Que ustedes no puedan tener en su salón esta obra de Pablo Picasso es bastante normal, lo entiendo hasta yo, no se preocupen. Lo acaban de subastar y el precio final ha sido de 56 millones de euros más impuestos. La calderilla final la obviamos. Y no es grande, es un A2 o un poco más. Pero es Picasso.
Su título es hermoso y descriptivo: Mujer con boina y vestido de cuadros, y dicen que es un retrato de uno de sus amores, de Marie-Therese Walter en concreto. Picasso lo pintó a finales del año 1937, poco tiempo después de su genial Guernica. Y parece ser que fue un regalo de despedida, pues Pablo estaba a punto de cambiar de amores. Tan es así, que Picasso intentó retratar a los dos amores, al que se va y es una sombra, y al que llega con toda la nueva luz del nuevo amor.
Lo doloroso de la obra es que el amor que parece irse, el de la sombra según el propio Picasso, tenía 17 años.
1.3.18
28.2.18
Juan Uslé todavía no ha aprendido a pintar. Y se alegra
Leamos algunas frases de este muy reconocido artista contemporáneo.
Todavía no he aprendido a pintar, y me alegro. Cuando veo que existe un gran dominio, un gran manejo de las técnicas, sobre todo para decir lo que claramente se tiene en la cabeza, me mosqueo. Necesito seguir descubriendo. Seguir encontrando muchos “uslés”. No necesito pensar que he pintado la obra maestra, porque sé que no lo he hecho. Pero sí que voy hacia ella. Siento que estoy en los mejores años y en la mejor profesión, porque es la que siempre he deseado y que nunca me creí que podría ejercer del todo. Me negué a ser Juan Uslé e inventé otros nombres. Descubrí al capitán Nemo, que me llevaba en una nave a un lugar desconocido donde no sabía qué pasaba. Cuando en Nueva York comencé con los cuadros negros y tormentosos; cuando, según los críticos, se me acabaron las imágenes, y Juan Uslé se quedó amnésico, después de esa fase, Nemo me ayudó a encontrar la luz.
Soy pintor y soy lento. La pintura es el medio lento por excelencia. Pese a todo, o por eso, sus posibilidades son infinitas. Sin embargo tenemos ese complejo, sobre todo en España, de que los pintores somos antiguos y dependemos de la tradición. No se trata de ser un virtuoso pero sí de tener un lenguaje y profundizar lo más posible. O sea, poder acercarte al vacío tan esencial que todos los seres humanos llevamos dentro. La pintura es un medio muy válido para hacer la gran revolución; una revolución que siempre ha estado pendiente: que el ser humano se pregunte y se entienda a sí mismo.
Fuente del texto: El País
Todavía no he aprendido a pintar, y me alegro. Cuando veo que existe un gran dominio, un gran manejo de las técnicas, sobre todo para decir lo que claramente se tiene en la cabeza, me mosqueo. Necesito seguir descubriendo. Seguir encontrando muchos “uslés”. No necesito pensar que he pintado la obra maestra, porque sé que no lo he hecho. Pero sí que voy hacia ella. Siento que estoy en los mejores años y en la mejor profesión, porque es la que siempre he deseado y que nunca me creí que podría ejercer del todo. Me negué a ser Juan Uslé e inventé otros nombres. Descubrí al capitán Nemo, que me llevaba en una nave a un lugar desconocido donde no sabía qué pasaba. Cuando en Nueva York comencé con los cuadros negros y tormentosos; cuando, según los críticos, se me acabaron las imágenes, y Juan Uslé se quedó amnésico, después de esa fase, Nemo me ayudó a encontrar la luz.
Soy pintor y soy lento. La pintura es el medio lento por excelencia. Pese a todo, o por eso, sus posibilidades son infinitas. Sin embargo tenemos ese complejo, sobre todo en España, de que los pintores somos antiguos y dependemos de la tradición. No se trata de ser un virtuoso pero sí de tener un lenguaje y profundizar lo más posible. O sea, poder acercarte al vacío tan esencial que todos los seres humanos llevamos dentro. La pintura es un medio muy válido para hacer la gran revolución; una revolución que siempre ha estado pendiente: que el ser humano se pregunte y se entienda a sí mismo.
Fuente del texto: El País
Bóveda del Congreso de los Diputados en Madrid
La bóveda del Congreso de los Diputados de España, edificio inaugurado en el año 1850 fue pintada al fresco por Carlos Luis de Ribera y Fieve (artista español nacido en Roma y que fue pintor de Cámara durante el reinado de Isabel II) tiene cinco grandes cuadros históricos:, cuatro sobre la historia de la Legislación Española (grecorromana, goda, aragonesa y restauración) y el quinto dedicado a españoles célebres; rodeando estos cuadros diversas alegorías de las virtudes; alrededor de las tribunas se encuentran los escudos provinciales.
El medallón central de la bóveda nos muestra a Isabel II acompañada del Cid, Colón, Saavedra Fajardo, Campomanes, Jovellanos, Mariana Pineda, Cervantes, Lope, Juan de Herrera, Velázquez y Berruguete.
El medallón central de la bóveda nos muestra a Isabel II acompañada del Cid, Colón, Saavedra Fajardo, Campomanes, Jovellanos, Mariana Pineda, Cervantes, Lope, Juan de Herrera, Velázquez y Berruguete.
27.2.18
Kehinde Wiley y su retrato oficial de Obama
El artista norteamericano Kehinde Wiley ha realizado un retrato oficial de Barack Obama que fue presentado el lunes, durante una ceremonia en la Galería Smithsonian National Portrait, en Washington DC mostrando a un Obama de aspecto serio, sentado en una silla de madera delicadamente detallada sobre un fondo de hojas brillantes y flores vivas.
Los pies de la silla y las suelas de los zapatos negros de Obama flotan casi artificialmente sobre el fondo, reflejando tal vez el realismo del sueño del poder, rodeado tal vez de la que fue la capacidad de Obama por dejar un millar de flores de expectativas positivas, nacidas de la floración de su mandato.
Lirios, jazmines o crisantemos sobre un campo verde mostrando la historia deslumbrante que lo entregó a él a los brazos de su nación. Y que hoy ya fuera del poder, se muestra algo alegre, pero duro y acontecido por el futuro.
Los pies de la silla y las suelas de los zapatos negros de Obama flotan casi artificialmente sobre el fondo, reflejando tal vez el realismo del sueño del poder, rodeado tal vez de la que fue la capacidad de Obama por dejar un millar de flores de expectativas positivas, nacidas de la floración de su mandato.
Lirios, jazmines o crisantemos sobre un campo verde mostrando la historia deslumbrante que lo entregó a él a los brazos de su nación. Y que hoy ya fuera del poder, se muestra algo alegre, pero duro y acontecido por el futuro.
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