?” E intenta modificar o incidir sobre la mirada del espectador.

El mundo del Arte moderno ha construido a veces una especie de “prestigio intelectual” que mira por encima del hombro a la artesanía. Y eso es tremendamente injusto. Hay artesanos con muchísimo más talento real que algunos artistas famosos.

¿Hasta dónde debe llegar el Arte?


Todos debemos preguntarnos qué es el Arte, y hasta donde debe llegar el Arte. 

Pero no lo hacemos, pues no le damos ninguna importancia al Arte, al entender sobre todo que la vida está llena de problemas, de sensaciones pesadas e impertinentes, y que el Arte es una ocurrencia de algunos que no tienen nada mejor que hacer. 

El Arte puede curar, pero eso lo dejo para otro día. Incluso diría que ahora algunos médicos de los de verdad, recetan paseos de la Naturaleza, como medicación válida para sanar. No son médicos raros sino de los de toda la vida. 

Más árboles y menos cemento, ayudan a tener mejor salud. Más Arte de cualquier tipo ayuda a digerir mejor la soledad no deseada, por poner un ejemplo.

El Arte es tan variado, tan tremendamente plural, tiene tanta aristas y maneras de expresarse, que es fabuloso, pues además sabe repartirse muy bien entre todos. 

Eso sí, necesitamos vivir en una sociedad en paz, libre, y con lo mínimo vital ya cubierto.

La música está perfectamente asumida, la literatura también, pero no tanto el urbanismo con criterios artísticos, la poesía, el teatro, la fotografía con ese punto de vista artístico que la convierten en algo más.


22.5.26

La Dama del Armiño. Póntela en casa


Hay ahora una serie de televisión con bastante éxito que se titula "La dama del armiño" en honor a un cuadro de Leonardo da Vinci del mismo título. La trama se centra —con numerosos temas aledaños— en robar este famoso cuadro, simplemente para que una persona lo pueda disfrutar en su casa, como parte de su vida, casi de su necesidad enfermiza.

No es tener Arte en propiedad, sea ese u otros cuadros en concreto, no es ni por inversión, ni por ahorro al ser millonario y no saber qué hacer con sus millones, tampoco aunque en menor grado por saberse dueño del algo carísimo, sino por el simple y complejo hecho de tener poder, de disfrutar de su posesión, de ser único.

En este caso el millonario no sabe robar, así que lo encarga.

Contemplar una obra única no te convierte en único.
Aunque sepas que solo tú la puedes contemplar. Es todo más complejo. No cabe duda de que muchas personas desearían tener esa o cientos de obras de arte de cualquier autor en su casa, para poderlas contemplar como espectadores únicos.

Y de hecho ese es uno de los mecanismos que hacen al mercado del Arte algo carísimo. 

¿Y el resto de mortales? ¿No tenemos esa sensación interior de posesión? ¿Y la de poder disfrutar de una obra de arte en concreto, cuando quieras o lo necesites?

La dama del Armiño está en el Museo Czartoryski de Cracovia. Nos pilla lejos para ir y volver en un rato de necesidad. Esta joven Cecilia de la obra tenia 17 años cuando fue pintada por Leonardo da Vinci. Pero a esa edad ya era la amante de cama de un duque algo tosco. Él la veía desnuda.

Pero la pregunta que quiero hacer sirve para esta dama o para cualquier otra obra de Arte, sea de Miró o de Picasso, de Goya o de los hombres o mujeres prehistóricas. Hoy con las técnicas actuales y por poco dinero, podemos tener en casa una copia perfecta de cualquier obra de arte, a poco que te lo curres.

Si pides una copia impresa en papel simulando tela o incluso en tela, en alta resolución y con unos retoques muy precisos en cuando a los colores, podemos estar hablando de entre 100 a 400 euros el impreso que puede dar el pego. 

Al tamaño que tu necesites, incluido el tamaño real de la obra, en muy diferentes tipos de papeles y lienzos, con una base blanca o de color elegido por tí, enmarcado o sin enmarcar.

No, yo no me dedico a esto.

Lo comento aquí, como sustituto de tener (poseer) el original de muchos millones de precio y que puede casi lograr los mismos objetivos si no eres millonario. Podrías tener un pequeño museo en tu propia casa, con las obras elegidas, a un precio bajo o medio.

Aunque también os recomendaría tener obra mucho menos conocida, de autores nuevos y buscados por ti, y que te fueras haciendo una pequeña colección. Esas serían tus decisiones y tus posibilidades.

