2.10.18

Lo pillé escapando, pero nunca supe de qué

Nunca pensé que huir fuera tan complicado, pero a veces hay que hacerlo entre los rotos de la vida. Por eso, a veces, antes de huir hay que pensárselo dos veces. 

¿Y si en vez de escapar medio escondido, diéramos la cara y miráramos de frente?

José Garnelo y “La muerte de Lucano” obra restaurada

El pintor valenciano José Garnelo (también director del Museo del Prado) pintó en el año 1887 esta obra titulada “La muerte de Lucano” donde podemos ver el suicidio de Marco Anneo Lucano que se suicidó tras ser condenado a muerte, cortándose las venas en tiempos de Nerón. Obra de un joven pintor que con 21 años ya fue capaz de transmitir la sensación de un cadáver custodiado por sus familiares y seguidores.

Esta obra es propiedad del Museo del Prado pero la dejó en depósito en un instituto de Jerez de la Frontera donde los años y el mal cuidado la convirtieron en casi unos despojos de cuadro de un tamaño de casi 15 metros cuadrados. Pero sabedores de su valor, según se iba degradando se guardaron los trozos de tela que se desprendían en unos cajones del colegio (incluida la espalda del esclavo), esperando mejores tiempos que por fin llegaron en este 2018.

Durante seis meses la obra ha sido restaurada, y tras dos meses de exposición en el Museo del Prado se trasladará al Museo Garnelo de Montilla como depósito temporal. 

Sin duda un enorme y maravilloso trabajo de las restauradoras que han logrado salvar una obra de arte maravillosa por sus luces y estructuras y que vuelve a lucir su fuerza y sus detalles casi perdidos.


1.10.18

Nunca habrían las puertas del local gris funeraria?

Si alguien quería robar…, todavía le quedaba el candado. El resto parecía fuera de color, como escapado de la moda imperante, pues llevar esqueletos por la calle no suele estar muy bien visto. Por eso las lluvias se habían apoderado de los huesos que quedaban. pero la pregunta seguía insistiendo en mi cabeza.

¿Nunca habrían las puertas del local gris funeraria?

Todo está igual. Excepto las personas

Hay rincones donde el tiempo se estancó como el agua que contiene peces de colores, para mostrarnos aquellos tiempos en los que casi todo era posible. Personas de negro circulaban buscando mimbres de oros colores con los que ordenar sus pertenencias. 

Ellos ya no pasean por estas esquinas de túneles oscuros, ni tampoco sus hijos. Pero los mimbres siguen allí. Somos tan débiles que incluso los juncos y aneas nos superan en figuración. ¿Para qué nos creemos importantes?

¿Cuántas generaciones se habrán apoyado en estas piedras para charrar de su presente, e incluso de su futuro? 

Todo sigue igual…, excepto las personas.