6.4.12

Damien Hirst ¿es artista o empresario de la creación para vender?

Damien Hirst, ¿artista? muy raro, expone en la Tate de Londres una seria de sus obras más nuevas, por el módico precio de 17 euros la entrada. No se puede entender las obras de Damien Hirst si antes no prestamos atención al negocio que se esconde dentro de sus montajes, y nunca mejor dicho. 

Lo primero que te encuentras al entrar en la Tate son dos enormes vitrinas de cristal llenas de moscas. Una cabeza de vaca, sin piel y apoyada en el suelo en medio de un gran charco de sangre alimenta a los insectos y alberga los huevos que pasan luego a convertirse en larvas. 

Las moscas que consiguen sobrevivir pasan a la otra vitrina a través de una pequeña ventana circular que comunica los dos espacios. Allí, hay una especie de radiador donde algunas quedan como electrocutadas. Resulta realmente desagradable, pero no se admiten quejas. Al fin y al cabo, uno ya sabe que se adentra en el mundo de Hirst. 

La Tate nunca se había visto en otra igual y que siempre había dicho que los museos eran para los artistas muertos, ha dado su permiso para llevar a cabo una impresionante retrospectiva de Damien Hirst que puede gustar más o menos, pero que no deja indiferente. 

La de las moscas, es una de las más de 70 piezas que muestra la galería Tate en Londres. Esta ¿obra? lleva por título "A miles de años" y fue creada en 1990. 

Fue la primera vez que Damien Hirst (Bristol, 1965) experimentó con la vida y la muerte, una obsesión que luego ha estado plasmada en innumerables trabajos. 

Sin duda alguna, el más conocido es La imposibilidad física de la muerte en la mente de una persona viva. Se trata de un tiburón con la boca abierta metido en un gran tanque de formol. 

Lo presentó, por primera vez en 1992 y cambió totalmente la forma de entender el mundo del arte contemporáneo. Saatchi pagó por la obra 50.000 libras. The Sun publicó la noticia en portada con el titular “Una millonada por un fish sin chips”. 

En 2004, fue vendida a un coleccionista estadounidense, Steven A. Cohen, por 8 millones de libras. 


El tiburón también está presente en una de las catorce salas de la Tate, pero no es el original. El animal primero comenzó a deteriorarse cuando estaba en casa de A. Cohen y tuvo que ser reemplazado por el equipo de trabajo de Damien Hirst. 

La segunda versión del escualo fue cedida al Metropolitan Museum de Nueva York y es ésta la que se puede ver ahora en la Tate Modern. 

Los críticos comenzaban a mimar a Damien Hirst tras ver la singular instalación "Dentro y fuera del amor". Desde su exposición original en 1991 nunca se había vuelto a reproducir. Ocupa toda una sala a la que se accede por una doble cortina de plástico. 

Una vez dentro, te encuentras con plantas y decenas de mariposas vivas —y muy grandes— que revolotean a su antojo apoyándose en unos paneles de las paredes a modo de cuadro y también en las cabezas de los visitantes, que, sin darse cuentan, las sacan de la habitación. 

Pese a que la sala está con una humedad relativa entre el 50 y el 70% y una temperatura de 25 a 30 grados, los lepidópteros viven alrededor de dos semanas, por lo que hay que cambiarlos constantemente para que siempre haya alrededor de la centena. 

De nuevo, la vida y la muerte, la belleza y la fealdad, lo sagrado y lo profano, las obsesiones de un artista que durante su etapa como estudiante pasaba largas tardes en los museos de anatomía y en las salas con cadáveres al servicio de los estudiantes de medicina. 

La fotografía de Damien Hirst junto a una cabeza cortada de un hombre calvo y gordo —“Con cabeza muerta” (1991)— es la obra que te recibe nada más entrar.


5.4.12

Salvador Dalí pintó a la muerte en "Primavera necrofílica"

El poco conocido cuadro del pintor Salvador Dalí "Primavera necrofílica", y que está valorado en 9,1 millones de euros, se subastó el próximo 2 de mayo de 2012 en Nueva York como parte de un lote de obras del surrealismo.

"Primavera necrofílica" fue pintada en 1936 y “es un ejemplo de uno de los momentos más creativos de la carrera de Dalí, cuando, en París, establece su iconografía personal, en la que mezcla las imágenes oníricas con las figuras hiperrealistas”, informó hoy en un comunicado Simon Shaw, director de la subasta organizada por Sotheby's. 

Shaw detalló que, a través de los dos personajes que aparecen en el lienzo, "rodeados de una extensión sin final de llanuras y cielo que recuerda a su Cataluña natal", Dalí (1904-1989) combina "el anonimato y lo específico". 

La obra, no ha salido al mercado en los últimos quince años, y se exhibirá en Londres del 13 al 18 de abril, antes de su venta en Nueva York.

4.4.12

Detalles de “Plaza de la Boquería” de Aquiles (Achille) Battistuzzi


Estos fragmentos del cuadro “Plaza de la Boquería” de Aquiles (Achille) Battistuzzi, pintado en 1873, que falleció en Barcelona en 1891 aunque era nacido en Trieste (Italia). El cuadro refleja una estampa de la zona que hay enfrente del mercado de la Boquería en Barcelona y fue adquirida por la Exposición Universal de Barcelona de 1888 para exponerla en la misma. En la actualidad la obra se encuentra en el MNAC de Barcelona.


Su particular manera de pintar los detalles más pequeños de las escenas le acerca a la realidad fotográfica. Trabajó mucho escenas de interiores de iglesias pero también para crear decorados de teatros de la época. Uno de los precursores del “vedutismo italiano o veneciano” que era una técnica que reflejaba una vista urbana con perspectiva y gran profusión de detalles, muchas veces con sensación de vida urbana llenando las obras de personas paseando o realizando sus tareas más comunes. Eran pequeños cuadros que hoy se entenderían como postales de ciudades importantes, como fotografías que reflejaran la vida de un momento.

3.4.12

Muerto Antonio Mingote, se acabó una manera de entender España


Ha muerto Antonio Mingote, Marqués de Daroca, retratador excepcional de la sociedad española, editorialista de ABC durante casi 60 años. Sus fotografías dibujadas, sus personajes, su Madrid o su España han marcado durante muchos años una forma de ver y entender nuestro carácter, desde el arte y también desde la palabra. 

No coincidían mis ideas sociales con las suyas pero sus maneras de retratar eran fabulosas y deben admirarse. Una gran pérdida para el arte periodístico español.