Imagínate tener la obra Las señoritas de Aviñón, de Pablo Picasso, en un tamaño de un metro de altura y sobre lienzo de tela, impresa en alta resolución y revisados sus colores y matices para que sean muy similares al original, por menos de 200 euros. 

Si se vendiera el original estaríamos hablando entre los 500 y los 1.500 millones. Nada que ver con los 200 euros. Aunque efectivamente, para según qué necesidades mentales, no es lo mismo.

Os dejo La Dama del Armiño, para soñar o no, depende de los gusto.

Julio Puente

21.5.26

Arte mío, o de una máquina


Con la llegada de la Inteligencia Artificial, es verdad que muchas cosas debemos replanteárnoslas. Volverlas a colocar en nuestro pensamiento con algunos cambios.

¿Esto que vemos arriba es arte? ¿Es Arte personal, es MI Arte? La fotografía de la que se parte es mía, y luego la he transformado en lo que vemos. En vez de bolígrafos de colores o plumas y plumillas de tinta de colores, el resultado final se lo he encargado a una máquina artificial.

La fotografía es mía. Las órdenes que le he dado a la máquina son mías y salidas de mí. La máquina y su software no sabe hacer nada si no se le indica qué debe hacer. Es la IA a nivel de intentar entenderla.

Ya sé que no es lo mismo componer una sinfonía que escucharla en un aparato. No es lo mismo hacer una fotografía con una caja de zapatos y un agujero en la pared pequeña que hacerla con una Canon y un objetivo de 3.000 euros. Y en toda esta sopa de posibilidades, entran las dudas… si queremos tenerlas.

El Arte de la pintura se puede hacer con pinceles finos de marta del número 1, o amontonando en un collage recortes de telas. Lo que import es el resultado final, lo que nos provoca o nos gusta. Nada más que eso.

El Arte no es operar a corazón abierto, es un juego de sensibilidades, de provocaciones, de bellezas o no, y en eso y si solo buscamos el resultado, la IA puede seguir trabajando como una máquina y como ella es tonta aunque sea muy inteligente, serán los que les dan las órdenes los dueños de los resultados. ¿O no?

Julio Puente

18.5.26

Juego de niños, de Pieter Brueghel el Viejo


El cuadro Juegos de niños es una pintura al óleo sobre tabla realizada por el artista del renacimiento flamenco Pieter Brueghel el Viejo, realizada en el año 1560 y que podemos ver en el Museo de Historia del Arte de Viena. Era un artista joven que deseaba profundizar en sus obras.

Es un cuadro de 161 centímetros de anchura, comprada en el año 1594 por Ernesto de Austria, y podría representar el primer cuadro de una serie que intentó hacer sobre las Edades del Hombre, que no completó. 

Murió joven, con aproximadamente unos 40 años de edad, lo que nos obliga a pensar en la cantidad de obra que dejó de hacer por ello. Y otro dato para reflexionar es que estamos hablando de un pintor que trabajó pocas décadas después del descubrimiento de América por Colón. Mientras en España gobernaba o Regía Felipe II. ¿Seguimos jugando a lo mismo?

Posiblemente la idea del artista era transmitir la importancia del juego en los niños para su desarrollo, a la altura de las actividades de los adultos para su desarrollo. 

Se contabilizan unas 83 actividades de unos 230 niños en total, casi todas ellas juegos aunque también hay actividades fisiológicas. Son casi como pequeñas fotografías unidas en un collage.

Arriba y abajo vemos un detalle de estos juegos, de esa manera de plasmar las actividades que tuvo Pieter Brueghel el Viejo, más plasmadas como un entretenimiento o catálogo para los espectadores, que para otra cosa.

No es un cuadro que podamos ver en pocos segundos, excepto que no lo queramos admirar. No solo están las actividades de los niños, sino también un paisaje urbano, sus edificios y calles. Os recomiendo buscar en internet el cuadro completo, del que seguiré hablando en otras entradas, pues es una delicia. Y está en tamaño grande, para deleitarse con estos niños de hace casi 500 años.

Julio Puente




16.5.26

Alcantarilla y cava. Una mezcla


El mundo de las alcantarillas es fabuloso, un modelo incluso de coleccionismo en el Japón. Un modelo también de Arte Urbano. Curioso Arte Urbano en el suelo.

Esta alcantarilla es de Barcelona y me la manda el corresponsal Luis Iribarren, sólido viajero de todo tipo de tierras.

Y me ha gustado por sus óxidos, pero sobre todo y sin desdeñar su color, por el tapón de cava del agujerito central. 

Un detalle muy catalán, tras deleitarse alguien con una buena botella de cava.