5.10.14
3.10.14
También la noche nos puede enseñar luces. Y belleza
Mirar al cielo y reencontrarse con la luna es darnos cuenta de que somos débiles.
Nosotros vamos cambiando pero ella se mantiene repitiendo sus movimientos de forma exacta.
Es posible atraparla, guardar su mirada de la única cara visible. Pero no podemos tocarla.
Está alejada pero la tenemos muy cerca, pues nos influye.
2.10.14
Las postales debían tener cielos bonitos, pero nunca de lluvia
Las postales sirven para llamar la atención, para llevarte en un cartón el recuerdo de una mirada. Lo normal hasta hace un par de décadas era que las postales tuvieran nubes, curiosidad de los editores, nubes que lograran llenas los cielos de contenido.
Pero nunca nubes de lluvia, pues en España no llovía, aquí siempre había que publicitar que el sol era fijo.
Detalle, color en exceso, miradas normales y recuerdos de viaje. Como escribo desde la gran ávila pero sin ordenador, la calidad de la imagen no es ni de lejos de postal, pero me apetecía contaros algo de las postales.
1.10.14
Juguemos a enseñarnos nosotros mismos. Onanismo con las imágenes
Jugar a enseñar es jugar contigo mismo. Es intentar crear para no aburrir a quien te entrega unos instantes, es inventarte lo que quieres mostrar, pues la normalidad aburre a quien debes engañar para robarle unos segundos de atención.
Muchas veces lo que se muestra es algo sin sentido para quien lo contempla. Otras veces incluso para el autor. Pero siempre tienes algo escondido o una idea fracasada. Siempre es un golpe de luz, un grito silencioso, una oscuridad que engaña. Todo sirve para intentar atrapar al pez que nos nada contracorriente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



