Nos han roto la paz, y seguimos quietos

Sobre la paloma blanca ya rota, emerge la paloma negra que parece un cuervo volando en dirección contraria. Simplemente se ha roto la paz más básica, la de comprender. Los ciudadanos miramos atónitos, observamos el cielo blanco y roto, no entendemos el hueco negro que nos deja el telón roto, y permanecemos separados, divididos, atónitos y quietos, pues nos creemos incapaces de actuar, de acudir, de resolver. Somos pocos y mal avenidos.

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