7.9.24

Ventanas de las Torres Kio de Madrid


El urbanismo es hermoso en sí mismo, pero es también apabullante. Recibimos decenas y decenas de impulsos, de objetos diferentes y de forma casi constante. Es casi imposible fijarse en todos, seleccionarnos, encuadrarlos.

Y menos mal que sea así, pues de otra manera nos podríamos volver locos intentando observar lo que se nos ofrece, lo que nos rodea.

Cuando viajamos es normal que terminemos cansados, apabullados, casi mentalmente mareados pues todo es novedoso. 

Pero en nuestras propias ciudades y sobre todo en los barrios por los que transitamos con normalidad, todo lo vemos repetitivo y no nos fijamos, lo que nos produce calma, tranquilidad. 

Digamos que en nuestras calles descansamos de no ver elementos urbanos nuevos. Sería imposible vivir siempre super atentos a todo, como novedades visuales constantes.

Esa imagen es un detalle de las ventanas de las Torres Kio de Madrid, un ejemplo de lo que nos puede sorprender a los que venimos de fuera, pero que pasa desapercibido para la mayoría de madrileños, por salud mental incluso.

Suciedad junto al Museo Reina Sofía de Madrid


La idea es presentar en este blog decenas de opciones de calle, de gritos, de quejas, de textos, de obras de Arte, también de suciedades y basuras.  La vida está en la calle en toda su dimensión, y mostrarla es bueno pues nos enfrenta a los bueno y a lo malo, pero sin duda, a lo que nos rodea.

Los grafitis pueden ser muy interesantes desde el punto de vista artístico y social, o pueden ser una suciedad insoportable que hay que resolver. Nunca se debe tratar a todos por igual.

Hay conductores que matan con sus vehículos y hay conductores que nos salvan la vida con sus vehículos. A nadie se le ocurriría pensar el prohibir circular, por que un conductos ilegal cometa barbaridades.


6.9.24

¿Qué será el Arte Virado, el Arte Brut?



Comienzo mi andadura con una leve presentación; qué menos para explicarme. Y digo leve pues las pretensiones son mías, pero los resultados serán los que vosotros realmente observéis, así que de poco sirve decir qué quiero hacer, si es posible que luego vosotros veáis una cosa diferente, o incluso ninguna.

En el Arte todo es muy relativo. Casi como en la vida misma. Y soy de los que piensan que el Arte no tiene ningún valor, y a su vez tiene todo el valor del mundo. Depende de cada uno de nosotros.

Tenemos que relativizarlo, quitarle sin duda sus PRECIOS que no tienen nada que ver con su VALOR y disfrutarlo, incluso desde la crítica más dura. La mediocridad es lo peor, así que sí, prefiero que esto me salga una. Irreal a que me salga regular.

Voy a mostrar ese Arte que vemos todos, que tenemos todos muy cerca, al que no hacemos caso ni miramos, pues vive con nosotros. Así que lo voy a reencuadrar, trocear y dividir, lo voy a sacar de sus contextos y lo voy a mostrar como Art Brut, confundiéndose a veces con basura, otras con absurdidad o con un surrealismo viejuno.

Intentaré mostrar elementos urbanos que a mi me parecen bellos, sabiendo que no siempre podrá ser así pues la belleza no es posible tasarla, cada uno tenemos un baremos diferente para medirla.

Nota.: La imagen de arriba está realizada con IA. 



2.9.24

¿Cómo tendrían que ser los Museos en el siglo XXI?


Tendríamos que empezar a pensar y repensar qué futuro les queda a los Museos, a los grandes museos que están en las ciudades más turísticas. Se puede morir de éxito y de hecho se están muriendo de abuso y de magnitud, de un exceso de visitantes que a veces no van más que a poder decir que han estado.

El Arte no interesa en masa, lo sabemos y con tristeza lo admitimos. Esta semana en el Museo Pablo Serrano de Zaragoza, viendo obras de primeras firmas, estábamos mi esposa y yo por la mañana. Solos. A su vez estoy seguro pues soy asiduo, en el Reina Sofía de Madrid y a finales de agosto, habría cientos de visitantes, como poco. Las filas del Museo del Prado o del MoMA son a veces curiosas de observar.

Las obras son de los mismos artistas muy reconocidos. Incluso en el caso de Zaragoza y para los zaragozanos, suelen ser exposiciones temporales en donde ver Picasso o Dalí, o Tapies o Viola, no es lo habitual sino lo magníficamente elegido.

Ni los Museos del siglo XXI pueden ser almacenes de obras, ni deben ser lugares para los turistas como si fuera visitar un castillo o unas calles llenas de bares. Un Museo debe ser un espacio de estudio, de análisis, de reflexión, de formación y de sensibilidad.

De entrada hay que intentar que haya más museos y más pequeños, para que las obras no colapsen los edificios actuales, para que haya espacio vacío entre obras, para esponjar los montajes y que estos hablan desde el espacio sin nada, y no desde sus compañeros de medio metro de distancia.

Hay que potenciar las exposiciones temporales incluso con los fondos de los museos, pero creando historias con esos fondos, no poniendo un cuadro al lado del otro. 

Una obra puede y debe ser el comienzo de una historia que hoy con las técnicas que tenemos se puede acompañar de muchas variables visuales, sonoras o de montaje añadido.

Si mostramos "La Rendición de Breda" de Diego Velázquez, lo absurdo es mostrar el cuadro colgado en la pared junto a otros del mismo autor. Es no darle valor ni a la obra ni al momento, ni al artista. Hoy es posible acompañar ese cuadro fundamental en la historia artística española, de por ejemplos vestidos de la época y armas que vemos en el cuadro. De imágenes impresas a tamaño grande mostrando el lugar en la actualidad, y hablar de Calderón de la Barca y su obra "El Sitio de Breda" o hablar de la época de Felipe IV para entender el motivo del encargo de esta obra.

Habría que explicar qué personajes vemos en la obra, quien es quien y qué representan, como un ejercicio pedagógico amplio con un solo cuadro.

¿Dónde? Pues desde luego…, dentro del Museo del Prado… NO. 

Pero por ejemplo en el Palacio de Velázquez del Retiro es un buen lugar público. Me lo he puesto a huevo.

Es un ejemplo, fácil, sencillo, en el que planteo que hoy los Museos (otra vez en mayúsculas) deben empezar a explorar otras formas de mostrar. De interactuar con los espectadores, sean niños o adultos, españoles o chinos. 

Los Museos deben huir de la turismofobia, pero sin dar la espalda al turismo. Simplemente hay que crear otra forma de hacer turismo, de enganchar al turista, que casi siempre es una persona con tiempo libre, dineros, y ganas de aprender y conocer.


Al espectador, además de ver la totalidad de un cuadro muy famoso y quedarse con el conjunto, hay que mostrarle detalles que le ayuden a entender todo aquello. ¿Por qué hay personajes que nos miran, que parecen observar al espectador? ¿Qué el la hoja blanca del suelo a la derecha de la obra, en donde no pone nada? ¿Por qué se pintó la cuerda de la llave después de cuadro, y deja trasparentar la espada de un soldado? ¿Qué significado tiene la enorme diferencia de lanzas entre el lado derecho del lado izquierda? ¿Quien es más alto y por qué, el que recibe o el que entrega la llave? ¿El gesto de quien recibe la llave cogiendo del brazo a quien la entrega quiere decir algo?